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Así quedan las plantillas de los equipos profesionales en 2026 - tercera parte

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Borja Barbesà | 30 Jan 2026

Así quedan las plantillas de los equipos profesionales en 2026 - tercera parte

Así quedan las plantillas de los equipos profesionales en 2026 - tercera parte

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Las plantillas ya están configuradas y la nueva temporada acaba de arrancar. Seguimos con la serie de tres artículos que analizan la composición de los dieciocho equipos World Team y los principales Pro Teams de 2026. Vamos con el último de ellos, que desmenuza las siete escuadras que estaban pendientes.

Recupera la primera parte

Recupera la segunda parte

INEOS Grenadiers

Altas: Dorian Godon (Decathlon AG2R La Mondiale Team), Jack Haig (Bahrain - Victorious), Oscar Onley (Team Picnic PostNL), Embret Svestad-Bårdseng (Arkéa - B&B Hotels), Kévin Vauquelin (Arkéa - B&B Hotels), Sam Welsford (Red Bull - BORA - hansgrohe)

Bajas: Jonathan Castroviejo (se retira), Caleb Ewan (se retira), Omar Fraile (se retira), Michael Leonard (EF Education - EasyPost), Salvatore Puccio (se retira), Geraint Thomas (se retira)

No es habitual que la mayoría de las bajas de un equipo se expliquen por retiradas. Que en esta estructura hasta cinco ciclistas hayan decidido poner fin aquí a su carrera profesional puede parecer una casualidad, pero lo más probable es que no lo sea y que el fenómeno merezca cierto análisis. Sin extenderme en exceso, cabe conjeturar que se trata de una organización que valora la experiencia, ofrece buenas condiciones económicas y apuesta por la continuidad a largo plazo. Así, con la salida de cuatro corredores de entre 35 y 39 años —sin contar a Ewan, cuyo paso por el equipo fue meramente anecdótico—, resulta inevitable concluir que la plantilla se rejuvenece, incluso sin atender a la edad de los refuerzos.
Quien menos contribuye a ese rejuvenecimiento es Haig, que acumula ya diez temporadas como profesional, pero si aceptamos que en esta casa se aprecia la veteranía, también es comprensible la apuesta por un perfil como el del australiano, aun contando ya con corredores de características similares como Jungels, De Plus o Hamilton.

Las incorporaciones de mayor peso responden, eso sí, a dos ciclistas jóvenes y en clara progresión, prácticamente recién instalados en la semiaristocracia del pelotón. Onley y Vauquelin fueron cuarto y séptimo respectivamente en el último Tour de Francia, resultados que no fueron aislados sino que encontraron cierta correspondencia en otras pruebas del calendario. Se trata de los fichajes de mayor perfil que el equipo ha realizado en los últimos cuatro años, algo a lo que sin duda ha contribuido el alivio presupuestario que supone prescindir del elevado salario de Geraint Thomas, pese a haberse integrado en el staff técnico e imagino que cobrando por ello. Repetir unos resultados similares a los de la pasada temporada no será sencillo para el británico y el francés, pero ese debe ser el objetivo desde el momento en que pasan a ser corredores sobre los que recaen expectativas elevadas.

Con el escalador noruego Svestad-Bårdseng también llega talento joven, aunque por ahora no ha mostrado un nivel comparable al de Onley y Vauquelin. Por último, las incorporaciones de Godon y Welsford también responden a una lógica clara. El primero es un corredor combativo, eficaz en escapadas y con una buena punta de velocidad en grupos reducidos, que encaja con el renovado estilo agresivo y colectivo que el equipo ha exhibido durante buena parte de 2025. El segundo, por su parte, es un sprinter puro que compagina la carretera con la pista, una disciplina hacia la que la estructura siempre ha mostrado una atención y una sensibilidad particulares.

Talento emergente 
Entre las incorporaciones realizadas por el equipo hace ahora un año, puede afirmarse que la de Samuel Watson fue la más exitosa y, además, de forma algo inesperada. El británico firmó una primera temporada muy sólida, sacando partido a tres especialidades estrechamente relacionadas entre sí: los prólogos, la velocidad y su notable capacidad como rodador. El ex corredor del Groupama-FDJ sumó hasta cuatro victorias, una de ellas en el World Tour, en el Tour de Romandía, y otra en el campeonato nacional británico, una prueba tradicionalmente muy disputada.

A sus veinticuatro años, Watson parece en disposición de confirmar su irrupción e incluso de elevar el listón —resultaría interesante verlo, por ejemplo, en la campaña de clásicas del norte. En cualquier caso, no da la impresión de que vaya a quedar supeditado de forma sistemática a compañeros de mayor jerarquía, más allá de situaciones puntuales. Esto le abre la puerta a convertirse, junto a Onley, en uno de los corredores locales más valorados de la plantilla, un factor que siempre suma en una estructura con un marcado sentido patriótico y que ya no cuenta con referentes del peso simbólico de Geraint Thomas ni de otros emblemas recientes como Tom Pidcock.

¿Cómo pinta el 2026? 
La llegada de Onley y Vauquelin configura una primera línea de escaladores y vueltómanos especialmente nutrida, probablemente una de las más profundas del pelotón. A los dos recién incorporados se suman nombres como Egan Bernal, Carlos Rodríguez y Thymen Arensman. Si los cinco alcanzan su mejor versión, cuentan con talento suficiente para aspirar a posiciones muy destacadas en cualquier prueba por etapas de prestigio. Sin embargo, también es justo señalar que ninguno de ellos ofrece una garantía plena de éxito, al no formar parte —al menos por ahora— de ese reducido primerísimo escalón de la especialidad, integrado por no más de tres o cuatro corredores. Todo ello invita a pensar que una proyección optimista pero realista situará al equipo con una presencia constante en las grandes vueltas del calendario, aunque previsiblemente en una segunda línea, compitiendo más por podios que por victorias, al menos en carreras de tres semanas que se desarrollen con relativa normalidad. En este contexto, recuperar la mejor versión de Rodríguez aparece como uno de los principales retos, especialmente si se tiene en cuenta que ya se ha comprobado que el techo del Bernal posterior al accidente es elevado, pero insuficiente para las empresas más ambiciosas, y que Arensman también se encuentra muy cómodo en el papel de fondista cazaetapas.

