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Lieja-Bastoña-Lieja Femenina 2026: Vollering busca la tercera

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Iskandar Hamawy Lopategi | 26 Apr 2026

Lieja-Bastoña-Lieja Femenina 2026: Vollering busca la tercera

Lieja-Bastoña-Lieja Femenina 2026: Vollering busca la tercera

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La Liège-Bastogne-Liège femenina no crece en 2026: se acumula. Diez años después de su estreno, la carrera ha dejado de ampliarse para empezar a depositar capas. Cada edición añade dureza sobre la anterior hasta formar un estrato compacto de 160 kilómetros y diez ascensiones donde el terreno ya no selecciona por sorpresa, sino por presión.

El Col de Haussire actúa como la primera fractura, una capa demasiado abrupta para el inicio del esfuerzo. El encadenado de Wanne, Stockeu y Haute-Levée ordena el pelotón como si cada subida compactara el material suelto de la anterior. El Rosier prolonga esa densidad sin resolverla, y la combinación de Maquisard y Desnié añade un último nivel de fatiga antes de que la prueba entre en su estructura definitiva: La Redoute, Les Forges y La Roche-aux-Faucons, donde la carrera deja de ser lineal y empieza a responder a movimientos telúricos que reordenan el grupo en cada ascensión. La ausencia de la lesionada Kim Le Court, ganadora en 2025, borra una de las huellas más recientes del recorrido, dejando un vacío que otras tendrán que ocupar.

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Demi Vollering (FDJ United – Suez) busca su tercera victoria en Lieja tras sus triunfos de 2021 y 2023, una nueva capa de dominio sobre una prueba que ha convertido en territorio propio y que sigue respondiendo a su lógica de control y a la de su escuadra, como ya demostró en su victoria en la Flecha Valona. En un entorno donde el suelo es inestable, ella funciona como el punto de anclaje del sistema: la estructura que permanece cuando todo lo demás se desplaza.

Anna van der Breggen (SD Worx – Protime), ganadora en 2017 y 2018, regresa como un fósil activo del pelotón moderno: una presencia que introduce memoria en las Ardenas y recuerda cómo se construyen los desenlaces cuando la tensión alcanza su punto crítico. Pauline Ferrand-Prévot (Visma – Lease a Bike) ha marcado esta carrera como uno de los grandes objetivos de su primavera, con Lieja como eje de una campaña basada en la precisión más que en el volumen, moviéndose como una placa secundaria que únicamente avanza cuando el terreno está perfectamente alineado. Kasia Niewiadoma (Canyon//Sram) sostiene la estructura desde la resistencia, absorbiendo los pequeños seísmos sin romperse, instalada de forma constante en la zona donde la competición se decide. Puck Pieterse (Fenix–Premier Tech) introduce inestabilidad inmediata en el sistema, una perturbación capaz de acelerar cualquier proceso de ruptura cuando la masa aún intenta estabilizarse.

La irrupción de Paula Blasi (UAE Team ADQ) en este ecosistema ya no se interpreta como sorpresa, sino como un fenómeno volcánico en pleno desarrollo dentro de un ciclismo femenino en formación. Su victoria en la Amstel Gold Race y su podio en la Flecha Valona no son erupciones aisladas, sino manifestaciones de un mismo proceso subterráneo, donde el magma competitivo empieza a desplazarse y a modificar la geología del pelotón desde su interior.

Queda por ver si el fósil de Anna van der Breggen cobrará vida cuando el sistema empiece a fracturarse, si Demi Vollering podrá contener cualquier seísmo en su camino hacia una tercera Lieja, o si el volcán de Paula Blasi volverá a entrar en erupción en el punto exacto donde la carrera decide quién sobrevive al terremoto. Entonces, el magma que libera Blasi desbordará la llegada y seguirá extendiéndose más allá.

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