'Es el momento que la política se comprometa con la bicicleta', Michael B. Clifford

'Es el momento que la política se comprometa con la bicicleta', Michael B. Clifford

¿Por qué el Reino Unido, país que ideó la bicicleta moderna hace un siglo, ha vivido tantas décadas de espaldas a su propio invento? El cineasta de Birmingham Michael B. Clifford intenta responder a esta pregunta con Bicycle. A great British movement (2014), una cinta documental independiente que conecta el actual boom ciclista británico con el legado que el país había olvidado durante generaciones y que se estrena el 1 de octubre en Rueda. Festival de Cinema Ciclista

En el documental preguntas a todos los entrevistados qué se siente al ir en bicicleta. ¿Qué responderías?
Es curioso, ¡nadie me lo había preguntado! Uso la bicicleta desde un punto de vista práctico, como medio de transporte. Tengo suerte, porque desde donde vivo en Birmingham, puedo ir hasta el centro de la ciudad por el carril bici. Hay unas cuatro millas, que luego me permiten llegar hasta carreteras secundarias. Hacer ese recorrido es ideal para empezar bien el día y sentirte bien al terminar la jornada laboral en vez de frustrarte porque te has quedado atrapado en un atasco.

¿Hay tradición ciclista en el Reino Unido?
Hay ciudades que sí que la tienen, como Oxford y Cambridge. Gracias a la película he tenido la oportunidad de visitar muchos sitios. Intento llevarme la bici para ser lo más autónomo posible. Tengo una Brompton. Cambridge es un caso muy interesante. Lo primero que ves cuando sales de la estación de tren es un enorme aparcamiento de bicis de dos pisos como los que ves en Holanda. También hay tradición ciclista en Bristol, pero a diferencia de en esas ciudades universitarias, la tradición ciclista se ha desarrollado aquí gracias al activismo de un grupo de personas que querían cambios, y ese movimiento se convirtió en lo que hoy conocemos como Sustrans.

La historia de esas vías verdes son como un punto de inflexión en la concienciación ciudadana...
Aquella gente luchaba para que las bicis tuvieran su propio lugar en una ciudad en que, como pasó en Birmingham, se construyeron autopistas por todos lados y crecieron pensando solo en los coches. Cuando parecía que ya no había espacio para los carriles bici iniciaron la recuperación de antiguas vías de tren. De eso hace ya veinte o treinta años.

¿Cómo ves el caso de Londres?
Londres ha empezado a interesarse por las bicis cuando el uso de la bicicleta ha aumentado de hasta acercarse a los niveles holandeses y daneses. En Londres ir es bici es una solución práctica y mucho más barata que el transporte público. El número de ciclistas se ha convertido en una especie de bola de nieve y las políticas de movilidad, a diferencia de Oxford o Cambridge, han tenido que ponerse al día rápidamente. Es bueno que todo esto pase en Londres, porque allí es donde está el centro de poder, y si se pueden aplicar nuevas políticas de movilidad en Londres pueden ser posibles en cualquier otro lugar.

Sorprende saber que en 1930 habían ocho millones de ciclistas en el Reino Unido y que se fraguó una industria alrededor con marcas como Dunlop, Brooks y Raleigh, que luego se perdió. 
Eso es. En el documental quería explorar esa historia propia que la gente desconoce y también tratar las diferentes caras del ciclismo, por un lado, el problema del los desplazamientos diarios, y por el otro, los éxitos deportivos. Hay mucha gente con nombre que puede ayudar a que crezca el número de ciclistas y que no se asustan por estar comprometidos con campañas concretas o ser conscientes de su influencia pública.

En la cinta entrevistas al exciclista Chris Boardman, que está muy implicado con la seguridad vial. 
Chris es genial, porque su figura establece esa conexión entre el deporte y el uso de la bici en general, y es algo que no hace mucha gente. Normalmente la gente se preocupa por la parte deportiva y se centra en su área y ya está.

¿La política está comprometida con el ciclismo?
Eso espero, no puede ser otra manera. Es el momento de estarlo. El gran cambio que puede suceder es que la bicicleta sea definitivamente considerada como un medio de transporte y haya una área de gobierno designada para ello. Ahora mismo la bici se considera como algo opcional y, si es opcional, no puede tener poder, mientras sí que hay políticas para coches, aviones y trenes. Sin embargo, hasta que eso no pase, espero que las cosas vayan mejorando.

Al final de la película uno tiene la sensación que invertir en una bici es lo mejor que puede hacer en la vida. 
Invertir en ciclismo es una gran cosa, es una situación win-win. Hay mucho desarrollo alrededor de la bicicletas que incluye tecnología y distintos usos de la bicicleta, como las cargo bikes, que creo que tienen un gran potencial industrial. Creo que es bueno para nuestro futuro.

 

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