Vía Turín. Etapa 20: Guillestre - Sant'Anna di Vinadio

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Tras el vuelco increíble de la etapa de ayer, dramática como pocas en los últimos tiempos, hoy es un todo o nada en una etapa corta pero sin respiro. Y, créanme,  no es un tópico: tres colosos sin apenas llano entre si y una subida final demasiado corta como para ganar ahí la carrera. Habrá que apostar a ganar antes.

Apuesta conservadora: Vincenzo Nibali
Apuesta arriesgada: Darwin Atapuma

De nuevo una jornada en las alturas, la que ostentan tres puertos largos pero duros, que diría Perico Delgado. Tras afrontar el Col de Vars de saque, la segunda subida del día es la que lleva al Col de la Bonette. A su pie, en el municipio de Jausiers una placa reza “Col de la Bonette – Restefond, 2802 m d’altitude, plus haute route d’Europe”. Más de uno verá este cartel y, una de dos, o le poseerá la megalomanía y querrá dejar su sello, o su ánimo se hará pequeño, pequeño para acabar resguardado en el autobús de sprinters y rodadores. Pero calma, esta medalla que se ha puesto el ayuntamiento de Jausiers debe ser matizada. El Col de la Bonette en sí, el que franquea hoy el Giro, está situado a 2715 metros, tal como indica el libro de ruta oficial. Estos 2802 metros del cartel aluden a la altitud máxima que alcanza una carretera en forma de lágrima que desde donde se corona el puerto rodea durante un par de kilómetros un pico, la llamada Cime de la Bonette.

Así, hoy la caravana ni siquiera subirá tan alto como ayer, a los 2744 metros del Agnello, que por algo es la Cima Coppi de esta edición. Pero aun así, en el caso de hacer el bucle que lleva a los 2802 metros prometidos, tampoco se trataría de la carretera más alta de Europa. La boca sur del túnel Ötztaler Gletscherstraße en Solden, Austria, se halla a 2829 metros, junto a unas pistas de esquí y sus correspondientes servicios de restauración. En Sierra Nevada, una vía pavimentada sube hasta el Pico Veleta, a 3394 metros, pero se trata de una carretera cerrada al tráfico. Fuera de Europa, los caminos aptos para vehículos más altos son el Mana Pass, en India, una carretera militar construida hace pocos años y que alcanza los 5610 metros. El también indio Marsimik La y el Semo La tibetano, ambos por encima de los 5500 metros, le disputan el título dependiendo de qué entendamos exactamente como “paso de montaña apto para vehículos motorizados”. Si el requisito es el asfalto, tenemos que irnos a Perú, al paso Ticlio, en plenos Andes, a 4818 metros.

El final de etapa de hoy también bate registros de altura. Sant’Anna di Vinadio es un santuario católico dedicado a los padres de Jesús, es decir a la Santa Ana del nombre pero también a San Joaquín, y está considerado el santuario religioso emplazado a mayor altura de Europa. Todo ello, estas cifras de vértigo, los montes tibetanos y los espacios aislados de culto sagrado, así junto, resuena indudablemente  a “Narciso negro”, la maravillosa película de Powell y Pressburger, con la no menos maravillosa fotografía de Jack Cardiff. Si no la han visto, después de la etapa de hoy, que se prevé intensísima, den un paseo y de vuelta a casa pónganse a ello.

 

 

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