Olga Àbalos I Brazo de Hierro | 03 Oct 2025
La Xelius DRS de Lapierre y el Picnic PostNL: un evolución que no cesa
En el ciclismo profesional, las bicicletas son mucho más que simples herramientas de trabajo: son el eje alrededor del cual gira toda la estructura de un equipo. Cada detalle cuenta, desde la rigidez de un cuadro hasta la facilidad con la que un mecánico puede sustituir una pieza en plena carrera. Para el conjunto neerlandés Picnic PostNL, la temporada 2025 ha supuesto un punto de inflexión con la llegada de un nuevo socio en las dos ruedas: la histórica marca francesa Lapierre y, con ella, su modelo insignia de carretera más avanzado, la Xelius DRS.
La Xelius no es un modelo desconocido en el pelotón. Desde 2002 fue la bicicleta oficial del Groupama-FDJ y esta temporada desembarca en la estructura del conjunto neerlandés. Y con esta nueva relación, han llegado nuevas iteraciones de la bici, una dinámica incesante dentro del pelotón profesional, donde hay una obsesión por el rendimiento de las bicis. Con el Picnic PostNL, Lapierre sigue avanzando y nutriéndose de los retos de debe afrontar un equipo de primera división. Aparte de los ciclistas, los que establecen una relación más intensa con las bicicletas son los mecánicos de los equipos.

En la pasada Vuelta, pudimos compartir unos minutos con Maarten ter Heijden, uno de los mecánicos más veteranos de la estructura neerlandesa. “Este es nuestro primer año con Lapierre y hasta ahora todo bien, aunque siempre, cuando tienes una bici nueva, necesitas un tiempo para conocer la marca y que ellos te conozcan y ver qué funciona mejor para ambas partes”, explica. Esta adaptación, que puede ser algo traumática, empezó antes de que arrancara la temporada: “En octubre ya estábamos montando las primeras unidades, probando qué era lo más eficiente en términos de montaje y reparaciones, sobre todo pensando en todo lo que puede pasar durante una competición, en cómo ser lo más rápidos y eficaces a la hora de cambiar o reparar una bici”.
En ese proceso, los mecánicos tienen un papel crucial. Sus observaciones, así como las de los ciclistas, se trasladan al responsable de I+D del equipo, Piet Rooijakkers, que a su vez las comparte con Lapierre. “La retroalimentación viene de varias partes: corredores, mecánicos… y todo se canaliza hacia el área de desarrollo. Así se generan sugerencias, ajustes pequeños que pueden aplicarse sobre la marcha o ideas para futuros modelos”, comenta mientras señala una de la bicis modelo Xelius DRS del equipo: la del dorsal 195, que pertenece al escalador Juan Martínez y tiene una pintura algo distinta a las demás bicis, más oscura y mate. “We use other axles than we started with last year. So these are super light versions. And we also have, since the Tour de France this year, we have some different frames. The geometry is the same, but the carbon and the paint is slightly different. Son detalles que parecen superficiales, pero que reflejan también cómo la marca y el equipo vamos haciendo ajustes constantemente”.

El diseño característico de la Xelius, con su integración de tirantes que atraviesan el tubo horizontal, se ha convertido en una firma visual de Lapierre. Es una bicicleta polivalente de la marca francesa, pensada para escalar, rendir en el llano y resistir la intensidad de tres semanas de competición. “Las marcas siempre mantienen su seña de identidad. Lapierre probablemente conservará ese diseño en futuras generaciones, aunque lo ajuste con el tiempo. Al final, todas las aero bikes se parecen en algo, pero cada marca tiene su estilo”, comenta Ter Heijden. Sin duda pueden haber detalles de la geometría que se conviertan en el sello de ese modelo, pero al final todo se trata de encontrar ese equilibrio entre ligereza, aerodinámica y seguridad.
“El rendimiento de una bici siempre responde a una combinación de elementos. En subidas largas pero no de pendientes extremas, una horquilla más aerodinámica puede ser más beneficiosa que reducir peso. Para escaladores y corredores de la general usamos cuadros más ligeros, mientras que los esprinters prefieren versiones con horquilla aero. Incluso hemos hecho combinaciones, como en el Tour, con cuadros ultraligeros y horquillas aerodinámicas para algunos corredores. Pero claro, un cuadro como el que lleva Juan en esta Vuelta no lo puedes poner en una bici para un velocista”, asegura Ter Heijden pensando en corredores que son capaces de poner las bicicletas al límite, como John Degenkolb.

