'El romanticismo es plato grande': una conversación entre Purito y Hermida (parte I)

'El romanticismo es plato grande': una conversación entre Purito y Hermida (parte I)

Tras el anuncio de la retirada del ciclismo profesional a finales de año de Joaquim Rodríguez a sus 37 años, aprovechamos para recuperar en dos episodios la entrevista que Purito protagoniza junto al biker José Antonio Hermida en el último número de nuestra revista. En esta conversación, el de Parets y el de Puigcerdà hablan de sus entrenamientos en los Pirineos, de sus inicios conjuntos, del famoso "ciclismo moderno", de sus compañeros de generación e incluso de planes tras colgar la bici profesionalmente. Porque, definitivamente, no podrían hacerlo nunca.

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A finales de enero quedamos con José Antonio Hermida (Multivan Mérida) y Joaquim Purito Rodríguez (Katusha) en un café de La Seu d’Urgell. Purito llega con la bici de carretera y preparado para entrenar. Hermida, con la furgoneta del equipo, donde guarda la bici de montaña y la ropa. Son dos casos de ciclistas que, nativos o adoptados, tienen en el Pirineo su lugar en el mundo. Donde vivir, donde entrenar. El primero, en Puigcerdà y el segundo, en Andorra. La intención de VOLATA es que esto no sea una entrevista más sino que se convierta en una conversación fluida entre ellos, sin filtros. No será difícil, entre risas, muchas risas.

Hermida. ¿Así que has hecho mucho esquí de montaña este invierno, Purito?

Purito. Lo que puedo, porque cuando llegaron las nevadas buenas ya empecé a entrenar en serio. El año pasado sí que le pegamos más. [Alberto] Losada –compañero de Purito en el Katusha, con una casa en Guils de Cerdanya– me decía que tenía organizada una contigo, con Robert, con Llesuy, con Rovira…

H. Sí, con toda la tropa del lobby de la Cerdanya.

P. Ese cabrón yo creo que te llama a ti porque tiene ganas él y después me dice: “Es que el Hermida quiere salir…”

H. Hoy para juntarnos aquí ha liado una de la hostia, y va y no viene (risas).

P. Losada está bien ahí arriba también, ¿eh?

H. Es muy chula esa zona. Ahí en Guils el tío está bien; entra un poco de viento pero bien. Al final, lo que tiene la Cerdanya de diferente respecto a Andorra es…

P. ... que tiene más llano, para poder trabajar más.

H. Y la orientación del valle es más de este a oeste, y tienes más luz. Y eso no lo tienes en Andorra, pero claro, tienes unos puertacos…

P. En Andorra la gente se queja de esto, de que es apagado. Y yo les digo que no, que porque no suben arriba. Yo, como estoy todo el día por los puertos, lo veo súper abierto. Es verdad, eh, poca broma. Es que la gente que vive ahí de hace años lo dicen, que están agobiados, que la poca luz se los come.

H. Eso les pasará a los clasicómanos y los esprinters, jajaja. En la Cerdanya, [Sylvain] Chavanel viene a menudo y se apunta a hacer esquí de montaña.

P. Es muy amigo de Cyril Despres [corredor de motos y coches que ha ganado el Rally Dakar en cinco ocasiones y que vive en Andorra].

H. Ahora se ha construido un Falcon Crest en Font Romeu [a pocos kilómetros de Puigcerdà].

P. ¿A qué altitud está Font Romeu?

H. A mil… a mil ochocientos sesenta.

P. Estuve ahí en el 2000, con el Floren [Xavier Florencio, excorredor profesional y actual director deportivo en Katusha]. Nos pasamos un mes ahí. ¿Te acuerdas tú?

H. Sí, arriba…

P. En diciembre, en el zulo aquel que tenéis, en el Centro de Alto Rendimiento. Casi me corto las venas. ¡Ahí me hice ciclista! Me dije, “si he superado esto, ¡soy un maquinón!”