En un registro bien distinto, otro de los pilares del equipo es Filippo Ganna. Tras una notable temporada 2025, el italiano ha recuperado su apetito por las clásicas, convirtiendo el periodo comprendido entre Milán-Sanremo y París-Roubaix en uno de los ejes centrales de su calendario. Resulta especialmente estimulante verle perseguir el triunfo en la Via Roma tras su segundo puesto en la memorable edición del año pasado. Su faceta como contrarrelojista no debería quedar relegada a un segundo plano, aunque es posible que, tras lo ya conseguido en la especialidad en años anteriores, eche de menos un pequeño plus de motivación para enfocarse a ello al 100%.

Quien sí parece decidido a volcar todos sus esfuerzos en alcanzar la cima de la contrarreloj es Joshua Tarling, después de una temporada marcada por la mala fortuna a raíz de una dura caída en el pasado Giro d’Italia. En su caso, el tiempo juega claramente a su favor, y no como una referencia humorística a su disciplina, sino sobre todo a su edad: el próximo mes de febrero apenas cumplirá veintidós años.

Todavía jóvenes, Magnus Sheffield y Axel Laurance también pueden ser dos corredores importantes en la plantilla, con margen de progresión y potencial para alcanzar logros inéditos en su palmarés, cada uno a partir de sus virtudes particulares.   

 

Lidl - Trek

Altas: Juan Ayuso (UAE Team Emirates - XRG), Derek Gee-West (Israel - Premier Tech), Mathias Norsgaard (Movistar Team), Matteo Sobrero (Red Bull - BORA - hansgrohe), Jakob Söderqvist (Lidl - Trek Future Racing), Max Walscheid (Team Jayco AlUla)

Bajas: Tim Declercq (se retira), Ryan Gibbons (se retira), Daan Hoole (Decathlon CMA CGM Team), Alex Kirsch (Cofidis), Juan Pedro López (Movistar Team), Jasper Stuyven (Soudal Quick-Step)

Ayuso y Gee-West, especialmente el primero, se inscriben de lleno en la categoría de fichajes estrella y llegan para reforzar un mismo frente: las carreras por etapas. En la práctica, el equipo incorpora no a uno, sino a dos líderes para grandes vueltas, corredores que se pondrán el dorsal con el podio como objetivo desde el primer día. La llegada de Sobrero responde a una lógica distinta, pero igualmente útil, aportando profundidad a la plantilla como hombre de apoyo en las pruebas por etapas y buscando, además, sus propias oportunidades, especialmente en las contrarrelojes.

Walscheid, en menor medida Norsgaard, y la incorporación definitiva de Söderqvist al primer equipo tendrán la tarea de amortiguar la ausencia de corredores potentes en las clásicas flamencas, en el terreno llano y en la lucha contra el crono. Esas eran las especialidades de Stuyven y Hoole, dos piezas aún plenamente aprovechables, junto a otros perfiles similares en teoría de menor peso específico, como Kirsch y un Declercq que ha llegado al final de su carrera. Si se comparan las salidas con las llegadas, es posible que en este apartado la plantilla de 2026 salga perdiendo, aunque también debe tenerse en cuenta que jóvenes ya presentes en el equipo, como Mathias Vacek o Albert Withen Philipsen, afrontan la temporada con un año más de madurez y podrían ofrecer una contribución todavía más relevante. En cualquier caso, este desequilibrio parece el precio asumido por haber reforzado de forma clara la vertiente vueltómana de la estructura.

Talento emergente 
Acaba de salir su nombre. Albert Withen Philipsen, joven prodigio multidisciplinar y campeón del mundo júnior tanto en ruta como en mountain bike en 2023, firmó en 2025 una progresión quizá poco llamativa para el espectador ocasional, pero sin duda muy interesante para quien haya seguido su evolución con algo más de atención. Con apenas 18 años dejó destellos desde su primera participación en el World Tour, en el Tour Down Under, no se escondió en una prueba del calibre de Strade Bianche, conquistó la París-Roubaix sub-23 y cerró la temporada con dos podios en sendas clásicas centenarias, tan prestigiosas como exigentes y dispares: Tre Valli Varesine y París-Tours.

Esta versatilidad —que incluye, además, una notable capacidad para escalar, como demostró en San Luca durante el Giro dell’Emilia— es probablemente su mayor virtud. Sin embargo, tanto él como su entorno deberán vigilar que esta polivalencia no derive en indefinición y, por extensión, en un posible lastre competitivo. En otras palabras, la gran cuestión es qué quiere ser Albert Withen Philipsen en el futuro: ¿aspira a compaginar la carretera con el mountain bike?, ¿orientarse en ruta hacia las clásicas?, ¿o incluso explorar las clasificaciones generales? El caso de Pogacar puede distorsionar la perspectiva, pero lo cierto es que la inmensa mayoría de ciclistas necesita un cierto grado de especialización para convertir su talento en resultados de verdadero peso.

Seguir la evolución de este joven es, sin duda, uno de los grandes alicientes de la temporada, al menos en lo que respecta al equipo dirigido por Luca Guercilena. Por el momento, y a fecha de redacción de este texto, el Opening Weekend figura en su agenda.

¿Cómo pinta el 2026? 
Lo analizado en el apartado de altas y bajas define con bastante precisión el enfoque y las aspiraciones de la temporada. A estas alturas, se trata ya de una plantilla con recursos reales en prácticamente todos los frentes: desde las clasificaciones generales hasta los sprints, pasando por las vueltas cortas y todo tipo de pruebas de un día.

