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De ciclistas para ciclistas

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Jannik Jürgens | 24 May 2026

De ciclistas para ciclistas

De ciclistas para ciclistas

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Con la marca Cuore, Jürgen Sprich y Didi Ruegg fabrican maillots, culottes y chaquetas diseñados pensando en las necesidades reales de quienes pasan horas sobre la bicicleta. En materia de calidad no admiten concesiones. En todo lo demás, están abiertos a casi cualquier petición de sus clientes. Salvo, quizá, la de estampar un cortacésped en un maillot. 

Desde las oficinas de Cuore, en Kirchzarten, Jürgen Sprich disfruta cada día de una panorámica privilegiada de la Selva Negra. Al fondo se dibujan las cumbres de Hochgericht, Belleck y Kapfenberg, que dominan el paisaje sobre las localidades de St. Peter y St. Märgen. Un escenario que parece sacado de una postal y que, además, ofrece un terreno perfecto para la práctica del ciclismo, tanto de carretera como de montaña. Sprich las conoce de memoria. Como antiguo profesional del mountain bike y apasionado del ciclismo de ruta, las ha recorrido incontables veces. 

Hoy es propietario y director ejecutivo de Cuore of Switzerland, una empresa nacida en Suiza y especializada en la fabricación de ropa ciclista. La compañía se ha convertido en un referente de la personalización, ofreciendo más de 400 diseños distintos de maillots, culotes y chaquetas. Sus principales clientes son equipos, clubes, comunidades ciclistas y empresas que desean crear una equipación única y adaptada a su identidad. “De ciclistas para ciclistas”, es el Leitmotiv de la empresa.

“Si hay un valor que define a Cuore, ese es la intransigencia”, afirma Jürgen Sprich. La marca es sinónimo de calidad y no hace las cosas a medias. “Queremos estar a la altura de nuestras altísimas exigencias en cada producto”, afirma Sprich. Al fin y al cabo, el propio Sprich pasa mucho tiempo en la bicicleta y utiliza sus maillots y culotes con frecuencia. El deporte también desempeña un papel importante en el día a día de los empleados y empleadas de Cuore. Todos los miércoles se reúnen para realizar una salida conjunta sobre bicicletas de carretera.

“No solo nos decidimos por Cuore por la calidad o las opciones y personalizaciones ilimitadas, sino también por el contacto personal y el increíble servicio del equipo”, afirma, por ejemplo, Ian Millenium, del club ciclista danés Cykling Odense. Precisamente para eso trabaja Cuore con sus equipos en todo el mundo. Además de las oficinas en Alemania y Suiza, la empresa también tiene representación en Sídney, Hong Kong y Boulder (EE. UU.).

La pequeña localidad de Kirchzarten, donde Cuore gestiona su actividad en la Unión Europea, se encuentra a las puertas de Friburgo, en Brisgovia, una ciudad conocida en Alemania como la «Green City». Aquí, investigadores e ingenieros trabajan en las tecnologías solares del futuro, la red de carriles bici es una de las más extensas del país y Los Verdes obtienen habitualmente algunos de sus mejores resultados electorales. La sostenibilidad forma parte de la identidad de esta región.

Para los ciclistas, el entorno es poco menos que un paraíso. Entre las montañas de la Selva Negra y la soleada llanura del Rin, la zona ofrece un sinfín de posibilidades tanto para el ciclismo de carretera como para el mountain bike.

En Kirchzarten, la bicicleta está presente en todas partes. Se puede encontrar convertida en una obra de arte en una rotonda que recuerda la celebración del Campeonato del Mundo de Mountain Bike disputado aquí hace años; como medio de transporte para quienes recorren cada día los cerca de diez kilómetros que separan la localidad de Friburgo; o como herramienta de trabajo para los ciclistas profesionales que pasan junto a la estación de tren camino del Schauinsland, la montaña más emblemática de Friburgo y Kirchzarten.

Jürgen Sprich ya montaba en bicicleta de montaña cuando mucha gente ni siquiera sabía que existía este tipo de bicicleta. En la década de los noventa ganó innumerables carreras, se proclamó tres veces campeón de Alemania de cross-country y ganó el Campeonato de Europa de descenso en 1992 y 1993. “De eso hace mucho tiempo”, dice Sprich. Sin embargo, su entusiasmo por el ciclismo sigue intacto hasta hoy. Aunque la forma de abordarlo haya cambiado. “Hoy en día disfruto del ciclismo. Me permite desconectar por completo”, afirma.

