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Yira, la carrera de gravel en Terra Continental que pone a Argentina en el mapa

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Manuel Novik | 09 Apr 2026

Yira, la carrera de gravel en Terra Continental que pone a Argentina en el mapa

Yira, la carrera de gravel en Terra Continental que pone a Argentina en el mapa

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La palabra Yira remite a movimiento, a deambular sin rumbo fijo, a rodar. Ese concepto que viene del argot popular define bien una prueba que se disputa en Villa Cacique, en la provincia de Buenos Aires, sobre caminos de tierra rápidos y abiertos.

Yira forma parte de Terra Continental Gravel Series, para más información del circuito dar click aquí.

Dentro del calendario de Terra Continental Series en Latinoamérica, Yira llega tras Giro Pio y Barro Negro y se sitúa como tercera parada del circuito en la región. Se disputa con tres distancias; 170, 90 y 50 kilómetros, y un recorrido con un 98% de superficie gravel.

El origen de la prueba es concreto. “Había una necesidad de un evento 100% gravel”, explica Juan Manuel Venturino, co-organizador del evento. En Argentina, la disciplina se ha desarrollado durante años dentro de carreras de MTB con categorías adaptadas. “No eran terrenos específicos. O estaban muy rotos o había demasiado sendero para este tipo de bicicleta”.

Esa falta de pruebas específicas contrasta con el potencial del país. “Argentina es enorme y tiene un montón de lugares donde se puede hacer gravel muy bueno”, añade. La acogida ha sido alta para una primera edición. El evento ronda los 170 inscritos, una cifra relevante en un contexto con varias carreras coincidiendo en fechas similares. “Arrancar algo nuevo en Argentina es difícil. El ciclista acá suele ser más crítico, pero esta vez la respuesta fue muy buena”, apunta Venturino.

Un gravel rápido, de desgaste 

El recorrido marca diferencias. No es técnico ni extremo. Es rápido. “Es un gravel muy rodador, lo que llamamos gravel champagne”, explica la organización. La distancia larga acumula unos 1.000 metros de desnivel, concentrados en dos sectores concretos. El resto del trazado favorece velocidades altas.

La comparación con Europa es clara. “Acá no hay ataques como en las carreras europeas. Se va fuerte todo el tiempo y se van cayendo los corredores”, señala Venturino. El modelo se acerca más al maratón de mountain bike: ritmo constante, desgaste progresivo y selección natural del grupo. Los promedios también reflejan esa diferencia. En recorridos llanos, las medias pueden situarse entre 35 y 36 km/h. 

El entorno refuerza el carácter de la prueba. Villa Cacique es un núcleo pequeño, con estaciones de tren abandonadas, explotaciones agrícolas y caminos que atraviesan estancias. La organización ha implicado a la comunidad local con productos regionales, como frambuesas o empanadas, y servicios vinculados al evento.

Más allá de la carrera, el planteamiento se extiende durante todo el fin de semana con actividades concretas. El día previo incluye una social ride con café de cortesía y recorridos por la zona, con paradas en puntos locales como la pulpería tradicional o las plantaciones de frambuesas. “Queremos que la gente no venga solo a correr y se vaya”, explica Victoria Arango, co-organizadora de la carrera.

La prueba plantea un espacio posterior con comida típica, empanadas, cerveza y un entorno pensado para que los participantes se queden. A esto se suma un sistema de sorteos con material de marcas del sector: cascos de gama alta, gafas, cubiertas o mochilas personalizadas, en lugar de centrar los premios únicamente en los ganadores. “El objetivo es que todos se lleven algo”, añade Arango. 

El crecimiento de la disciplina también está condicionado por el acceso al material. Durante años, las bicicletas de gravel prácticamente no existían en Argentina. “No había bicis de ciclocross ni de gravel. La gente se las tenía que ingeniar”, explica Venturino. Él mismo lo vivió en primera persona: corría pruebas largas con una bicicleta de carretera adaptada, montando cubiertas de 32 mm para poder rodar por tierra. “Hoy parece impensado, pero viajábamos y corríamos ultras con eso”.

El mercado estaba dominado por pocas marcas y precios elevados, con opciones limitadas y poco específicas. Las alternativas más económicas tampoco ofrecían garantías. “Había bicis de aluminio, pero eran de muy mala calidad, lo que nosotros llamamos bicicletas de supermercado”, añade.

Ese escenario empezó a cambiar recientemente. La entrada de segundas marcas y la mayor disponibilidad de modelos de carbono ha ampliado el abanico. “Ahora el mercado está inundado de bicicletas gravel”, señala Venturino. Esto ha facilitado que más ciclistas den el paso desde el mountain bike o el llamado “rural”, una modalidad local que, en la práctica, ya funcionaba como una forma de gravel.

Yira introduce además un elemento poco habitual en este contexto: retransmisión en directo. La prueba se disputa este 12 de abril y contará con cobertura durante ocho horas, con motos, vehículos en carrera y señal en streaming. Un formato que busca mostrar cómo se corre en el sur del continente y dar visibilidad a una disciplina en crecimiento.

Toda la información de Yira está disponible en el siguiente enlace.