Hasta tal punto que resulta difícil encontrar en el pelotón actual otra estructura capaz de abarcar tantos escenarios competitivos con corredores de un nivel contrastado. Se habla con frecuencia, y con razón, de la omnipresencia y la sensación de omnipotencia del UAE Team Emirates–XRG, pero con una planificación sensata de su calendario, en la mayoría de las grandes citas debería haber uno o varios corredores del Lidl-Trek disputando la victoria o, como mínimo, las posiciones de honor. La nómina es elocuente: Ayuso, Gee-West, Skjelmose o Ciccone para la montaña y las carreras por etapas; todos ellos —quizá con la excepción del canadiense— perfectamente capacitados también para rendir en pruebas de un día con dureza orográfica, desde Strade Bianche hasta Lombardía, pasando por las Ardenas, San Sebastián o un Campeonato del Mundo exigente como el de este año, aunque en este último caso lo hagan bajo los colores de su selección.

A ello se suma la presencia de un sprinter de primera línea, capaz de aspirar a todo en su terreno frente a cualquier rival. Jonathan Milan se estrenó por partida doble en el Tour de Francia la pasada temporada y regresará ahora al Giro d’Italia con el objetivo de enfundarse la maglia rosa ya el primer día, sumar varias victorias de etapa y pelear por la ciclamino. Hablamos de un corredor que promedia en torno a diez triunfos por campaña, la mayoría de ellos en el calendario World Tour.

Y todavía queda por mencionar a quien sigue siendo la gran estrella del equipo: Mads Pedersen. Un clasicómano de primer orden, garantía de victorias y de compromiso también en las grandes vueltas. La historia aún le debe un Monumento al danés, cuyo nivel y regularidad superan con creces los de muchos corredores que sí han logrado inscribir su nombre en ese palmarés, incluso en épocas recientes. Su principal obstáculo ha sido coincidir en tiempo y espacio con dos de los mejores ciclistas de la historia en su mismo terreno: Mathieu van der Poel y Tadej Pogacar. Verle derrotarlos en buena lid, en un gran escenario, sería motivo de celebración para buena parte de la afición.

Por si fuera poco, el equipo cuenta con una segunda línea de enorme calidad y con un relevo generacional bien encarrilado. Nys, Skujins, Vacek, Simmons, Withen Philipsen o Söderqvist son ciclistas de talento sobresaliente —con la salvedad del letón, además, respaldados por la juventud— y con potencial para ocupar en un futuro no muy lejano las jerarquías más altas de esta u otra estructura.

La plantilla es, en conjunto, muy sólida y equilibrada. Pero si no caemos en la complacencia, la pregunta clave es la siguiente: ¿será suficiente todo este despliegue para ganar con regularidad, o el equipo se verá abocado a estar presente en casi todas las grandes batallas pero a menudo en un segundo plano? Nadie puede ofrecer una respuesta definitiva, pero si se cumple el escenario de una presencia constante al acecho, las probabilidades de acabar saboreando premios de verdadero peso son, a la larga, considerablemente altas.

 

NSN Cycling Team

Altas: Lewis Askey (Groupama - FDJ), Brady Gilmore (Israel Premier Tech Academy), Biniam Girmay (Intermarché - Wanty), Pau Martí (Israel Premier Tech Academy), Ryan Mullen (Red Bull - BORA - hansgrohe), Alessandro Pinarello (VF Group - Bardiani CSF - Faizanè), Dion Smith (Intermarché - Wanty), Rotem Tene (Israel Premier Tech Academy)

Bajas: Pascal Ackermann (Team Jayco AlUla), Chris Froome (?), Jakob Fuglsang (se retira), Derek Gee-West (Lidl - Trek), Hugo Houle (Alpecin-Premier Tech), Riley Pickrell (Modern Adventure Pro Cycling), Matthew Riccitello (Decathlon CMA CGM Team), Michael Schwarzmann (?), Michael Woods (se retira)

El equipo que toma el relevo de Israel–Premier Tech, tras las importantes controversias que acompañaron a la estructura especialmente durante la segunda mitad de la pasada temporada, llega también con una notable renovación en el plano deportivo. Se han producido numerosas salidas de peso, sobre todo en términos de nombre, comenzando por veteranos de largo recorrido como Froome, Fuglsang o Woods, cuya marcha libera espacio —y una considerable masa salarial— orientado a la sostenibilidad y a la necesaria regeneración del proyecto. Salvo en el caso del canadiense, que aún era capaz de ofrecer algún destello de calidad, estas bajas no se notarán en el apartado de resultados: ni Froome ni Fuglsang los conseguían ya.
Más relevantes desde el punto de vista deportivo son, en cambio, las salidas de Gee-West y Riccitello, quienes han sido recientemente los principales referentes del equipo para las vueltas por etapas. Sea por una u otra razón, ambos han optado por continuar sus carreras lejos de la estructura, lo que obliga al nuevo proyecto a redefinirse sin ellos.

Para encabezar esta nueva etapa se ha apostado por la llegada de Biniam Girmay, un ciclista indiscutiblemente atractivo desde lo deportivo, pero también con un evidente valor añadido en el plano mediático. Su 2025 no fue especialmente brillante, aunque su trayectoria reciente sugiere un brillo especial en los años pares: sus mejores resultados, con diferencia, llegaron en 2022 y 2024. Puede tratarse de una simple coincidencia, pero no deja de ser un dato a tener en cuenta. El resto de incorporaciones responde a un perfil más discreto, aunque el papel de Askey en llegadas masivas y pruebas de un día, así como la aportación potencial de jóvenes escaladores como Pinarello y Martí, podría acabar teniendo un valor deportivo nada desdeñable.

Talento emergente 
Puede que no requiera demasiada presentación el ganador del Tour de l’Avenir de hace apenas un año y medio, pero lo cierto es que Joseph Blackmore no disfruta del mismo foco mediático que otros corredores de su generación, y convendría no enviarlo tan pronto a la carpeta de las promesas frustradas. Tras el habitual periodo de adaptación a la máxima categoría y a las puertas de cumplir 23 años, el británico está llamado a empezar a definir cuál es su verdadero lugar dentro de la élite del ciclismo profesional. Su temporada 2025 fue, en conjunto, más que correcta, aunque sin el brillo que hoy parece exigirse de inmediato a cualquier ciclista que destaca en el campo sub-23 al dar el salto a profesionales.