H. Pues nos conocimos aquel año, en el 2000. Tú eras Iberdrola y justo habías firmado con Manolo [Saiz]. Fuiste a la concentración y yo también, con Giant.

P. En Navidades estuvimos aquí en Font Romeu todo el mes de diciembre, y después, en enero, nos fuimos a El Bosque. Había un repecho largo. ¿Te acuerdas?

H. ¡Que arrancamos los dos! Nos incitaba Beloki…

P. “¡Ah que no lo pillas!” Y tú: “¿Estás de broma o qué?”

H. ¡Y arrancamos!

***

Sin querer hemos empezado este experimento de "self-interview". Son dos personajes de verbo fácil con quienes reírse sin parar. No se enteran ni de que nos piden el café. En la mesa de al lado una chica lo prueba con un skype. Ellos, a la suya…

P.¿Y ahí no estuviste a punto de pasarte a carretera con nosotros?

H. Sí, sí, con Manolo. Ese año estaba de juicios con Bianchi para irme por impagos y tenía un precontrato firmado con Giant, con la fábrica, con mountain bike. Y bueno, la ONCE llevaba Giant, y estuve ahí. A la concentración vino Manolo para ver si me quedaba ya con el equipo, con la ONCE. Me mola la carretera, pero en esa época yo tenía metidos en la cabeza los Juegos Olímpicos. Era el año 2000, venía de hacer cuarto y tenía veintidós añitos. Me dije: “Joder, en los próximos voy a triunfar…” Y luego tuve una reunión con Mapei.

P. ¿Ah sí?

H. Sí, con [Aldo] Sassi. Nos reunimos aquí en Andorra, en La Massana, durante una Vuelta a España. Y fue el año en que firmaron también Cadel Evans y Miguel Martínez; era para irnos los tres. Pero bueno... Y con Manolo molaba, a mí me molaba. Usaba mucho la tecnología, la bici… Joder, si acabé la concentración con la de [Marcos] Serrano, que coincidía a la perfección con mis medidas. Me decía: “Llévatela, llévatela y ya decidimos qué hacemos contigo”. “No, ¡si el que decido soy yo!” Fue un innovador, un visionario.

P. Estaba por delante de todo el mundo…

H. Yo creo que fue un tío que aportó mucho al ciclismo, y eso que lo conocí súper poco. Pero aportó mucho: innovación, entrenamiento… Luego, con el tiempo, quizás estuvo muchos años al frente de un proyecto que a lo mejor tenía que haber delegado, y así no hubiera tenido un final tan dramático.

P. No haber abarcado tanto…

H. Además creo que es un tío muy válido para gestionar proyectos desde el inicio con jóvenes.

P. Lo que hace ahora con el Aldro Team…

H. El otro día me explicó con un brillo en los ojos que tenía unos chavales catalanes, que volvía a arrancar con los jóvenes, con lo que le gusta… Y mira, habrá mucha gente que le critique, pero ninguno ha creado una base, y él está dando la oportunidad a los jóvenes. Todos quieren empezar con Katusha o Sky, pero ninguno se ha atrevido a empezar de abajo otra vez.

P. Y sus equipos eran mucho más guapos que los de ahora. A mí me motiva mucho más ver a un Aldro cómo está creciendo, lo que era un Euskaltel, una ONCE o un Banesto, que ver a un Sky. Es que un Sky… pfff… que parece que sea la súper tecnología del ciclismo y de la vida y del amor, y al final, ¿cuántos vatios tienes, 500? ¡Te compro! Te compro, te moldeo y ya eres un buen ciclista. Pero no han creado nada…

H. Se ha perdido el romanticismo, el ciclismo en carretera actual es muy previsible…

P. Antes entre un líder y un gregario había una diferencia de la hostia. Ahora… entre Dani [Moreno] y yo, cuando estaba conmigo, está el punto ese de que yo soy más ganador que él, yo tengo el puntito ese de ¡pum!, de ganar la etapa, pero no hay tanta diferencia. Antes, tu veías la Lieja-Bastoña-Lieja de principios del 2000 y en La Redoute ya se liaba la más grande. Arrancaba [Michele] Bartoli, remachaba [Frank] Vandenbroucke… ¡Se liaba una que no veas!

