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'Cuando eres un atleta, estás en tu burbuja y pierdes la perspectiva del mundo real', Fabian Cancellara

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Peter Wallace/Viva Press | 03 Jan 2019

'Cuando eres un atleta, estás en tu burbuja y pierdes la perspectiva del mundo real', Fabian Cancellara

'Cuando eres un atleta, estás en tu burbuja y pierdes la perspectiva del mundo real', Fabian Cancellara

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Fabian Cancellara empezó su trayectoria profesional como contrarrelojista y el dominio de esta disciplina le llevó a conseguir el Campeonato del Mundo cuatro veces, así como diez campeonatos nacionales suizos y dos medallas olímpicas. “Conseguir ganar carreras es lo máximo a lo que puedes aspirar pero no creo que esa sea la única manera de llegar a ser un campeón”, comenta el ex corredor de treinta y siete años y que compitió durante quince temporadas. En un encuentro exclusivo para VOLATA, Spartacus valora su evolución como ciclista, repasa sus victorias en la grandes clásicas y reflexiona sobre su retirada y su vida alejada de la carretera.

De las cronos a las Clásicas

“Necesitas saber gestionar bien todo lo que te rodea y todo lo que vendrá a posteriori de la victoria. Y cuando se producen cambios importantes, el campeón necesita saber adaptarse. Porque... ¿qué es un campeón? ¿Es aquel que ha ganado un título? O, ¿es aquel que consigue controlarlo todo? O, ¿es el que se mantiene en un cierto nivel? No puedo decir de mí mismo que sea un campeón, eso lo tienen que decir otras personas, es lo que se cuenta sobre mí. Yo soy humilde y tengo los pies en el suelo. Tan solo he perseguido mis sueños, mis objetivos y lo que quería lograr”.

El suizo con el maillot de líder durante el Tour de Francia de 2012 (Foto:APS/Alamy) - Foto cabecera: Alex Rhind

Con solo diecinueve años, Cancellara corrió como stagiere para el Mapei Quick Step, uno de los equipos más poderosos por aquel entonces. Allí estuvo dos temporadas hasta que la squadra desapareció. De ahí pasó al Fassa Bortolo dónde trabajó para Alessandro Petacchi durante tres años. “En Mapei aprendí lo que significa ganar como equipo pero en el Fassa Bortolo Petacchi era el líder, era como un general".

Su siguiente paso lo vivió bajo las órdenes de Bjarne Riis en el CSC, dónde hizo un cambio que vino de forma natural: pasó de luchar contra el crono a participar en carreras clásicas. En 2006 consiguió su primera París-Roubaix. Este giro hacia las carreras de un día fue debido más a una falta de motivación de Cancellara que por su talento natural para este tipo de carreras. “Como contrarrelojista lo he ganado casi todo, pero es una disciplina muy exigente a nivel físico y mental cuando entrenas. Se sufre mucho —admite—. Y cuanto más ganaba menor era la motivación para continuar haciéndolo. Así que en vez de entrenar dos veces por semana, entrenaba sólo una y a veces ni tan siquiera eso, y me convertí en un poco holgazán y aún así, ¡todavía ganaba! Pero luego pensaba que no estaba haciendo bien las cosas así que al final hice un cambio. Cuando dejé de centrar mi energía en entrenar la crono, la motivación volvió”.

Vida en la carretera 

El dominio de Cancellara en las clásicas lo llevó a recorrer toda Europa durante años. Para Spartacus, los largos viajes en bus y la vida lejos de su familia en Suiza eran “parte del juego”. “Para mí no representaba ningún problema —afirma—. De hecho, aquella vida era algo muy especial y hay veces que ¡todavía echo de menos aquellos viajes en el bus del equipo! Pasamos muy buenos momentos, era como mi otra casa. Es bonito cuando miras atrás y te das cuenta lo buenos que eran aquellos viajes. Tuvimos muy buenas charlas, reímos mucho y nos lo pasamos muy bien, ya fuera en trayectos de una, dos o tres horas, ya fuera en viajes largos o viajes cortos. Era lo que era, todo el mundo tiene que adaptarse y a la vez poder tener su propio espacio. Además teníamos un muy buen conductor. Todo contribuía para tener un buen ambiente”. 

Cancellara disputa la crono del Tour de Algarve en 2016 (Foto: Alamy)

 

“En el mundo del deporte necesitas tener un buen equipo que te rodee, es así de simple —comenta—. Sin equipo, no vas a ganar y lo mismo pasa en la vida y en los negocios, necesitas confiar en la gente que tienes alrededor y necesitas que ellos te apoyen. ¡No se puede ser bueno en todo! A lo largo de mi trayectoria deportiva he acumulado mucha experiencia y he conseguido dar pasos importantes con cada equipo. No tengo habilidades en el mundo de los negocios pero, en cambio, sí tengo ideas que he ido recogiendo de ver trabajar a esos equipos. Soy una persona a la que le gusta aportar cosas, quiero tener voz, y si estoy en una reunión no quiero estar allí y escuchar como si fuera el último mono. Quiero construir puentes y quiero crear proyectos. A veces soy un obseso con los detalles”.

Ha pasado ya mucho tiempo desde que aquel corredor joven que intentaba ser como Miguel Induráin apareció por primera vez en escena. Aquel Cancellara que empezó los estudios de electricista y los dejó tras una vuelta en la bicicleta de su padre que le marcó el camino hacia el pelotón profesional. Dos años después de su retirada, parece que el de Berna ha esquivado los titulares escandalosos que han marcado la vida de otros ex-corredores como Armstrong o Jan Ullrich, a pesar que confiesa que todavía no se encuentra del todo cómodo en esta vida alejada de la competición. "Me costó muchos años llegar a ser un buen corredor y creo que esto me va a llevar unos años también. La transformación es un proceso individual y cada uno lo lleva a su manera. No voy a decir que lo estoy pasando mal por qué no sería verdad pero todavía sigo trabajando en adaptarme a esta nueva vida, todavía estoy en ese punto. No es lo mismo que cuando eras profesional, claro. Cuando eres un ciclista o un atleta, estás en tu burbuja, en tu mundo y a veces pierdes la perspectiva del mundo real. Lo que me estoy encontrando ahora, especialmente en estos dos últimos años, es una experiencia nueva de vida”.