Richard Carapaz ya puede tachar el segundo objetivo de su lista. Después de perseguir la victoria durante todo el Tour y conseguirla en Orcières-Merlette, el ecuatoriano ha conquistado también el maillot de la montaña. Lo ha hecho, además, en la etapa reina, en una jornada de tres colosos, la Croix de Fer, el Galibier y el inédito Col de Sarenne, y con una victoria en solitario en Alpe d’Huez que pone el broche a un Tour extraordinario del ecuatoriano.
«Ha habido un momento en que yo mismo no me creía lo que estaba sucediendo», reconocía Carapaz tras cruzar la meta. Al inicio de la etapa solo pensaba en los puntos de la montaña; tras superar los dos primeros puertos, la victoria de etapa se convirtió en una posibilidad real. «Ha sido muy, muy duro. Me estaba midiendo con dos corredores que han ganado grandes vueltas, como Sepp Kuss y Jai Hindley. Sepp, en particular, ha sido un hueso muy duro de roer».

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La escapada buena se formó desde la Croix de Fer, con Visma marcando el ritmo. Carapaz coronó en cabeza tanto ese puerto como el Télégraphe y el Galibier, asegurando virtualmente el maillot de lunares. Por detrás, Pogačar atacó a 2,5 km de la cima del Galibier, cuando la fuga acumulaba 5’30» de renta para seleccionar el grupo y solo Isaac del Toro, Remco Evenepoel, Paul Seixas y Lenny Martínez pudieron seguirle. El mexicano, además, se jugaba el maillot blanco frente a un Seixas todavía cercano en la clasificación.
La ascensión final al Sarenne terminó de ordenar la carrera. Kuss se marchó por delante de Carapaz y coronó con 5» de ventaja, mientras Del Toro, por detrás, intentaba distanciar a Seixas y compañía. Entonces llegó el momento que cambió el desenlace: Kuss se cayó dos veces en el descenso hacia Alpe d’Huez. Carapaz aprovechó la oportunidad y lo avanzó. «Iba tan al límite que calculé mal las curvas. Primero me pasó en el túnel y luego, intentando recuperar el tiempo perdido, me volvió a pasar. Ha sido un poco aterrador; ¡lo siento por mi esposa y mi familia, que me estaban viendo desde casa!», explicó el estadounidense del Visma, que tras el abandono de Jonas Vingegaard había encontrado la libertad para buscar una victoria que el equipo perseguía desde hacía días. La carretera, esta vez, no le concedió una segunda oportunidad.
Carapaz cruzó la meta con 26» sobre Evenepoel y 31 sobre Kuss. Pogačar y Del Toro llegaron juntos, a 1’05», celebrando sobre la bicicleta: el esloveno confirmó su quinto Tour de Francia y el mexicano aseguró el maillot blanco y el tercer puesto del podio, dejando a un impresionante Seixas, en la cuarta plaza de la general final. El francés ha demostrado que tiene un brillante futuro (cuando Pogacar se retire). Además, Pedersen ha asegurado su maillot verde.
«Ha sido un Tour de Francia de ensueño —resumió Carapaz—. En Barcelona sabía que no estaba para la general. Este Tour de Francia ha sido impresionante, con todo el público y con todo el apoyo que he recibido desde Ecuador, donde ahora mismo estarán saltando de alegría».
Para Kuss quedará la sensación amarga de una oportunidad perdida: «No siempre se puede tener suerte. Podemos estar orgullosos de cómo luchamos como equipo». La victoria se le escapó en una curva. Carapaz, en cambio, encontró en ellas el camino hacia una segunda victoria y hacia un maillot que ya puede llevar hasta París.

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