Sprich nos guía por las amplias instalaciones de Cuore. Mientras recorremos el edificio, vemos cómo toman forma las distintas piezas que dan vida a la marca: en una zona, los diseñadores trabajan en nuevos maillots de ciclismo; en otra, un programador desarrolla una tienda online para un cliente; y unos metros más allá, la directora de marketing, Hanna Joos, nos enseña algunos de los diseños de los que la empresa se siente especialmente orgullosa.

Cada uno cuenta una historia diferente. Para un equipo ciclista del este de Suiza, por ejemplo, Cuore plasmó en el maillot un mapa de calor que refleja las rutas más frecuentadas por los ciclistas de la región. El maillot de la prestigiosa prueba de gravel Unbound, en cambio, destaca por una estética mucho más sobria. El equipo tirolés KTM encontró inspiración en la arquitectura local y utilizó los colores de la fachada de un edificio de Innsbruck para crear un llamativo diseño de bloques de color. Por su parte, la marca de bicicletas Cannondale encargó un maillot concebido específicamente para combinar con el cuadro de la SuperSix Evo.

Suiza, el país donde se fundó la empresa, sigue teniendo una gran importancia para Cuore. Esto no solo se debe a la calidad sin concesiones y a la sede suiza en Zuwil, sino también a que es un suizo, Dieter Ruegg, quien marca el estilo de la empresa. Ruegg, a quien todos llaman simplemente Didi, es el responsable del desarrollo de productos.

Sprich y Ruegg se conocieron cuando eran ciclistas profesionales. Mientras que Sprich compitió primero en carreras de ciclocross y luego se convirtió en pionero del ciclismo de montaña, Ruegg se dedicó al ciclismo de ruta y de pista. Ambos acabaron finalmente en Scott. Primero como corredores, luego en la gestión y el desarrollo de productos. Tras su carrera como ciclista, Sprich dirigió la división de softgoods, es decir, ropa, calzado y cascos, en Scott. Ruegg asumió esta tarea en algún momento. “Me has quitado el trabajo”, le dice Jürgen Sprich riendo.

Cuando Ruegg habla de materiales y procesos de fabricación, queda patente la profundidad de su conocimiento técnico. Su trayectoria profesional ha seguido un camino poco convencional. Tras su etapa en Scott, pasó al otro lado de la cadena de producción, desarrollando redes comerciales para fabricantes textiles chinos y dirigiendo posteriormente una pequeña marca de bicicletas de montaña en la región trinacional entre Suiza, Alemania y Francia.

Más adelante, pasó tres años inmerso en la industria del acabado textil, un sector altamente especializado en el que los mismos procesos y tecnologías se aplican tanto a tejidos destinados a firmas de lujo como Balenciaga como a equipamiento de uso militar. Esa experiencia le proporcionó una comprensión detallada de las propiedades de los tejidos y de las posibilidades que ofrecen los distintos tratamientos y construcciones textiles.

Hoy, en Cuore, ese conocimiento se traduce en el desarrollo de prendas donde cada detalle responde a una función concreta. Ruegg analiza aspectos como la estructura de los tejidos, la distribución de las zonas de compresión, la gestión de la humedad o la capacidad de transpiración de los materiales, integrando estos elementos en equipaciones diseñadas para satisfacer las exigencias del ciclismo de alto rendimiento.

Ruegg también se sube a la bicicleta con frecuencia, aunque lejos de la competición: sin dorsal, sin potenciómetro y sin auriculares. “Para mí, montar en bicicleta tiene algo de meditación”, explica. Considera que es una parte fundamental de su día a día, también a nivel profesional. No en vano, muchas de sus mejores ideas y soluciones surgen mientras pedalea. Jürgen Sprich asiente. Él mismo reconoce que esa sensación le resulta perfectamente familiar.

Sprich y Ruegg salen de la sala de reuniones y atraviesan el edificio de Cuore. Pasan junto al enorme cencerro que tocan cuando se alcanza un objetivo de facturación en un ejercicio fiscal. Finalmente llegan a una mesa sobre la que hay muestras de colores, maillots de ciclismo y culotes. En Cuore, el camino hacia el maillot perfecto comienza con una conversación personal. “Damos mucha importancia al contacto personal”, afirma Sprich. La oportunidad suele surgir en una carrera, a través de una recomendación en el club o tras una búsqueda específica en Internet. Dado que la colaboración se desarrolla de igual a igual, para Cuore es esencial comunicarse en la lengua materna de cada cliente.