El hecho de haber ganado el Avenir puede distorsionar ligeramente las expectativas en torno a Blackmore, llevándonos a esperar que replique ese éxito en pruebas profesionales de perfil similar. Sin embargo, todo apunta a que se trata de un corredor más adaptado a un rol de puncheur o especialista en clásicas de tipo ardenés que al de escalador completo para clasificaciones generales. Nunca es sencillo aventurar este tipo de diagnósticos —de su compatriota Onley podría haberse pronosticado algo parecido y ahí está su cuarto puesto en el último Tour de Francia—, pero, a modo de referencia orientativa, en el mejor de los casos estaríamos ante un perfil más cercano al de Daniel Martin que al de Simon Yates.

Ambos nombres, por supuesto, le quedan todavía muy grandes, pero el rendimiento sólido que mostró en varias pruebas la pasada temporada invita al optimismo y sugiere que en este nuevo curso puede dar un paso adelante adicional.

¿Cómo pinta el 2026? 
El balance de altas y bajas con respecto a la pasada temporada no altera de forma sustancial la jerarquía que cabe esperar del equipo en relación a los demás World Team de 2026. Su posición prevista sigue siendo la de la zona media-baja de la tabla, por lo que las expectativas deben ajustarse a esa realidad. En consecuencia, su llamativo maillot no será, previsiblemente, uno de los más habituales en las posiciones de vanguardia de las grandes carreras. Esto no implica, sin embargo, que el equipo carezca de recursos para dejarse ver y sumar resultados de interés.

Es en la montaña donde más dificultades debería encontrar para ser protagonista. Entre veteranos prácticamente amortizados como George Bennett o Jan Hirt y jóvenes aún por madurar como Pinarello y Martí, el abanico de nombres verdaderamente competitivos es reducido. Marco Frigo aparece quizá como la pieza más valiosa, más por su combatividad y su capacidad para ganar protagonismo que por ser un escalador de primer nivel internacional, categoría a la que, pese a contar con un rendimiento sólido, no termina de pertenecer. En un terreno más centrado en ascensiones cortas se sitúan el citado Blackmore y, siempre que logre recuperarse de su aciago 2025, Stephen Williams.

Por el contrario, si hay un apartado en el que el equipo está bien armado es el de los corredores rápidos y versátiles, capaces de superar un cierto grado de dureza y de obtener resultados en pruebas de un día. Girmay es el nombre más reconocido en este ámbito, pero cuando no esté presente o no se encuentre en disposición de disputar, otros como Corbin Strong, el ya mencionado Askey, Hugo Hofstetter o el interesante Riley Sheehan pueden aspirar a posiciones destacadas. En llegadas masivas más convencionales, Ethan Vernon difícilmente puede competir con los tres o cuatro grandes referentes del pelotón, pero sí se mueve con solvencia en un segundo escalón que le permite sumar cada temporada alguna victoria de cierto prestigio.
En buena medida, el éxito del equipo dependerá del acierto a la hora de distribuir a todos estos corredores a lo largo del calendario. Durante gran parte del año, su foco deberá estar más en la acumulación de puntos UCI que en la conquista de triunfos de primer nivel, simplemente porque estos últimos, en la mayoría de escenarios, estarán fuera de su alcance.

Team Picnic PostNL

Altas: Frits Biesterbos (BEAT Cycling Club), Dillon Corkery (St Michel - Preference Home - Auber93), Timo De Jong (VolkerWessels Cycling Team), Alexy Faure Prost (Intermarché - Wanty), Mattia Gaffuri (Swatt Club), James Knox (Soudal Quick-Step), Oliver Peace (Development Team Picnic PostNL), Henri-François Renard-Haquin (Wagner Bazin WB)

Bajas: Tobias Lund Andresen (Decathlon CMA CGM Team), Romain Bardet (se retira), Romain Combaud (se retira), Patrick Eddy (Team Brennan), Alex Edmondson (se retira), Enzo Leijnse (Anicolor / Campicarn), Oscar Onley (INEOS Grenadiers), Kevin Vermaerke (UAE Team Emirates - XRG)

Un año más, el equipo vuelve a sufrir una sangría de talento considerable y se ve obligado a recomponerse mediante incorporaciones de perfil bajo. Ha superado el último ciclo trienal necesario para renovar la licencia World Team, pero resulta difícil imaginar que pueda repetirlo cuando llegue la evaluación de finales de 2028. El golpe ha sido especialmente duro esta temporada, al perder a los dos corredores que más puntos UCI aportaron en 2025, Onley y Lund Andresen.

A ello se suma que este será el primer curso completo sin Bardet, retirado el pasado mes de junio, y que otra pieza relevante como Vermaerke también ha abandonado la estructura. El panorama, en consecuencia, dista mucho de ser alentador. Como si fuera una ironía cruel, Eddy —otro ciclista que no continúa en el equipo y que en sus dos temporadas en la primera plantilla apenas dejó huella— se ha proclamado campeón de Australia nada más comenzar 2026 vistiendo los colores de otro equipo.

Ante este escenario, cabe preguntarse si alguna de las nuevas incorporaciones puede atenuar el pesimismo o servir como foco de ilusión renovada. A priori, la respuesta no invita al optimismo: resulta complicado detectar un potencial realmente destacado entre los recién llegados. Sin embargo, atendiendo a la probada capacidad del equipo para desarrollar talento —casi tan notable como su dificultad para retenerlo—, conviene observar con cierta atención a estos nombres todavía poco conocidos. Corkery, De Jong y, sobre todo, Gaffuri concentran buena parte de las miradas, aunque lo cierto es que, hasta la fecha, sus resultados no justifican exigirles un rendimiento significativo en el ámbito World Tour. Será ya un logro apreciable que consigan aportar en calendarios de menor entidad.