H. Arrancaban líderes…

P. Sí, y ahora ven arrancar a un líder y dicen: “Mira qué tonto, uno menos”. Te ponen tres y te cogen en un momento. Yo a veces he visto jugadas que he pensado: “Si nos movemos aquí hacemos un daño que es la hostia.” Y te mueves y ves a los otros que se ríen: “¿Dónde vas primo?” Si van a poner a tres Sky o tres Movistar y están casi mejor que tú.

H. Y después está eso de que los equipos se gestionan más como empresas, como SL. Se ha perdido el romanticismo, el ciclismo ese que nosotros empezamos desde el inicio. El romanticismo es plato grande. Metes el plato grande, vas atrancado pero ¡qué cojones! “Que voy con plato grande, que os den por el culo”, jajaja. Y ahora no, te viene el jefe y te dice: “¡Baja, baja, que con plato grande no generas vatios, no avanzas!”

P. Eso ahora ya olvídate…¡Eh, en mountain bike estáis haciendo cosas muy guapas! Ahora está eso de Cuba [la Titan Tropic en Cuba] que no sé si para ti son globeradas, pero a mí me mola. Que si la Titan Desert, que si la otra… Y ahora que me queda poco para retirarme yo ya empiezo a pensar en eso, más que nada para irme de casa, para decirle a la mujer que tengo algo. —Se ríen.

H. Yo la Titan no la he hecho nunca porque coincide con Copas del Mundo. Cuando haces la disciplina olímpica cuesta mucho meter todas estas carreras por etapas. Ahora hay un resurgir de pruebas de mountain bike por etapas que se hacen por parejas, que es muy divertido y muy interesante.

P. Yo tengo a Losada caliente y siempre le digo: “¿Cuántos años más vas a correr tú?”

H. La de Cuba es nueva, pero está también la de Sudáfrica, la Cape Epic, que la he hecho siete veces. La que te molaría mucho a ti es la de Canadá, la BC Bike Race. Pero es que además están la Trans Andes, la Trans Chile, la Andalucía Bike Race, que es la hostia…

P. ¿Y eso cómo está organizado? ¿Rollo profesionales, con hotel?

H. Hay diferentes tipos. Algunas con hotel, pero lo bueno es que es tipo San Luis o rollo Down Under, con todos los equipos en un mismo hotel. Bueno, en la Titan duermes en haimas y en la Cape Epic, que sería el Tour del mountain bike en larga distancia, hay tres modalidades: tienda, motorhome y hoteles.

P. Y compites por parejas…

H. Al final acabaremos haciendo una de estas, ya verás. Este año [Óscar] Freire me llamó para ir a hacer juntos la Cape Epic. “¡Deja, deja!”. Y me dice: “Eh, que si voy es para ganar.”

P. ¡Y créetelo! ¡¿Óscar?! A este le das una bicicleta ahora y —¿cuánto queda para la San Remo, dos meses?— te hace pódium. Mira, este sería un buen compañero. El ciclista con más clase que he visto…

H. Pues estaba con ganas.

P. A Óscar me lo encontré una vez en el aeropuerto de El Prat, en Barcelona, y de golpe veo a [Pedro] Horrillo y [Juan Antonio] Flecha.

H. Vaya tres…

P. Eh, con corbata, que volaban con traje y corbata. Y de repente me encuentro a un mendigo tirado ahí en el suelo con unos pelos en las piernas como Sagan, así de largos —Hermida se parte de risa—, y le digo: “Eh, Óscar, tío, ¿vienes a correr o qué haces?” Y el tío me responde: “Sí, sí, que estoy entrenando tres veces por semana, que me hecho alguna prueba y creo que ya voy rápido. El domingo si no gano ahí estaré. Que sí, que me quito los pelos antes del masaje y ya verás.” Quedó segundo por detrás de Alessandro Ballan y en el avión de vuelta me insistía: "Que he ganado yo y no me quieren enseñar la foto finish! Que le he metido la rueda”.¡Jajaja! [Purito se refiere a la Vattenfall Classics de 2007, cuando, en efecto, ganó Ballan por delante de Freire en un final ajustadísimo con Freire apurando mientras Ballan levanta los brazos. El cántabro, por cierto, corrió depilado.]

