De Milán al cielo

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Isaac Vilalta | 04 May 2018

De Milán al cielo

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Cada viernes y desde hace veinte años más de cuatro mil fieles musulmanes rezan en el Centro Cultural Islámico de Milán. Sin embargo, la ubicación del templo y, muy especialmente, sus dimensiones, ya insuficientes, obligan a tomar una decisión inédita. El director del Centro Islámico, Abdel Hamid Shaari y el jefe de Policía de Milán, Gian Valerio Lombardi, han acordado que, dadas las circunstancias y hasta que se encuentre una nueva ubicación para su sede, los fieles rezarán en un velódromo.

En el año 2008, el Vigorelli ya casi ni se reconocía a sí mismo. Castigado al abandono, el velódromo milanés se había convertido en un contenedor multiusos dónde depositar todo aquello que no tenía un destino claro: conciertos, fútbol americano, una mezquita provisional e incluso, en un delirio promocional, una pista de esquí. Ni rastro de sus años gloriosos. Sólo el polvo le devolvía por momentos imágenes de un tiempo mejor: récords de la hora, emoción, gritos, gente abarrotando sus gradas… ¡El mejor ciclismo del mundo!

Foto © Stefano Meluni/LaPresse

 

Pero ni el peso de toda su historia junta parecía suficiente para salvarlo, por una parte, de la desidia de las instituciones, y de las ansias de canibalismo de los agentes inmobiliarios, por otra, que donde había habido ciclismo veían un dulce pastel listo para devorar. Justo en ese instante, cuando el reloj que marcaba la cuenta atrás estaba llegando al fin, el Vigorelli se salvó gracias a una ley sobre el patrimonio cultural que algún activista recordó que existia.

El que probablemente sea el velódromo con más mística del mundo, seguirá siendo un velódromo. Ya se verá de qué manera pero la luz vuelve a entrar por cada una de las grietas de las instalaciones. Al Vigorelli no se le puede enterrar porqué es semilla, la que sustenta —y tiene que hacerlo todavía más— el ciclismo de base en Milán.

Este es el principal reto de futuro del velódromo Vigorelli, porque su pasado, ligado a los grandes nombres del ciclismo, a las historias más increíbles, a clanes familiares y obras de arte, ya está escrito. O quizá quede espacio para dedicarle un número especial para lanzar nuestra última volata. Todo es posible si nos adentramos en las entrañas de uno de los más significados templos del ciclismo.

 

Foto © ANSA / Matteo Bazzi