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Así es Barro Negro: La prueba que combina alta exigencia y experiencia en el gravel de México

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Manuel Novik | 23 Apr 2026

Así es Barro Negro: La prueba que combina alta exigencia y experiencia en el gravel de México

Así es Barro Negro: La prueba que combina alta exigencia y experiencia en el gravel de México

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Luis Lemus sabe perfectamente lo que significa competir al más alto nivel. Tres veces campeón nacional de ruta y olímpico en Río 2016, el mexicano cambió el pelotón profesional por otro tipo de desafío: construir una de las pruebas de gravel más reconocibles del país. Hoy, tras su etapa como profesional, está enfocado en el desarrollo de Barro Negro.

Barro Negro es parte de Terra Continental Series, toda la información del circuito en este enlace.

La edición 2026 confirmó ese crecimiento. “Todo un éxito, la gente muy contenta, muy cansada”, resume Lemus. El desgaste es parte del planteamiento. “Busco que tengan un reto, que se desafíen… pero sobre todo que se lleven una buena experiencia”. La evolución en números también acompaña. De 100 corredores en la primera edición de la distancia larga, a 200 el año pasado y 350 en 2026. Una cifra que sitúa a Barro Negro entre las pruebas más grandes del gravel en México.

El recorrido de 200 kilómetros, con más de 3.200 metros de desnivel, se ha mantenido estable. Se ha convertido en un objetivo en sí mismo dentro de la comunidad. “La comunidad lo está viendo como el Ironman del gravel aquí en México”, explica Lemus. Los tiempos reflejan esa exigencia: los primeros bajan de siete horas y los últimos terminan cerca de las doce.

La ruta combina dos sectores técnicos con largas zonas rodadoras y una subida sostenida que estructura la jornada. Ese equilibrio también marcó el desarrollo deportivo.

Estrategia, resistencia y detalle en la cabeza de carrera

La carrera se resolvió en momentos concretos. En el primer tramo técnico, Amando Martínez y Santiago Velarde sufrieron pinchazos que rompieron el grupo delantero. Por delante quedaron Ulises Castillo y Flavio de Luna, este último ganador de las dos ediciones anteriores.

“Fue la estrategia de nutrición la que hizo la separación”, explica Lemus. Castillo evitó detenerse en el segundo punto de abastecimiento y abrió una ventaja de dos minutos que mantuvo hasta meta. Ganó con un tiempo de 6:50, seguido por De Luna, mientras Santiago Velarde completó el podio.

La carrera dejó también situaciones menos habituales. Dos participantes completaron los 200 kilómetros en bicicletas plegables tipo Brompton. Llegaron tras más de doce horas de esfuerzo, ya con la meta prácticamente desmontada, pero acompañados por los últimos corredores que seguían en la zona.

En el punto más alto del recorrido, a 2.800 metros tras una subida de 20 kilómetros, el abastecimiento incluyó carne asada además de los productos de nutrición habituales. Varios corredores prolongaron su parada más de lo previsto para disfrutar del momento.

El evento incorporó elementos propios del entorno. El burro, frecuente en caminos rurales de la zona, forma parte de la identidad visual de la prueba. También lo hacen la música, las rifas y la presencia de productos locales como el mezcal en la zona de meta. Ese enfoque responde a una idea concreta. “Lo más importante es la comunidad”, señala Lemus. “El ciclismo es el pretexto, pero lo que más se queda es lo que compartes después”.

En términos organizativos, el crecimiento se gestiona con cautela. El sold out llegó más de un mes antes de la carrera, lo que permitió centrar la preparación en la experiencia del participante. El siguiente reto está identificado: mejorar el acompañamiento en una ruta larga donde muchos corredores pasan horas en solitario. Barro Negro mantiene así una línea clara: una prueba exigente en lo deportivo, pero construida también desde lo que ocurre fuera del cronómetro.

Para conocer a detalle sobre Barro Negro, da clic en el siguiente enlace.