Un Giro agnóstico

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Isaac Vilalta | 03 May 2018

Un Giro agnóstico

Un Giro agnóstico

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Que la edición 101 del Giro d’Italia empiece en Jerusalén y termine en Roma invita a pensar en algún tipo de bendición santa que proteja la prueba. Sin duda, un hilo al que todos, ciclistas y organizadores, se acogerían rápidamente en caso de tener ciertas garantías aunque nada de esto parece que vaya a acompañarles. De hecho, hay motivos de sobras para los agnósticos. Los ciclistas, siendo recurrentes, pueden apelar a la dureza clásica del recorrido. Los organizadores, a dos quebraderos de cabeza: Froome e Israel.

En cuanto al recorrido, el Giro 2018 pasará a la historia por las tres etapas iniciales en el país del Oriente Medio, más cargadas de simbolismo y de millones que, como es lógico, de incidencia en la carrera. El Giro aterrizará en suelo italiano en Sicilia y, de esos los primeros días, destacan subidas como las del Etna, el Montevergine di Mercogliano y el Gran Sasso d’Italia.

El imperial Monte Zoncolan aparecerá superado el ecuador de la prueba (14ª etapa) y, para el final, un delicioso tríptico por el norte del país: Prato Nevoso, Jafferau y Cervinia. La Corsa Rosa terminará este año en Roma el próximo 27 de mayo. Chris Froome, Tom Dumoulin, Fabio Aru, Thibaut Pinot y Esteban Chaves son los favoritos para la clasificación general. Simon Yates, Michael Woods, Louis Mentjes, Supermán López y Domenico Pozzovivo, los aspirantes a la sorpresa. Nada de bendiciones, nada de rezos. La dureza de siempre.

Así pues, más vale ser realista y afrontar lo que viene por delante. A nadie se le escapa que salir de Jerusalén es una decisión vacía de contenido deportivo. ¿Un movimento experimental de la organización? Quizá. Pero los 18 millones de euros de ingresos sustentan principalmente el motivo. La dirección del Giro tendrá que driblar bien las críticas y calibrar cómo saldrá de esta la imagen de la prueba. Es complejo justificar la inversión en un país con una situación política como la de Israel, llena de claroscuros. RCS ha jugado fuerte. ¿Jugada maestra o temeridad? El Giro es de esas carreras adictas a las sorpresas.

En cualquier caso, la prueba es un buen escaparate para las marcas, especialmente para el equipo Israel Cycling Academy que empezará jugando en casa. En VOLATA#14 conocemos más detalles del equipo, su historia, sus ambiciones, su personalidad y planteamos algunas preguntas inevitables. Hablamos con su alma mater, Ran Margaliot, y con uno de sus fichajes estrella, el alicantino Rubén Plaza, que afronta el Giro con la esperanza de ganar alguna etapa y completar así su palmarés de victorias en las grandes carreras por etapas. 

Ran Margaliot

 

Nacido en 1988 en Modiin-Maccabim-Reut (Israel). Margaliot no llegó a la cima cómo ciclista pero aprendió de aquello. Ahora lidera el proyecto del Israel Cycling Academy, marca las líneas maestras a seguir por los jóvenes y da la cara. Asegura que la salida del Giro en Jerusalén "puede ser el evento deportivo con más visibilidad del mundo en 2018" y, aunque quiere centrarse en lo deportivo, no huye de la polémica:

"Yo llego de un país que entiendo que no es fácil, no es el país perfecto. Se puede apoyar o estar en contra de mis líderes, también. Pero yo soy israelí, he nacido israelí, mis padres son israelís y enseño a los corredores bajo valores israelís en los que yo creo mucho. No quiero que se confunda deporte y política, aunque hay mucha gente que se aprovecha de ello, ¿eh? ¿Qué voy a ir, a mi corredor turco y decirle qué pienso sobre Erdogan? ¿O con mi corredor americano, decirle qué pienso sobre Trump? ¿Con los españoles, qué pienso sobre Catalunya? Somos deportistas. Estamos aquí porque tenemos la pasión del ciclismo. Y este deporte tiene un problema: el dinero. Tienes que globalizarte, sí o sí, y el ciclismo tiene que empezar a llegar a estos sitios porque solo en Europa ya no puede vivir. Lo siento, pero es así".