Purito y Hermida están muy relajados y, a pesar de que antes de la entrevista hablamos de si tenían que salir a entrenar, no muestran ninguna prisa. Purito pide un café solo; Hermida, un capuchino. La chica del skype ya ha salido a la terraza.

Purito, ¿es Freire el ciclista con más clase que has visto?

P. Sí, a él y al Bala, a [Alejandro] Valverde.

H. Cuidado con este, que lo toca todo...

P. Bueno, el Bala, porque sí que es verdad que es muy profesional y que no sabe hacer otra cosa que la bici, pero es que está bien todo el año.

H. Sí que es verdad, que otros como Froome pueden tener un pico de forma súper exagerado, que se pasa todo el año que no sabes dónde está y después de golpe te llega el Tour y ya ves. Pero en cambio el Bala no tiene el pico, pero sí una base muy alta.

P. Él trabaja así. Yo he estado con él y le digo: "Hoy me tocan seis horas y media". Y me contesta: "¿Qué dices tú, chaval?” —Purito imita el acento de Valverde—. Él hace cuatro pero a tope, a rueda, sin series y, cuando quedan cuatrocientos metros, te ataca: “Je, estas piernas, ¿has visto?”

Hermida, ¿y en montaña?

H. El tío con más clase que he visto es Nino Schurter. —Purito le va poniendo caras provocadoras…— Bueno, [Julien] Absalon también.

P. Ah, Absalon también. ¡Pensaba! ¡Je je!

H. Sí, Absalon es un referente, está claro, pero Schurter es un tío que ha cogido lo mejor de la historia y ha crecido a partir de empaparse de todos sus referentes. Lo ha cogido todo y ha creado su propia personalidad, y tiene mucho talento, mucho. Además, es un innovador; crea. Yo, por ejemplo, necesito ver a los otros y coger alguna cosa que tienen para mejorar. Pero Nino no, es un createur, como un pintor. Inventa métodos de entreno o formas de ir encima de la bici; por ejemplo, la salida. Todos arrancamos con el pie derecho, pero él lo hace con el izquierdo. Claro, de la primera pedalada solo haces media, y él empieza con la pierna más floja para hacer la primera pedalada completa con la pierna fuerte para no despreciar fuerza. Son detalles. Hostia, hay gente con talento, y él tiene mucho. Luego está la manera de pilotar. A mí me mola verlo. Tenemos muy buena relación, hablamos muchas veces por Whatsapp. Me comentó un día que había descubierto una alfombrilla así como de faquir para recuperar la espalda…

P. ¿Así con pinchos? Buah, con esto los rusos andan locos. Lo probé un día y me eché a llorar.

H. Eh, pero relaja, te duerme…

P. ¡Qué te va a dormir! ¡Los cojones! Te levantas y vas con la espalda llena de chinchetas. ¡Qué daño! Los rusos son unos exagerados para todo.

H. Pues yo a los veinte-treinta minutos me duermo…

"Se quedan las experiencias, no las victorias": puedes leer en este enlace la segunda parte de las conversación  

 

Tras el anuncio de la retirada del ciclismo profesional a finales de año de Joaquim Rodríguez a sus 37 años, aprovechamos para recuperar en dos episodios la entrevista que Purito protagoniza junto al biker José Antonio Hermida en el último número de nuestra revist. En esta conversación, el de Parets y el de Puigcerdà hablan de sus entrenamientos en los Pirineos, de sus inicios conjuntos, del famoso "ciclismo moderno", de sus compañeros de generación e incluso de planes tras colgar la bici profesionalmente. Porque, definitivamente, no podrían hacerlo nunca.

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