Tour de Francia 2025, etapa 4: No mires atrás, Lenny


9 julio, 2025

Las cosas han sido muy diferentes en la cuarta etapa del Tour para Lenny Martinez. Al corredor del Team Bahrain Victorious lo vimos sufrir mucho en la primera etapa, en la que llegó a meta junto con el coche escoba. Tres días más tarde, hoy ha sido el primero en intentar la fuga, así que se dio el pistoletazo de salida en las afueras de Amiens.

El francés arrancó rapidísimo y le siguió el danés Jonas Abrahamsen (Uno-X), el rodador convertido en escalador, para conformar la primera escapada del día. En los siguientes kilómetros se les unieron Kasper Asgreen (EF Education–EasyPost) y Thomas Gachignard (TotalEnergies), y los cuatro cabalgaron fugados con el permiso del pelotón durante más de 140 km.

En la cima Jacques Anquetil (3,5 km al 3,6 %), la primera cota puntuable del día, Martinez se adelantó unos metros para irse en solitario. ¿Por qué no? Hay que intentarlo, especialmente si eres francés y corres el Tour (que se lo digan a Kévin Vauquelin, del Arkéa–B&B). “Los tienes a tan solo 20 segundos, pero no mires atrás”, le decían desde el coche del equipo para animarlo. Pero Lenny ya sentía el aliento del pelotón, en el que equipos como el UAE, con Pogačar, o el Alpecin, con Mathieu van der Poel, tenían marcada la etapa. Martínez miró atrás y vio cómo, a falta de tan solo 20 km para meta, en la cota de Bonsecours (4.ª categoría), era cazado.

Y lo que sucedió en esos 20 km finales, uff, ya está pasando a la historia de este deporte. Seguimos con los pelos de punta por lo vivido en la meta de Ruan, la ciudad que alberga la tumba de Anquetil. Ganó Tadej Pogačar de forma incontestable, dejando seco a Mathieu van der Poel en la misma línea de meta. Y no es de extrañar, cuando consiguió exprimir de forma virulenta a sus rivales más directos en la Rampe Saint-Hilaire: 800 m al 10,6 %. Una salvajada de rampa en la que el esloveno recogió el excelente trabajo de João Almeida y Jhonatan Narváez, y solo Vingegaard pudo seguirlo. Bien, durante unos metros, pero estuvo a punto de descolgarlo. Entonces el danés miró atrás y, al verse solo, decidió que solo podía hacer una cosa: mirar hacia adelante. Pogačar es más fuerte en los esfuerzos cortos, pero Vingegaard sabe que su fortaleza —aparte de las piernas— es la mental: mantenerse ahí hasta que al esloveno se le apague un poco la mecha para recuperar su rueda.

Así fue: recuperó, y el resto de perseguidores también enlazaron en la bajada hacia meta, pero en ese último kilómetro, en subida al 6 %, se vio quién había vaciado el depósito pocos kilómetros antes. Van der Poel llegó seco a meta, donde Pogačar lo superó y consiguió su victoria número cien como profesional, una cifra difícil de igualar si tenemos en cuenta que esta es su séptima temporada como ciclista profesional y solo, solo, tiene veintiséis años. Pero quien ha salido reforzado es Vingegaard, que consiguió correr a su manera, mirando hacia adelante, y no darse por vencido.