¿Y sobre la salida del Giro en Jerusalén…?
Está claro que el Giro viene a Israel porque alguien ha pagado, pero también tenemos la oportunidad de, yendo a estos sitios, entusiasmar a una generación. En Israel apenas saben qué es el ciclismo. Quizás con eso, en el día de mañana, sean los deportistas que van a ganar. Ahora gana Chris Froome el Tour de Francia, ¡alguien nacido en Kenia con pasaporte inglés! Hace años, nadie lo hubiera dicho. El deporte está cambiando, la gente tiene que entenderlo. De verdad, estamos aquí por la pasión, y tenemos que enfatizar esa pasión porque es lo que nos va a mover.

A medio plazo, ¿qué capacidad de desarrollo ves a la generación de corredores israelíes que ahora empiezan, los que tienen alrededor de 23 años?
Yo creo mucho en ellos, y no es por hablar. Es porque lo hacen. Tienen un hambre de bici brutal. Es verdad que tienen varios obstáculos, hicieron tres años de formación militar, que en Israel es obligatorio. Vienen de un país donde no se puede correr mucho, para ellos todo es nuevo, pero se van acostumbrando rápido. Y entienden también que lo que hacen es significativo para el país y para las siguientes generaciones. No a nivel político, de embajador y tal, sino de enseñar cuáles son los valores del ciclismo. Tienes que sacrificarte, estar en todos los detalles y saber que las posibilidades de llegar son muy pocas. Tienes que hacerlo contra todo el mundo, esto es la vida real. Si alguien sale de allí y espera que con alguna ayuda lleguen las cosas, nunca será así. Hay que salir con hambre, demostrar que tienes ganas de hacer los sacrificios necesarios y jugártela. Eso es la vida.

 

Rubén Plaza

 

Nacido en 1980 en Ibi (Alicante), Plaza ha pasado por el ciclismo español, el italiano, el portugués y el australiano y ha ganado etapas en el Tour y en la Vuelta. Ahora, aterriza en un equipo israelí con el objetivo de ganar una etapa en el Giro. Es un claro ejemplo de cómo el ciclismo ha roto fronteras….

"Es el futuro del ciclismo y el futuro de todo, la globalización ha llegado aquí también. A mí hay veces que me da un poco de pena los corredores que no se atreven a moverse. Tengo muchos compañeros que estaban en Movistar y han tenido la oportunidad de salir y, un poco por comodidad o por miedo, deciden quedarse y siento que se pierden muchas cosas, ya no a nivel deportivo, sino también en el personal: conocer gente, nuevas costumbres, idiomas... No sé, antes he estado diciendo una frase en hebreo para un vídeo del equipo... Que quizás son chorradas pero son cosas chulas que es lo que te vas a llevar de aquí. Al final, ¿con qué te quedas, con cuatro carreras que ganes? Lo que te vas a quedar de verdad va a ser el conocer cosas, el viajar, estar en Israel, conocer la cultura de allí, conocer in situ el pueblo judío, todo el conflicto que tienen… que no es lo mismo que verlo desde aquí. Igual con los australianos. En mi vida me hubiera imaginado que estaría yo compartiendo habitación con un neozelandés, pero esto es lo que te llevas. Al final, eso es lo que me da pena, que hay muchos prejuicios. Me jode que me venga un belga a hacerme una entrevista y me diga: "pues para ser español, hablas bien inglés". Pues me toca los cojones. Parecemos los tontos, y muchas veces es por la mentalidad que tenemos.


También pasa ahora que en España hay pocas posibilidades.
Actualmente, la mayoría de chavales pasan fuera, desgraciadamente no queda otra. Aunque, por otro lado, tampoco está mal que se tengan que buscar la habichuelas. Es una pena que no haya más oportunidades, pero así está el panorama.

¿Estuvisteis de concentración en Jerusalén?
Sí, estuvimos en Israel cinco días. La primera noche en Tel Aviv, el segundo día lo pasamos de Tel Aviv a Jerusalén y empezamos una concentración más para conocernos y para hacer grupo. Estuvimos un día y medio caminando por la montaña, con gente del ejército y estuvo muy bien. Fueron dos días en plan militar, de dormir en tienda de campaña, en parejas... No fue supervivencia pero casi. Empezamos a caminar a eso de las once de la mañana y volvimos a las cinco, que allí se hace de noche muy pronto. Hicimos alguna actividad, alguna charla, nos fuimos a dormir a las diez y media, y a las doce, los militares nos despiertan. Todos acojonados. “¡A formar todos!”. Y estuvimos haciendo unos ejercicios, volvimos a dormir y a las cinco ya volvíamos a estar de pie. Terminamos todo en el Museo del Holocausto, en Jerusalén. Y estuvo muy bien.

 

Podéis leer las entrevistas completas en VOLATA#14.