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Así quedan las plantillas de los equipos profesionales en 2026 - segunda parte

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Borja Barbesà | 09 Jan 2026

Así quedan las plantillas de los equipos profesionales en 2026 - segunda parte

Así quedan las plantillas de los equipos profesionales en 2026 - segunda parte

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Las plantillas ya están definidas y la nueva temporada está echando a andar. Seguimos con la serie de tres artículos que analizan la composición de los dieciocho equipos World Team y los principales Pro Teams de 2026. Vamos con la segunda entrega, que desmenuza siete escuadras más.

Aquí puedes recuperar la primera parte

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EF Education - EasyPost

Altas: Mattia Agostinacchio (Ciclistica Trevigliese), Noah Hobbs (EF Education - Aevolo), Luke Lamperti (Soudal Quick-Step), Michael Leonard (INEOS Grenadiers), Matthias Schwarzbacher (UAE Team Emirates Gen Z)

Bajas: Hugh Carthy (?), Esteban Chaves (retirement), Rui Costa (retirement), Owain Doull (Team Visma | Lease a Bike), Jack Rootkin-Gray (?), Yuhi Todome (Aisan Racing Team)

Una ventana de fichajes bastante tranquila para la estructura de Jonathan Vaughters, centrada en el rejuvenecimiento de la plantilla. Con la retirada de Costa y Chaves se van dos nombres emblemáticos del ciclismo de los últimos 10-15 años, pero el deporte de élite vive del presente y ya no se podía esperar demasiado de ninguno de los dos de haber continuado un año más. Un caso un poco distinto es el de Carthy, algo más joven pero un ciclista con tendencia irregular que desgraciadamente estas dos últimas temporadas ha sido constante en exhibir un rendimiento más que discreto. No compite desde el pasado mes de junio y su futuro en el profesionalismo es incierto. El resto de bajas responden a dos corredores jóvenes que no han cuajado (Rootkin-Gray y Todome) y al más experimentado Doull, un hombre de equipo más valorado de lo que indica su bajo perfil mediático, como demuestra el hecho que haya sido reclutado por un equipo de más nivel.

Todos los que llegan se sitúan entre los 18 y los 23 años, así que habrá que examinar su rendimiento más bien en el medio y largo plazo, aunque Lamperti ya puede recabar resultados en calendarios no demasiado exigentes. Otra incorporación con enfoque a la punta de velocidad es la de Hobbs, uno de los mejores velocistas del calendario sub23 de la pasada temporada y con trazas de poder trasladar sus virtudes con los mayores más pronto que tarde. Los demás también son nombres interesantes, empezando por el candiense Leonard, potente en contrarreloj y ya curtido en Ineos; el eslovaco Schwarzbacher, de perfil también rodador, producto de la cantera de UAE, pero que ha optado por encontrar acomodo en otra estructura ante el tapón de talento que se encontraba en el equipo emiratí; y el más joven de todos ellos, llegando directamente de la categoría junior y campeón del mundo en su categoría en ciclocross, el italiano Agostinacchio, un talento muy cotizado como inversión de futuro, al que habrá que darle tiempo, seguramente algunas temporadas, para adaptarse a la máxima categoría.      

Talento emergente 

No fuimos pocos los que a finales de 2023 nos sorprendimos con la noticia del paso de Markel Beloki a profesionales, y directamente a un equipo WT, con solo 18 años y directamente del campo junior. No era difícil juzgarlo apresurado, pero dos años después hay que reconocer que no fue una decisión tan descabellada y su situación actual permite ser bastante optimista. Quizás entonces estaba muy verde para un equipo de la máxima categoría, pero lo han sabido llevar con calma, bastante fuera de foco y por el camino seguramente habrá adquirido aprendizajes que de otra manera no habrían sido posibles.

Tras pasar una mononucleosis en primavera, todo lo positivo de este proceso se ha visto de manera más diáfana este pasado verano, con buenos resultados en carreras menores (incluso la victoria en el Tour Alsace) y una Vuelta a España en la que dejó destellos muy esperanzadores para un corredor de 20 años recién cumplidos. Y quizás lo más llamativo, también en terreno cuesta arriba, habiendo destacado hasta el momento principalmente en contrarreloj. 

