Vía Turín. Etapa 6: Ponte - Roccaraso

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El primer final en alto se sitúa al final de una etapa más bien corta pero con cierto desgaste. Bocca D. Selva no esconde grandes porcentajes pero es interminable y muy útil para hacer la función de desgaste. La ascensión final a Aremogna, algo escalonada, no servirá para ganar el Giro pero puede descartar a más de un nombre de prestigio.

Apuesta conservadora: Ilnur Zakarin
Apuesta arriesgada: Davide Formolo

La montaña, si bien no de un modo salvaje, llega pronto al Giro. Para mal de muchos, pero consuelo de no pocos, puesto que hay a quienes les tensa el llano, rodar en pelotón y ansían que la carretera se empine para empezar  a disfrutar. El que no sea de esta estirpe hoy tendrá la tentación de abdicar de su condición de ciclista profesional muy pronto, a los 15 kilómetros, en Telese. Ahí empieza a inclinarse el pavimento y qué mejor sitio que una villa termal para relajarse y hacer como que eso de pedalear cuesta arriba no va con uno, cual Bartleby de la bicicleta. Si ayer la caravana pasó junto a un lago que se hizo desaparecer, aquí todo lo contrario, en Telese el agua es una bendición: tienen un lago pequeño pero bien aprovechado para el recreo y la pesca, a la otra punta del pueblo una zona verde espléndida alrededor de un riachuelo de aguas turquesas, y, claro, las instalaciones termales que vertebran la actividad económica del municipio. Mejor que los corredores no oigan estos cantos de sirenas.

A partir de aquí, la carrera se integra en la espina dorsal de Italia, los Apeninos centrales, pero el recorrido previsto para hoy, a pesar de franquear por primera vez en esta edición los 1000 metros, y hacerlo holgadamente, olvida ascensiones contiguas que forman parte de la historia reciente del Giro. Hacia la mitad de jornada se deja a mano izquierda Campitello Matese, subida en la que el año pasado se alzó con la victoria el este año ausente Beñat Intxausti. O en años anteriores tres ganadores de Giro como Simoni, Berzin y Chioccioli.

Más adelante, entrando ya en la fase decisiva del parcial, los organizadores han dispuesto un itinerario que discurre en paralelo al Válico di Rionero Sannítico, un puerto irregular pero bastante duro que salpimentó la gloriosa etapa de L’Aquila de 2010. Esta vez la caravana franqueará el monte por una variante de la carretera estatal  algo más tendida. Eso sí, cuenta con la belleza de la ingeniería para quienes la sepan apreciar: unos puentes altos y robustos que enlazan los montes por encima del valle y que empujarán a más de un espectador a abandonar mentalmente la carrera y adentrarse en reflexiones propias de ministerio de obras públicas. Pocos deportes incitan a la dispersión de pensamiento como el ciclismo, lo que no supone un reproche sino más bien lo contrario.

Si ayer estimábamos generoso el prestigio de los ganadores en Benevento, hoy Roccaraso sube la apuesta. ¿Cuántos pueblos de menos de 2000 habitantes, por turísticos que sean, pueden contar que en su municipio descorcharon el champán dos titanes como Coppi e Hinault y un clasicómano de la puntería de Argentin?

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