Talento emergente 
Ya hemos señalado que se trata de una plantilla ante la que conviene rebajar las expectativas, y el protagonista de este apartado responde a ese mismo enfoque: un ciclista que apunta maneras, pero al que no sería razonable atribuirle un papel relevante a corto plazo. Hablamos de Bjorn Koerdt, británico de padre alemán.

Con veintinún años cumplidos el pasado verano, fue uno de los pocos corredores jóvenes y en gran medida desconocidos que la temporada pasada logró asomar en algún escenario de cierta relevancia. De complexión ligera, todo indica que la media montaña y los finales con repechos constituyen el terreno en el que mejor se desenvuelve, algo coherente con el mejor resultado que firmó en su primera campaña completa con el equipo: un noveno puesto en la etapa de la Vuelta a España, aún en territorio italiano, en la que se impuso David Gaudu. Se trataba de un final ligeramente ascendente y técnico y, para contextualizar ese resultado, Koerdt cruzó la línea de meta por detrás de Buitrago y Bernal, y por delante de Hindley y Fabio Christen.
Si en este 2026 logra frecuentar de manera ocasional posiciones similares a las que suelen ocupar esos nombres, podrá considerarse un éxito más que notable. A su favor juega el hecho de desenvolverse en un entorno modesto, con escasa competencia interna y la consiguiente libertad para buscar oportunidades.

¿Cómo pinta el 2026? 
Cualquier análisis sensato invita a responder de forma negativa a la pregunta que encabeza este apartado, aunque esto es deporte y las sorpresas no son, ni mucho menos, excepcionales. Eso sí, no es lo mismo dar la campanada en una carrera concreta —o incluso en varias— que sostener ese rendimiento a lo largo de toda una temporada. En este contexto, al equipo no le queda otra que trabajar con constancia y acudir a las carreras con la mejor disposición posible, tratando de detectar y explotar las oportunidades que se presenten. Aún permanecen en la plantilla algunos corredores con talento, y en ellos deberá apoyarse la estructura mientras espera que otros nombres menos visibles den un paso adelante.

El desafío, en cualquier caso, es considerable. Ya la temporada pasada, incluso contando con hombres como Onley o Lund Andresen, el balance se limitó a cuatro victorias, solo dos de ellas en el calendario World Tour. De los corredores que permanecen en la plantilla y saben lo que es ganar en 2025, Casper van Uden y Nils Eekhoff aparecen como referencias lógicas sobre las que depositar un cierto optimismo. En el caso del primero, conviene no olvidar su naturaleza irregular: un velocista capaz de días brillantes, pero también de largos periodos de invisibilidad. Tras su buen Giro d’Italia —con una victoria y un segundo puesto en otra etapa— apenas volvió a dejarse ver. Eekhoff, por su parte, arrastra el asterisco de comenzar la temporada con una intervención quirúrgica en la arteria ilíaca, lo que convierte su regreso a la competición en una incógnita y, desde luego, nada inmediata.

En este escenario, dos nombres emergen como especialmente relevantes. Por un lado, Max Poole, llamado a asumir responsabilidades en la montaña y en las vueltas por etapas; por otro, Pavel Bittner, destinado a liderar el frente de los sprints y las pruebas de un día con poco desnivel. Tras una temporada en la que una primera mitad prometedora dio paso a problemas físicos a partir de junio, el británico afronta ahora la difícil tarea de ocupar el vacío dejado por Onley. Resulta poco probable que alcance los resultados de su compatriota, pero si todo se alinea a su favor, sus cualidades de fondista podrían permitirle ser competitivo en el Giro y la Vuelta, las dos grandes vueltas que figuran en su calendario.

El checo Bittner, por su parte, cuenta con la ventaja de que, ante la casi certeza de que Fabio Jakobsen no volverá a acercarse a su mejor nivel, debería ejercer como sprinter principal del equipo. Además, está llamado a destacar también en pruebas de corte flamenco, como ya demostró en el Renewi Tour, lo que sugiere que puede aspirar a buenos resultados durante la campaña del norte. Con solo 23 años, se encuentra ante el reto —y la posibilidad nada descabellada— de subir un escalón más en su progresión.

Otro corredor cuya aportación será necesaria es Frank van den Broek, un perfil versátil, competitivo en clásicas de dureza media y escapadas, que bien podría estar rondando ese gran triunfo capaz de impulsar su carrera más allá de su estatus actual.

Por último, no conviene cerrar este repaso sin mencionar a veteranos como John Degenkolb o Warren Barguil, aún capaces de rascar algún resultado destacado gracias a su oficio y experiencia. Con todo, lo lógico es que su contribución vaya orientándose cada vez más hacia la mentoría de los jóvenes y la cohesión del grupo, un valor menos visible pero igualmente imprescindible en un contexto como el presente.

 

XDS Astana Team

Altas: Lev Gonov (XDS Astana Development Team), Arjen Livyns (Lotto), Cristián Rodríguez (Arkéa - B&B Hotels), Marco Schrettl (Tirol KTM Cycling Team), Guillermo Thomas Silva (Caja Rural - Seguros RGA), Gleb Syritsa (XDS Astana Development Team)

Bajas: Cees Bol (Decathlon CMA CGM Team), Anthon Charmig (Uno-X Mobility), Michele Gazzoli (Solution Tech NIPPO Rali), Fausto Masnada (MBH Bank CSB Telecom Fort), Wout Poels (Unibet Rose Rockets), Ide Schelling (se retira)


Un año después de un mercado de fichajes especialmente agitado, diseñado para asegurar la licencia World Tour en el último curso del trienio, los movimientos en la plantilla han sido ahora escasos y de impacto limitado. Silva y Rodríguez son los dos nombres más relevantes que se incorporan al conjunto kazajo. El uruguayo parece preparado para dar el salto definitivo a un World Team, donde podrá seguir explotando su capacidad para obtener buenos resultados, especialmente en pruebas de un día de dureza y nivel intermedio. Un corredor capaz de rondar con cierta regularidad el top-5 en carreras 1.Pro resulta siempre valioso para una escuadra que no puede permitirse descuidar la acumulación de puntos UCI y que necesita construir cuanto antes un colchón que le permita afrontar el calendario con mayor tranquilidad, sin urgencias ni cálculos constantes.