Por supuesto que ahora necesita dar los pasos que tal vez son los más difíciles: o bien mostrar consistencia de un modo más habitual y regular, o bien que sus picos de rendimiento le sirvan para conseguir resultados de más enjundia. Pero como poco, las bases están sentadas para considerarlo un ciclista que a medio plazo puede empezar a sacar buenas clasificaciones generales en carreras de cierto nivel. Hay mucha curiosidad por ver qué planes tiene el equipo para él en 2026.   

¿Cómo pinta el 2026? 

Dado que las nuevas incorporaciones son ciclistas muy jóvenes, lo más lógico es que los puntales del equipo sigan siendo los mismos que la temporada pasada. En ese rol destacan, principalmente, Richard Carapaz y Ben Healy.

A la vista de su rendimiento reciente, y siempre que la salud y las lesiones le respeten, al ecuatoriano aún deberían quedarle como mínimo una o dos temporadas más al máximo nivel. Y eso no es poca cosa: en 2025 bien pudo haber conquistado su segundo Giro d’Italia si la rocambolesca etapa de Finestre se hubiera desarrollado de otra manera, quizá más lógica. Por ello, un podio en una gran vuelta —especialmente en el Giro o en la Vuelta— debería seguir estando a su alcance. Además, su olfato, arrojo y visión de carrera lo convierten en un candidato a lograr alguna victoria parcial o brillar en una clásica de prestigio, desempeñando su habitual rol de outsider.

Healy comparte virtudes parecidas, aunque cambia la astucia por la obstinación como seña de identidad. Son atributos, claro está, de carácter mental y conductual, que sin un nivel físico sobresaliente sirven de poco. Y el motor que ha exhibido el irlandés en 2025 apenas tiene parangón en el pelotón profesional: al menos en terreno quebrado o de media montaña, solo los dos superdotados que lo precedieron en el Mundial de Ruanda, Pogačar y Evenepoel, pueden presumir de una capacidad superior.

Neilson Powless emerge como la tercera fuerza de un equipo abundante en corredores versátiles, sin un perfil excesivamente definido, capaces de rendir en clásicas de distinto pelaje, pelear triunfos desde la escapada en las grandes citas y correr, en definitiva, con ambición y desparpajo, lejos de la obsesión por los puntos UCI que impera en otros conjuntos de presupuesto similar. En este ecosistema, el estadounidense encaja de manera natural y está llamado a confirmarlo una temporada más. Una manera de entender la competición en la que también debe volver a mostrar su potencial Georg Steinhauser. Tras un buen 2024, el alemán no ha podido rendir a su mejor nivel esta última temporada, y no fue hasta el verano cuando se descubrió la causa: había contraído la enfermedad de Lyme, de la que ya se encuentra recuperado.

Sin renunciar a ese perfil de ciclista combativo, la plantilla ha ampliado el abanico de corredores con punta de velocidad. A Madis Mihkels, Marijn Van den Berg y Vincenzo Albanese se añaden ahora Lamperti y Hobbs —citados en el primer apartado—, velocistas más puros que los tres primeros. Habrá que ver cómo estos nuevos recursos influyen en la manera de gestionar las carreras por parte del equipo.

 

Groupama - FDJ United

Altas: Clément Berthet (Decathlon AG2R La Mondiale Team), Ewen Costiou (Arkéa - B&B Hotels), Maxime Decomble (Equipe continentale Groupama-FDJ), Titouan Fontaine (Equipe continentale Groupama-FDJ), Axel Huens (Unibet Tietema Rockets), Josh Kench (Li Ning Star), Matteo Milan (Lidl - Trek Future Racing), Bastien Tronchon (Decathlon AG2R La Mondiale Team)

Bajas: Lewis Askey (NSN Cycling Team), Sven Erik Bystrøm (Uno-X Mobility), Clément Davy (?), Stefan Küng (Tudor Pro Cycling Team), Eddy Le Huitouze (?), Lars Van den Berg (se retira), Matthew Walls (?)

