Vía Turín. Etapa 2: Arnhem-Nijmegen

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Borja Barbesà | 06 May 2016

Vía Turín. Etapa 2: Arnhem-Nijmegen

Vía Turín. Etapa 2: Arnhem-Nijmegen

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La primera etapa en línea parece diseñada para lucimiento de los esprinters puros y sus equipos. Una sola cota servirá para entregar la primera maglia de la montaña y así incentivar la escapada del día. El final está situado al final de un circuito de unos 9 kilómetros al que se deberán dar dos vueltas.

Apuesta conservadora: Marcel Kittel
Apuesta arriesgada: Matteo Pelucchi

 

Estamos en Países Bajos y la noticia, casi sobrenatural, sería que la etapa no fuese llana. Para ello deberíamos acercarnos al extremo suroriental del país, a la provincia de Limburgo, y recorrer las cotas de la Amstel Gold Race. Pero por esta vez, nos quedamos en Gelderland y en los 96 metros sobre el nivel del mar como altura máxima del día. La llegada a Berg en Dal por la carretera Van Radwijckweg, a treinta y pico kilómetros de meta, es una subida breve, arbolada, verdísima, que cerca del final incluso se permite cien metros al 11%. Parece de risa, pero a buen seguro se verá con buenos ojos cuando pase por allí la carrera, con el público local mostrando su efusividad. En Países Bajos, una pequeña colina puede tener la mística de un coloso.

Todo ello será muy cerca de Nijmegen, ciudad que los lectores más balompédicos conocerán por su club, el NEC, mientras que los roqueros lo harán por ser la localidad natal de los hermanos Alex y Eddie Van Halen. Sus padres se trasladaron en 1962 a California y diez años después, aún adolescentes, formarían la banda de hard-rock que bautizaron con el nombre familiar.

Esta es solamente una de las numerosísimas historias de inmigración europea a Norteamérica, hecho del que por supuesto no es ajeno el pelotón del Giro 2016. Una de las posibles revelaciones de la carrera en la montaña, Joe Dombrowski, posee claramente, con ese apellido, raíces polacas. En el nueve del BMC está enrolado otro Joe, Rosskopf, un nombre muy de colina de la Selva Negra, que en alemán significa ‘cabeza de caballo’. Con esas credenciales etimológicas debería destacar más por ímpetu, por fuerza bruta, que por templanza y lectura de carrera. Veremos.

Otro de los estadounidenses que pedalean en este Giro también tiene un apellido que da juego: Chad Haga. El corredor de Giant, felizmente recuperado del espantoso accidente que sufrió con algunos de sus compañeros el pasado enero en la provincia de Alicante, cuenta que atesora una lista tan larga de motes que se ha acostumbrado a responder a cualquier cosa que se parezca al ‘Hayga’ que deberíamos pronunciar (con la h aspirada). Hagga, Hogga, Hagasaki, Lady Haga… así le han llamado, entre otros términos, sus compañeros durante su trayectoria. Entonces, si cuatro letras tan corrientes y molientes como esas dan para tanto, resulta tentador imaginar el juego que puede propiciar el inefable Mirsamad Pourseyedigolakhour, ganador del Tour de Langkawi de hace un par de años y habitual dominador del circuito asíático. Si un día corre una grande, prometemos investigar.