A ese mismo objetivo debería contribuir el almeriense, un ciclista de perfil mediático bajo debido a un estilo más bien conservador, pero que ofrece una fiabilidad apreciable en vueltas por etapas a lo largo de la temporada. El resto de incorporaciones responde a una lógica de complemento, pensadas para aportar fondo de armario a una plantilla que, por necesidad, debe ser amplia. Con todo, no estaría de más seguir algo de cerca la evolución del joven austriaco Schrettl, sorprendente medallista en el último Mundial sub-23.

En cuanto a las bajas, no se registra ninguna que pueda calificarse de especialmente sustancial, si se tiene en cuenta que Bol llevaba ya varias temporadas desempeñando un papel secundario y que Poels alcanza los treinta y ocho años mostrando signos evidentes de un declive progresivo.

Talento emergente 
Formado en la clásica cantera andina de escaladores, Harold Martín López reúne la morfología típica de un corredor bajito y ligero, eficiente en puertos largos y capaz de mantener esfuerzos prolongados. En 2025, su primera temporada en un World Team, mostró una adaptación más que razonable al calendario de máxima categoría, con actuaciones sólidas en la Volta a Catalunya y en la Vuelta a España, lo que confirma que el salto a este nivel no le ha quedado grande.

Sin embargo, lo que más ha llamado la atención es su brillantez cuando fue enviado a pruebas de menor nivel. No es un detalle menor: hay ciclistas de gran calidad que, incluso compitiendo por debajo del nivel que se les presupone, tienen dificultades para ganar o subirse al podio. López, en cambio, lo demostró con claridad en competiciones como los Tours de Hungría y Turquía, carreras que, aunque no son World Tour, representan un reto competitivo considerable.

De cara a la temporada 2026, y sin la presión inmediata de los puntos UCI, es probable que Astana le conceda espacios progresivos de responsabilidad, es decir, participación en más pruebas del calendario World Tour. Quizá aún no sea momento de exigirle resultados contundentes, pero no sería una sorpresa que estos comiencen a llegar. Con lo visto hasta ahora, hay más razones para la esperanza que para la decepción.

¿Cómo pinta el 2026? 
Como se apuntaba brevemente en la introducción, el XDS Astana Team afronta la temporada en un contexto sensiblemente distinto al del año anterior: tras un 2025 marcado por la urgencia clasificatoria y por la necesidad casi obsesiva de acumular puntos UCI desde los primeros compases del calendario, el equipo kazajo es previsible que se encamine ahora hacia un perfil más bajo y, sobre todo, menos ansioso. La presión estructural que condicionó el último curso del trienio ha desaparecido y, con ella, se diluye la obligación de “rascar” resultados en cualquier rincón del calendario, por ignoto que fuera, alineando sistemáticamente a dos o tres corredores capaces de sumar. En consecuencia, cabe esperar un planteamiento menos cortoplacista: menor énfasis en exprimir pruebas menores y un mayor foco en la búsqueda de victorias y, en general, en actuaciones notables sin estar tan pendientes de los puntos.

Ahora bien, este posible ajuste de enfoque no puede implicar una transformación profunda. La plantilla de Astana para 2026 difiere poco de la del curso anterior y mantiene un perfil muy reconocible: una abundancia de corredores de gama media, con un núcleo especialmente nutrido de italianos, muchos de ellos especialistas en pruebas de un día y terrenos quebrados, más orientados a ejercer como outsiders que como referencias estables del pelotón. En este contexto, Lorenzo Fortunato sigue siendo una figura singular dentro del bloque, probablemente la mejor baza para la alta montaña y las clasificaciones generales en pruebas por etapas, junto a Harold Tejada, el ya mencionado Cristián Rodríguez y a la espera del despliegue que pueda ofrecer Harold Martín López. Además de su papel como elementos alborotadores en las grandes vueltas, estos nombres cuentan con la capacidad de rendir también en vueltas de una semana, donde la acumulación de top-10 continúa siendo un botín apreciable.

Mientras tanto, buena parte del resto de la plantilla seguirá encontrando su hábitat natural en las pruebas de un día. Especialmente en carreras de perfil sinuoso, con nombres como Scaroni, Velasco, Bettiol, Champoussin, Silva o el veterano Ulissi, y en escenarios de segunda fila donde la punta de velocidad resulte determinante, con corredores como Malucelli, Kanter o Syritsa.

Team Visma | Lease a Bike

Altas: Bruno Armirail (Decathlon AG2R La Mondiale Team), Louis Barré (Intermarché - Wanty), Owain Doull (EF Education - EasyPost), Filippo Fiorelli (VF Group - Bardiani CSF - Faizanè), Timo Kielich (Alpecin - Deceuninck), Pietro Mattio (Team Visma | Lease a Bike Development), Davide Piganzoli (Team Polti VisitMalta), Tim Rex (Team Visma | Lease a Bike Development), Anton Schiffer (BIKE AID)

Bajas: Tiesj Benoot (Decathlon CMA CGM Team), Thomas Gloag (Pinarello Q36.5 Pro Cycling Team), Olav Kooij (Decathlon CMA CGM Team), Daniel McLay (se retira), Cian Uijtdebroeks (Movistar Team), Attila Valter (Bahrain - Victorious), Dylan Van Baarle (Soudal Quick-Step), Tosh Van der Sande (se retira), Julien Vermote (?), Simon Yates (se retira)

El balance de entradas y salidas deja una sensación bastante clara —y difícilmente discutible— de debilitamiento de la plantilla. No llega ningún nombre de peso, tan solo corredores de perfil complementario para una estructura de este nivel, mientras que en el apartado de bajas se marchan ciclistas como Kooij, Benoot y Uijtdebroeks, ausencias que previsiblemente se dejarán notar. Si a ello se suma la retirada repentina e inesperada de Simon Yates, el saldo global difícilmente puede calificarse como positivo.