En España y Portugal, esta tarea correrá a cargo del experto en distribución Bicimax. “Con Bicimax hemos encontrado al socio perfecto”, afirma Sprich. Quien practique el ciclismo en España, Portugal o Andorra difícilmente podrá pasar por alto a Bicimax. Esta empresa B2B se ha especializado en la importación y distribución de productos para el ciclismo. Desde el especialista en horquillas de suspensión Fox, pasando por Santa Cruz, hasta Cervélo, Bicimax reúne una cartera que abarca todo el espectro del ciclismo moderno. Los orígenes de la empresa se remontan a la década de 1980, cuando su fundador, Jorma, abrió su primera tienda de bicicletas en Andorra; esa pequeña tienda se ha convertido hoy en un mayorista de tamaño medio. La verdadera ventaja de Bicimax reside en la logística. La empresa actúa como intermediario de confianza entre los fabricantes internacionales y el comercio especializado ibérico. Para Cuore, la colaboración con un intermediario supone una novedad. Y la puerta de entrada al mercado español.

Antes de diseñar una maillot, Cuore envía a los equipos un paquete con muestras a sus domicilios. De este modo, los equipos pueden ver la gama de colores bajo diferentes condiciones de luz y hacerse una idea del tacto de los tejidos. En Cuore saben que un maillot para un ciclista de contrarreloj debe ajustarse bien al cuerpo, mientras que un ciclista de gravel quizá necesite un poco más de holgura.

Hay más de 400 modelos entre los que elegir, además de una amplia variedad de materiales, adaptados a cada disciplina, cada tipo de ciclista y cada necesidad. Cuore no solo fabrica ropa de ciclismo, sino que también desarrolla equipaciones para triatlón y running. Junto a sus clientes, los diseñadores de la marca convierten las ideas en realidad. Cada país cuenta con su propio equipo de diseño. Ya sean los colores del club, los logotipos de los patrocinadores o esa raya distintiva que el capitán considera imprescindible, todo puede incorporarse al diseño. 

Luego, Cuore envía al equipo un juego completo de tallas para que se las prueben. Quien observe que las mangas son dos centímetros demasiado largas o que la parte trasera del maillot queda demasiado corta en posición aerodinámica, puede realizar los ajustes necesarios. En el marco del proceso de ajuste, cada maillot se puede adaptar con una precisión de centímetros. De este modo, incluso un ciclista de dos metros de altura obtiene el equipamiento ideal.

Cuando el pedido esté listo, hay dos opciones. O bien el responsable del equipo introduce todo el pedido de una sola vez en el sistema, o bien Cuore crea una tienda online específica para el equipo. A través de esta tienda, cada miembro puede realizar su pedido, seleccionar su talla y pagar directamente. La prenda se entrega directamente en su domicilio, por lo que el responsable del equipo no tiene que recaudar dinero ni repartir paquetes.

Las equipaciones tampoco tardan en llegar a manos de los ciclistas. “Gracias a que contamos con producción propia, podemos garantizar un plazo de entrega de cuatro semanas”, explica Sprich. Desde la confirmación del pedido hasta la recepción de las prendas transcurren apenas cuatro semanas. Un plazo que Cuore puede cumplir gracias a sus dos centros de producción, ubicados en China y Myanmar. 

Cada seis semanas, Sprich y Ruegg viajan a Asia para supervisar de primera mano el funcionamiento de las fábricas, conocer las inquietudes de los equipos locales y seguir de cerca los procesos de producción. Cuore cuenta con alrededor de 350 empleados en China y otros 150 en Myanmar. Además de fabricar para la propia marca, ambas plantas producen prendas para otras firmas internacionales de referencia como 2XU o Craft, cada una con sus propios requisitos en materia de calidad y cumplimiento normativo. Las condiciones de producción se someten a auditorías periódicas y cumplen estándares reconocidos internacionalmente como HIGG y OEKO-TEX®, que evalúan aspectos que van desde los materiales y sustancias empleadas en los tejidos hasta las condiciones laborales en la cadena de producción.

