Brutal enlaza el paisaje desértico de Sáchica con las pistas verdes de los Andes colombianos. Su cuarta edición dejó dos victorias con antecedentes reconocibles: Carlos Julián Quintero, ganador de etapa en la Vuelta a Asturias, y Natalia Franco, vencedora este año en las UCI Gravel World Series de Bogotá. Su presencia ayudó a mostrar una carrera cuyo siguiente desafío es convencer a más ciclistas para que viajen a Boyacá.
Brutal es parte de Terra Continental Series, toda la información del circuito en este enlace.
Antes de esta edición, su director, Alex Rodríguez, nos había contado cómo Brutal encontró respaldo en la tradición ciclista colombiana. Su primera convocatoria, en Chocontá, reunió a unos 110 participantes y aproximadamente 22 marcas, apoyada en los contactos que había cultivado en el MTB. Después llegó el traslado a Sáchica y la incorporación de nuevos patrocinadores. La organización también colaboró en el trazado y la logística de la primera prueba colombiana de las UCI Gravel World Series, manteniendo Brutal como una cita independiente, con su propio reglamento y la navegación como parte de la competición.

Foto: Brutal Gravel Race
Durante la semana previa, Alex Rodríguez estuvo pendiente de un paso de río. Había llovido y el nivel del agua podía obligarle a utilizar un recorrido alternativo. La salida social de la víspera permitió comprobar que se podía mantener el trazado. Después llegó el buen tiempo. Brutal conservó así uno de los elementos de su propuesta: atravesar paisajes y temperaturas diferentes sin salir del entorno de Sáchica, la localidad de Boyacá situada junto a Villa de Leyva, al noreste de Bogotá.
La ruta arranca entre terrenos secos y va ganando vegetación al ascender. Hacia La Periquera, una zona de montaña próxima a Villa de Leyva, el ambiente se vuelve más fresco, con una sensación que Rodríguez compara con la del páramo andino. Ese cambio de escenario acompañó un recorrido reducido respecto a la edición anterior. «Los nuevos paisajes les encantaron», cuenta. Para el director, las reacciones de los participantes confirmaron que acortar la distancia había permitido conservar el desafío y dar más espacio al disfrute.
Carlos Julián Quintero fue quien mejor resolvió la distancia larga masculina. Ganador de la montaña de la Tirreno-Adriático de 2015 y de una etapa de la Vuelta a Asturias de 2019, trasladó a las pistas una experiencia adquirida durante años en el pelotón profesional. Aventajó al segundo en casi media hora y pudo disfrutar del recorrido sin exprimirse al máximo. Su presencia daba a Brutal una referencia deportiva que iba más allá del resultado de aquel día.

Foto: Brutal Gravel Race
Natalia Franco hizo lo propio entre las mujeres y cruzó la meta junto al segundo clasificado masculino. La colombiana, que pasó por el equipo del Centro Mundial de Ciclismo de la UCI, llegaba con una victoria reciente en Gravel Bogotá, perteneciente a las UCI Gravel World Series. Su trayectoria conecta la carretera europea con el gravel internacional, precisamente el público al que Brutal quiere acercarse. En la distancia corta, explica Rodríguez, las diferencias fueron menores y las llegadas estuvieron más agrupadas.
El trabajo con ambos había empezado antes de la salida. Uno de sus patrocinadores cedió un vehículo para recogerlos en el aeropuerto y trasladar sus bicicletas; la organización aprovechó su visita para producir contenido y mostrar la carrera a sus seguidores. El patrocinio se tradujo así en una ayuda concreta para atraer corredores y ampliar la difusión. «Eso hizo que la carrera se potenciara mucho más», señala Rodríguez. Después llegaron nuevos seguidores, también extranjeros, y consultas de personas interesadas en acudir el próximo año.
Ese interés contrasta con una participación inferior a la esperada. Rodríguez atribuye parte del descenso al terremoto que, según relata, afectó a Bogotá cuando preparaban el impulso principal de la convocatoria. Con la atención puesta en la emergencia y otras pruebas cancelándose, decidieron detener la promoción. «No era muy prudente nosotros promocionando una carrera», explica. La pausa redujo sus oportunidades de captar inscritos. Ahora pretende adelantar la preparación y mantener una presencia más continuada que permita organizar el viaje con tiempo.

Foto: Brutal Gravel Race
La acogida tuvo una participación más directa de los habitantes de la zona. La organización recurrió a ellos para preparar la comida y encontró colaboración en el Hotel San Luis, sede del evento. Rodríguez menciona especialmente a su administradora, Nidia. Esa implicación importa para una prueba que aspira a recibir visitantes: alguien que viaja con su bicicleta necesita alojamiento, traslados y lugares donde comer, además de un recorrido que justifique el desplazamiento. Brutal empieza a reunir esos apoyos alrededor de Sáchica.
El siguiente proyecto consiste en ampliar la estancia más allá del dorsal. La cercanía de Villa de Leyva, localidad colonial con oferta gastronómica y viñedos en sus alrededores, permite combinar jornadas sobre la bici con visitas por la zona. Rodríguez contempla preparar un paquete que facilite esa experiencia. «Rutas es lo que hay por allá», dice. Los caminos abundan; falta convertirlos en una propuesta accesible para quien llega desde otras regiones y desconoce las distancias, los accesos o dónde establecer su base.
Cuando habla del próximo año, vuelve a las preguntas que ha recibido de quienes no acudieron. El recorrido ya tiene sus imágenes: el suelo seco de Sáchica, el verde al ganar altura y el paso de río que hubo que revisar hasta la víspera. La próxima convocatoria tendrá que conseguir que más corredores quieran conocerlos sobre la bici.
Los detalles de Brutal en este enlace.