Esto no significa, claro está, que el equipo esté en proceso de desmantelamiento ni que las nuevas incorporaciones vayan a resultar inservibles. Armirail, sin ir más lejos, apunta a ser una pieza de gran utilidad, y Kielich, pese a contar con menor cartel, puede sorprender a más de uno como apoyo relevante para los líderes tanto en las clásicas del norte como, llegado el caso, en grandes vueltas. El belga ha demostrado moverse con soltura en llegadas masivas, pero se defiende cuesta arriba mucho mejor que la mayoría de velocistas al uso. Buena parte de este diagnóstico es también aplicable a Fiorelli, un corredor de perfil similar, aunque menos adaptado al pavés.

En un escenario optimista, Barré podría llegar a desempeñar un rol comparable al que tenía Benoot, si bien por ahora sin su mismo nivel de rendimiento en las pruebas flamencas. Piganzoli, por su parte, ha firmado para reforzar los recursos del equipo en la montaña: está llamado a ser apoyo de Vingegaard en la Volta y el Giro, y es probable que disponga de cierta libertad en alguna ronda menor por etapas.
Por último, la incorporación del triatleta Schiffer representa una apuesta atípica, pero de riesgo limitado y con un margen interesante para ofrecer un rendimiento superior al esperado. Doull llega como un gregario apreciado por los velocistas, mientras que a los jóvenes Mattio y Rex conviene concederles tiempo y paciencia para que se fogueen primero en calendarios de menor exigencia.

Talento emergente 
Con Brennan ya situado en un escalón relativamente alto dentro de la jerarquía interna del equipo, Nordhagen se perfila como el nombre más pertinente para centrar este apartado. La pérdida de talento escalador de la plantilla obliga a que se intente compensar, al menos en parte, con corredores jóvenes capaces de incrementar de forma progresiva su peso específico y su regularidad. En este sentido, el equipo lo necesita, y los antecedentes invitan a pensar que puede responder: en 2025, con apenas 20 años, fue capaz de subir al podio del Tour de l’Avenir y de aproximarse a posiciones destacadas en alguna prueba World Tour de una semana.

Por ahora, la Vuelta a España aparece como el gran objetivo que le han asignado —y hecho público—, pero hasta entonces todo apunta a que la primera mitad del curso lo verá asumir un papel relevante en vueltas cortas con presencia de montaña. Será en ese terreno donde pueda explotar mejor las cualidades propias de un corredor ligero, cuya fisonomía y procedencia geográfica hacen casi inevitable la comparación con Jonas Vingegaard. Que a medio plazo pueda acercarse a ese nivel son palabras mayores, pero no será en estas líneas donde categóricamente se le niegue esa aspiración.

¿Cómo pinta el 2026? 
El análisis del balance entre altas y bajas es una herramienta útil para contextualizar a los recién llegados y esbozar la tendencia y las estrategias generales de la estructura a medio plazo. Sin embargo, en un equipo de este perfil, el termómetro real del éxito de la temporada estará, sobre todo, en el rendimiento de sus dos o tres figuras principales. Hablamos, claro está, de Jonas Vingegaard, Wout van Aert y Matteo Jorgenson, en ese orden, y, si se quiere ampliar el foco, también de Matthew Brennan, pese a ser el corredor más joven de la plantilla.

El danés llega con un palmarés que habla por sí solo: dos Tours de Francia —ambos conquistados frente a Pogacar— y una Vuelta a España. En los próximos meses habrá que calibrar si sigue siendo capaz de ganar grandes vueltas y, muy especialmente, qué oposición puede plantear al prodigio esloveno en julio, entre Barcelona y París. A día de hoy, esa batalla parece bastante desequilibrada, pero debe librarse: esto es deporte profesional y el margen para lo imprevisible siempre existe. En este contexto se entiende que el Giro d’Italia aparezca como su primer gran objetivo del curso. Una victoria allí, posible e incluso plausible aunque nunca sencilla, le aportaría confianza y serenidad de cara al Tour, además de permitirle completar la llamada triple corona —Tour, Giro y Vuelta—, un logro reservado a los grandes vueltómanos de la historia… y a Vincenzo Nibali. Más a largo plazo, la prueba en línea del Mundial asoma como un objetivo apetecible, aunque lejano para un ciclista que nunca ha priorizado las carreras de un día.

Van Aert, en cambio, sí deberá ofrecer su mejor versión precisamente en ese tipo de escenarios. Arrastra una cierta urgencia histórica en los monumentos, especialmente en Flandes y Roubaix, dos carreras que por nivel deberían figurar ya en su palmarés, pero que se le han resistido entre infortunios propios y la competencia feroz de Van der Poel y Pogacar. El curso ha comenzado de nuevo con una lesión, pero el belga ha demostrado sobradamente su capacidad para rehacerse, y todo apunta a que en marzo estará listo para afrontar una primavera que será un examen de máxima exigencia. En verano, el foco volverá a situarse en el Tour y la Vuelta, dos terrenos en los que ha brillado con regularidad y donde se mueve con naturalidad. No es casual que a menudo se describa a Van Aert como un vueltómano atrapado en el cuerpo de un clasicómano.

Para Jorgenson, la presión externa debería ser algo menor. Acompañará a Vingegaard en el Tour, pero antes asumirá todos los galones en una primavera diseñada para destacar en Tirreno-Adriatico —tras haber triunfado dos veces ya en Niza— y en las clásicas de las Ardenas, renunciando en principio a la sección flamenca del calendario. Esta decisión puede interpretarse también como una forma de dar espacio a la estrella emergente del equipo, el británico Matthew Brennan, quien pese a su juventud aspira a dejarse ver en las clásicas del norte y, al mismo tiempo, a hacer olvidar la marcha de Olav Kooij aportando un puñado de victorias en sprints más o menos masivos. Puede que la exigencia sea elevada y tal vez prematura, pero lo mostrado la temporada pasada —aunque en calendarios de menor entidad— invita al optimismo.