Más allá de la técnica, el mecánico subraya la importancia del escaparate. “Para cualquier marca de bicicletas, estar en el WorldTour es fundamental. La exposición es enorme. Aquí todo se pone a prueba: la rigidez del cuadro, la durabilidad, la facilidad de montaje… Y todo eso luego se traduce en confianza para el consumidor. No hay mejor banco de pruebas que el máximo nivel del ciclismo. Además las marcas también pueden sacar provecho del conocimiento de los equipos y de las investigaciones que se hacen en interno del rendimiento y la aerodinámica.”. Para los mecánicos, ese laboratorio de la competición es complejo, porque, como asegura el neerlandés, los equipos deben jugar con los componentes y el material que proporcionan de los patrocinadores. Sacar el máximo rendimiento a eso, es un reto constante. “Además, en la industria de las bicicletas, cada año hay cosas nuevas. Es un no parar”, resume el mecánico.
"En el ciclismo profesional, las bicicletas son mucho más que simples herramientas de trabajo: son el eje alrededor del cual gira toda la estructura de un equipo. Cada detalle cuenta, desde la rigidez de un cuadro hasta la facilidad con la que un mecánico puede sustituir una pieza en plena carrera. Para el conjunto neerlandés Picnic PostNL, la temporada 2025 ha supuesto un punto de inflexión con la llegada de un nuevo socio en las dos ruedas: la histórica marca francesa Lapierre y, con ella, su modelo insignia de carretera más avanzado, la Xelius DRS.
La Xelius no es un modelo desconocido en el pelotón. Desde 2002 fue la bicicleta oficial del Groupama-FDJ y esta temporada desembarca en la estructura del conjunto neerlandés. Y con esta nueva relación, han llegado nuevas iteraciones de la bici, una dinámica incesante dentro del pelotón profesional, donde hay una obsesión por el rendimiento de las bicis. Con el Picnic PostNL, Lapierre sigue avanzando y nutriéndose de los retos de debe afrontar un equipo de primera división. Aparte de los ciclistas, los que establecen una relación más intensa con las bicicletas son los mecánicos de los equipos.
En la pasada Vuelta, pudimos compartir unos minutos con Maarten ter Heijden, uno de los mecánicos más veteranos de la estructura neerlandesa. “Este es nuestro primer año con Lapierre y hasta ahora todo bien, aunque siempre, cuando tienes una bici nueva, necesitas un tiempo para conocer la marca y que ellos te conozcan y ver qué funciona mejor para ambas partes”, explica. Esta adaptación, que puede ser algo traumática, empezó antes de que arrancara la temporada: “En octubre ya estábamos montando las primeras unidades, probando qué era lo más eficiente en términos de montaje y reparaciones, sobre todo pensando en todo lo que puede pasar durante una competición, en cómo ser lo más rápidos y eficaces a la hora de cambiar o reparar una bici”.
En ese proceso, los mecánicos tienen un papel crucial. Sus observaciones, así como las de los ciclistas, se trasladan al responsable de I+D del equipo, Piet Rooijakkers, que a su vez las comparte con Lapierre. “La retroalimentación viene de varias partes: corredores, mecánicos… y todo se canaliza hacia el área de desarrollo. Así se generan sugerencias, ajustes pequeños que pueden aplicarse sobre la marcha o ideas para futuros modelos”, comenta mientras señala una de la bicis modelo Xelius DRS del equipo: la del dorsal 195, que pertenece al escalador Juan Martínez y tiene una pintura algo distinta a las demás bicis, más oscura y mate. “We use other axles than we started with last year. So these are super light versions. And we also have, since the Tour de France this year, we have some different frames. The geometry is the same, but the carbon and the paint is slightly different. Son detalles que parecen superficiales, pero que reflejan también cómo la marca y el equipo vamos haciendo ajustes constantemente”.
El diseño característico de la Xelius, con su integración de tirantes que atraviesan el tubo horizontal, se ha convertido en una firma visual de Lapierre. Es una bicicleta polivalente de la marca francesa, pensada para escalar, rendir en el llano y resistir la intensidad de tres semanas de competición. “Las marcas siempre mantienen su seña de identidad. Lapierre probablemente conservará ese diseño en futuras generaciones, aunque lo ajuste con el tiempo. Al final, todas las aero bikes se parecen en algo, pero cada marca tiene su estilo”, comenta Ter Heijden. Sin duda pueden haber detalles de la geometría que se conviertan en el sello de ese modelo, pero al final todo se trata de encontrar ese equilibrio entre ligereza, aerodinámica y seguridad. “El rendimiento de una bici siempre responde a una combinación de elementos. En subidas largas pero no de pendientes extremas, una horquilla más aerodinámica puede ser más beneficiosa que reducir peso. Para escaladores y corredores de la general usamos cuadros más ligeros, mientras que los esprinters prefieren versiones con horquilla aero. Incluso hemos hecho combinaciones, como en el Tour, con cuadros ultraligeros y horquillas aerodinámicas para algunos corredores. Pero claro, un cuadro como el que lleva Juan en esta Vuelta no lo puedes poner en una bici para un velocista”, asegura Ter Heijden pensando en corredores que son capaces de poner las bicicletas al límite, como John Degenkolb.
Más allá de la técnica, el mecánico subraya la importancia del escaparate. “Para cualquier marca de bicicletas, estar en el WorldTour es fundamental. La exposición es enorme. Aquí todo se pone a prueba: la rigidez del cuadro, la durabilidad, la facilidad de montaje… Y todo eso luego se traduce en confianza para el consumidor. No hay mejor banco de pruebas que el máximo nivel del ciclismo. Además las marcas también pueden sacar provecho del conocimiento de los equipos y de las investigaciones que se hacen en interno del rendimiento y la aerodinámica.”. Para los mecánicos, ese laboratorio de la competición es complejo, porque, como asegura el neerlandés, los equipos deben jugar con los componentes y el material que proporcionan de los patrocinadores. Sacar el máximo rendimiento a eso, es un reto constante. “Además, en la industria de las bicicletas, cada año hay cosas nuevas. Es un no parar”, resume el mecánico.