La sostenibilidad también desempeña un papel importante en Cuore. A diferencia de otras marcas, que lanzan al mercado una nueva colección cada seis meses y a menudo ni siquiera venden parte de la mercancía producida, Cuore solo fabrica bajo pedido. “Fabricamos exactamente lo que se necesita”, afirma Sprich. No hay sobreproducción ni desperdicio de material. La empresa también intenta reducir el impacto medioambiental en las fábricas y las oficinas. Cuore ha tomado medidas para reducir los residuos de embalaje desde el proceso de pedido hasta la entrega. Por ejemplo, el fabricante utiliza exclusivamente tintas de impresión ecológicas al agua y se asegura de que los materiales se reciclen o reutilicen en cada fase.

Al final de la entrevista, Ruegg y Sprich mencionan un ejemplo que ilustra la capacidad innovadora de Cuore. Desde la temporada pasada, la empresa cuenta en su catálogo con un culote que está diseñado mediante tejido plano (woven) en lugar del tradicional tejido de punto (knitted). A primera vista, esta diferencia parece mínima, pero podría marcar el comienzo de una pequeña revolución. La primera permite a Cuore dotar al culote de funciones especiales. Gracias a una compresión especial, se refuerzan los grupos musculares y se previene la fatiga. Además, el material tejido bajo esta modalidad proporciona una función refrescante.

“Pasas del sol a la sombra y lo notas de inmediato sobre la piel. De repente, ruedas como si la temperatura hubiera bajado un par de grados”, explica Didi Ruegg. Esta estructura permite una mayor circulación del aire, pero también retiene la humedad durante más tiempo. Ese equilibrio genera un efecto de refrigeración por evaporación que ayuda a disipar el calor corporal. “El efecto es realmente sorprendente”, asegura Ruegg. Una especie de refrigeración natural integrada en la propia prenda. Eso sí, la sensación sobre la bicicleta es diferente a la de un culotte convencional y requiere un pequeño periodo de adaptación. “Yo ya no puedo usar otra cosa”, concluye Ruegg.

Ruegg y Sprich sienten una auténtica pasión por la innovación. De hecho, la empresa ha desarrollado su propia tecnología de badana, integrada en sus culottes de alta gama. Sin embargo, también son conscientes de que la tradición sigue ocupando un lugar fundamental en el ciclismo, especialmente entre clubes y equipos amateurs. Ahí surge una cuestión clave: ¿hasta qué punto está dispuesto el cliente a adoptar nuevas tecnologías cuando lleva años confiando en un producto que conoce perfectamente? “El verdadero reto está en encontrar el equilibrio. ¿Cómo introducimos innovación sin alejarnos de lo que nuestros clientes esperan?”, reflexiona Jürgen Sprich.

En las oficinas de Kirchzarten, detrás de uno de los escritorios, descansa una antigua bicicleta de acero. Hace unos años, una empleada participó con ella en la Eroica, la emblemática prueba de la Toscana en la que los participantes recorren caminos de tierra con bicicletas y equipamiento de otra época. Hoy, Sprich y Ruegg le han dado una segunda vida. La utilizan como banco de pruebas para evaluar sus últimas prendas técnicas: se suben a ella para comprobar el ajuste de los maillots, verificar que los pliegues caen donde deben y asegurarse de que cada detalle, desde la longitud de las mangas hasta la posición de los paneles, funciona correctamente sobre la bicicleta.

También en el diseño de los maillots hay que encontrar el equilibrio entre la tradición y la modernidad. Muchos equipos apuestan por la tradición y por grandes logotipos de patrocinadores, o incluso por imágenes de los productos que fabrica el patrocinador. A Sprich siempre le viene a la mente la cortadora de césped que una vez tuvo que estampar en un pedido. Por supuesto, en la manga también luciría el logotipo de Cuore. 

Marcas como Rapha o MAAP lo tienen más fácil, ya que pueden apostar plenamente por su propio diseño en sus colecciones. Sin embargo, poco a poco se va imponiendo una idea tanto en el deporte de clubes como entre los patrocinadores: se puede transmitir un mensaje sin hacerlo de forma demasiado obvia.

Jürgen Sprich observa esta evolución con satisfacción. Aunque Cuore trabaja siempre a partir de las necesidades de sus clientes, sigue apreciando la elegancia de un maillot bien diseñado. La misma que encuentra al contemplar las líneas limpias y las suaves cumbres de la Selva Negra desde las oficinas de la empresa. Al fin y al cabo, las cosas más simples suelen ser también las que mejor funcionan. 

Traducción por: Manuel Novik