 

 

Tudor Pro Cycling Team

Altas: Will Barta (Movistar Team), Robin Donzé (Tudor Pro Cycling Team U23), Stefan Küng (Groupama - FDJ), Luca Mozzato (Arkéa - B&B Hotels)

Bajas: Alberto Dainese (Soudal Quick-Step), Lucas Eriksson (?), Miká Heming (ATT Investments), Alexander Krieger (se retira)

Pese a tratarse de la antesala de la primera temporada en la que el equipo contará con acceso automático a todo el calendario World Tour, sin depender de invitaciones, los movimientos en el mercado han sido escasos. En cualquier caso, esta relativa calma se explica porque en los últimos años la plantilla ya venía reforzándose de forma progresiva y, a día de hoy, puede considerarse suficientemente competitiva.

La incorporación más destacada es la de Küng, un veterano de la misma nacionalidad que la estructura, a quien todavía deberían quedarle un par de temporadas a buen nivel, aunque su 2025 estuvo por debajo de lo esperado. Aun así, se trata de un fichaje coherente, destinado a tener presencia y utilidad a lo largo de todo el año. Barta llega como complemento sólido para vueltas por etapas: un corredor todoterreno, fiable contra el crono, aunque sin el nivel necesario para aspirar a victorias en escenarios de rango medio-alto.

Mozzato, por su parte, buscará redimirse tras un 2025 discreto y, en cierta medida, cubrir la baja de su compatriota Dainese, mientras que Donzé representa una apuesta joven, que tal vez no está llamado a grandes empresas pero con potencial suficiente para ser un elemento útil dentro de la rotación del equipo.

Talento emergente 
En una plantilla generosa en veteranos todavía competitivos y con escasa presencia de corredores menores de 25 años, Mathys Rondel destaca con claridad como el ciclista que mejor encaja en este apartado: un atleta aún en fase de maduración, que ya ha dejado ver apuntes interesantes, pero que todavía no ha alcanzado su techo ni, por extensión, un estatus mediático relevante. Nacido en Le Mans en 2003, el segundo corredor más joven del equipo posee un perfil orientado a las clasificaciones generales y a las pruebas de un día en las que la selección se produce en la subida.

Su paso por la temporada 2025 no generó demasiado ruido, pero sí dejó resultados prometedores para alguien de su edad. Con un calendario centrado principalmente en vueltas de entre cuatro días y una semana, su actuación más destacada fue el cuarto puesto en la Vuelta a Luxemburgo, dentro de un top-5 de gran nivel en el que figuraban nombres como McNulty, Skjelmose, Carapaz y su compañero Hirschi, siendo además el francés el más joven del grupo con amplio margen. Lejos de tratarse de un episodio aislado, ese resultado fue coherente con un rendimiento notablemente regular, que también le permitió ser noveno en Romandía y decimocuarto en el Dauphiné, dos pruebas de dificultad y competencia crecientes.

De cara a esta temporada, es razonable esperar un paso adelante: ya sea en forma de mayor regularidad de base o mediante picos de rendimiento más altos que le permitan acceder a algún podio o incluso estrenar su palmarés. Además, se encuentra en una estructura en la que, salvo en situaciones puntuales, no debería verse obligado a subordinarse de manera sistemática a líderes más consolidados, un contexto favorable para seguir progresando.

¿Cómo pinta el 2026?
El salto definitivo de Tudor al calendario WorldTour pleno se afronta con una plantilla extensa, que apura el límite reglamentario de los 30 corredores. La amplitud del bloque permitirá rotar con inteligencia, cubrir calendarios en paralelo y, sobre todo, presentarse con alineaciones competitivas en un abanico muy amplio de carreras, algo imprescindible para un equipo que todavía debe consolidarse en la élite, aunque tiene mimbres para ello.
Buena parte de las expectativas descansan en un núcleo de corredores veteranos con un bagaje y un oficio más que contrastados, especialmente en las pruebas de un día. Julian Alaphilippe, Matteo Trentin y Stefan Küng ya no parecen tener el nivel físico necesario para imponerse de tú a tú a la élite actual en los grandes monumentos, pero siguen siendo ciclistas perfectamente capacitados para leer carreras complejas, anticiparse y tratar de llevar el terreno a su favor. Ganar a los mejores será difícil, pero no imposible en contextos favorables, y en escenarios de segundo escalón su aportación en forma de resultados y puntos debería ser recurrente.

Con un perfil similar, pero no tan veterano, se sitúa Marc Hirschi, cuya temporada 2025 fue correcta pero dejó la sensación de que se le debe exigir más. Con menos excusas que en campañas anteriores, al suizo se le pide dar un paso adelante y recuperar una mayor presencia en finales selectivos, sobre todo en clásicas de dureza media donde pueda explotar su punta de velocidad tras desgaste.

Pero si hay que señalar a un corredor como la referencia deportiva más sólida del equipo a día de hoy, ese es Michael Storer. El australiano ha demostrado un nivel cercano al de los mejores tanto en grandes vueltas como en carreras por etapas de una semana, y además ha sido capaz de rendir en pruebas de un día exigentes. El rendimiento mostrado en los últimos meses le convierten en la principal baza de Tudor para aspirar a resultados de primer orden en el terreno montañoso, ya sea buscando victorias parciales o una buena clasificación general.

Como complemento, aunque el equipo no dispone de un sprinter de primerísimo nivel, sí cuenta con un grupo interesante de corredores capaces de sacar partido a finales donde la velocidad sigue siendo determinante. De Kleijn es el velocista más puro del bloque, mientras que perfiles más versátiles como Mayrhofer, Pluimers o Mozzato ofrecen alternativas valiosas en llegadas selectivas, clásicas rápidas o etapas quebradas en las que la resistencia y la colocación pesan tanto como el esprint en sí.