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Paula Blasi desafía lo improbable en La Vuelta Femenina

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Olga Àbalos | 10 May 2026

Paula Blasi desafía lo improbable en La Vuelta Femenina

Paula Blasi desafía lo improbable en La Vuelta Femenina

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Cuando ha cruzado la meta en la cima de L'Angliru en la sèptima y última etapa de La Vuelta Femenina 2026 Paula Blasi ya sabía que había ganado la general. Desde que por el pinganillo le dijeron que a falta de 3 km, la líder Anna van der Breggen estaba sufriendo en las rampas del coloso asturiano, se le había metido entre ceja y ceja ir a por todas y recuperar los 18'' que le separaban con la neerlandesa para hacer el sorpasso. En esa misión, mirada concentrada, profunda, ahondando en las entrañas, a la catalana se le olvidó que llevaba un par de días algo justa de fuerzas, con malas sensaciones por el cansancio acumulado en una temporada tan improbable como inmejorable. Pero Blasi es una bestia competitiva.

Así como Paul Seixas ganó la pasada La Flecha Valona la primera vez que participaba, Blasi ganó la Amstel Gold Race con veintitrés años y casi sin saber que había una carrera que llevaba ese nombre. Esta temporada 2026, casi todo son primeras veces para la ciclista catalana del UAE Team ADQ, que lleva en el ciclismo apenas tres años. Primeros podios World Tour, primeras victorias en el máximo nivel, primeros abrazos con las mujeres que son élite mundial, como Demi Vollering o Kasia Niewiadoma. "Se me ha hecho un poco larga esta semana ­—confesaba ante los medios—, es mi primera gran vuelta, pero he tenido la suerte de tener un gran equipo a mi lado, de tener a Mavi [García], que para mí es como una hermana mayor, y hoy ha estado conmigo en todo momento". El papel de la mallorquina como guía y escudera ha sido uno de los grandes subtextos de estos días. "Me lo decía Mavi: cuando estás ahí en el podio parece todo fácil, pero van a venir momentos difíciles y es entonces cuando hay que valorar lo que has conseguido. La vida no es una línea recta", explicaba.

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"Eso es irreal. Todavía no había asimilado lo que pasó en Amstel y en Lieja, y ahora me pasa esto", comentaba delante de una nube de micrófonos. En estos últimos días, La Vuelta Femenina había aumentado el número de acreditaciones de prensa con la vista puesta en este posible desenlace. Hace semanas que los medios, especializados y generalistas, van calentando motores por lo que pudiera conseguir, en oca-
siones poniéndose al día sobre ciclismo femenino como quien estudia para un examen el día antes esperando aprobar por los pelos. Y las rampas del Angliru eran el mejor escenario posible, porque prometían emociones fuertes. Mejor dicho: prometían un destrozo de tal dimensiones que seguramente provocaría un vuelco en la general. Así ha sido.

Los 132 kilómetros desde La Pola Llaviana acumulaban casi 3.500 metros de desnivel, con el Tenebredo como aperitivo y los 12,4 kilómetros al 9,7% de media del Angliru como veredicto final. La pequeña escaladora suiza Petra Stiasny, del Human Powered Health, ha sido una agradable sorpresa —es una de las formaciones con más necesidad de victorias— en una etapa que el pelotón femenino recordará por su dureza. Las ciclistas iban llegando en cuentagotas, jadeando, tiritando y explicando que era el puerto más duro que jamás habían subido. Que se lo cuenten a Anna van der Breggen,
toda una leyenda del ciclismo femenino, cuya crisis en las rampas asturianas ha decidido la general. La neerlandesa del SD Worx-Protime terminó quinta en la etapa, a 59'' de Stiasny, y cedía La Roja para acabar segunda en la clasificación final a 24'' de Blasi. Completaba el podio la siempre batalladora Marion Bunel (Visma-Lease a Bike) a 49'', que ha sido una de las que ha movido el árbol en esta etapa. También han tenido un papel destacado Juliette Berthet (FDJ United-Suez) —3ª en la etapa—, y Usoa Ostolaza (Laboral Kutxa), que se ha exprimido al máximo para lograr terminar 8ª y subir hasta la cuarta posición en la clasificación general. Es el primer top 10 del equipo vasco en una gran vuelta.



Esta victoria de Blasi ha suscitado un arrebato archivístico, como cuando uno recuerda que tiene una foto antigua y no sabe en qué caja la guardó. Después de rebuscar en el altillo, ha aparecido la imagen: es una foto de Joane Somarriba, de hace 23 años, de la última vez que una ciclista española ganó una gran vuelta. A Blasi aún le parece "irreal", pero la historia se construye así, persiguiendo lo improbable.

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