El balance de esta ventana de mercado refleja una renovación significativa, con una orientación bien equilibrada entre el medio plazo y el rendimiento inmediato. En el apartado de incorporaciones, el equipo refuerza de forma clara su núcleo francés y su vertiente de desarrollo. Las llegadas de Berthet, Tronchon y Costiou aportan solidez en terrenos quebrados y fiabilidad tanto en clásicas como en etapas de media montaña; son corredores ya bastante hechos, capaces de rendir desde el primer año y que, en el caso de Costiou y Tronchon, aún presentan margen de mejora por edad. Huens y Kench encarnan apuestas de perfil más bajo, pero pueden resultar útiles en calendarios de menor exigencia. Por último, los jóvenes procedentes de la estructura continental —Decomble, Fontaine y Milan— aseguran la siempre necesaria entrada de talento joven: no cabe esperar un impacto inmediato, aunque en el caso de Decomble, a la vista de su temporada anterior, existen mimbres para anticipar algún destello de calidad.

En cuanto a bajas, la más sensible es sin duda Stefan Küng. Su salida deja un vacío enorme en contrarreloj, clásicas de pavé y liderazgo, difícil de compensar a corto plazo. Aunque hay que tener en cuenta que es ley de vida, tiene ya 32 años y llevaba siete campañas en el equipo. También se pierde experiencia con Bystrøm y velocidad con Askey, mientras que las demás retiradas y salidas no deberían suponer ningún impacto reseñable.    

Talento emergente 

La reciente eclosión de talentos franceses como Seixas, Bisiaux o Sparfel —y algo antes la de Magnier, Grégoire o Martínez— ha dejado en segundo plano a otros jóvenes con potencial similar. No sería sorprendente, sin embargo, que a medio plazo alguno de ellos acabe rindiendo incluso mejor que varios de los nombres que más suenan. Entre los candidatos a dar ese paso adelante destaca Thibaud Gruel, un corredor poco favorecido por el foco mediático al no encajar en el arquetipo de escalador brillante ni de velocista puro, pero cuyas prestaciones invitan al optimismo.

Gruel rinde especialmente bien en pruebas de un día con cotas cortas, sin ser estrictamente un puncheur. Es potente, sólido rodando y posee una velocidad final suficiente como para pelear puestos en sprints relativamente numerosos al máximo nivel, como ya ha dejado entrever en la pasada Vuelta a España.

La salida de Küng y la ausencia de un velocista de referencia en el equipo deberían abrirle un espacio relevante en el calendario de la próxima temporada, una oportunidad clara para confirmar su progresión y asentarse como una pieza importante en el medio plazo.

¿Cómo pinta el 2026? 

Mientras que el Decathlon CMA CGM Team se ha consolidado como el equipo francés con vocación internacional, el Groupama - FDJ United sigue apoyándose mayoritariamente en corredores nacionales: 23 de 29, para ser exactos. Esto resulta casi una anomalía en el ciclismo actual, solo comparable con la estrategia del Uno-X Mobility. Sin embargo, esta ha sido la norma en la estructura de Marc Madiot, quien, precisamente en los próximos meses, cederá el relevo a Thierry Cornec como máximo dirigente.

Este cambio en el liderazgo no debería implicar grandes variaciones a nivel deportivo, al menos durante esta temporada, con una plantilla que tendrá que mostrar su mejor versión para no empezar con mal pie en el ranking trianual que permite renovar la licencia World Team.

Ya sin Küng y con Gaudu reconvertido —para decepción de muchos y probablemente de él mismo— en un corredor oportunista de apariciones puntuales, el equipo no cuenta con un liderazgo sobrado. Gregoire, a pesar de su juventud, se perfila probablemente como su corredor referencia. Sin duda aporta buenos resultados, pero, al menos por ahora, no garantiza victorias en escenarios de relevancia; todavía no ha pasado de ganar etapas en la Itzulia y Suiza. No obstante, existen mimbres y expectativas para trasladar estos éxitos a grandes vueltas o clásicas del World Tour, como San Sebastián, Bretagne o, algo más difícil, Amstel o Flecha Valona.

En cualquier caso, es un equipo al que, en general, le cuesta ganar, como ejemplifica uno de sus mejores corredores: el experimentado Guillaume Martin-Guyonnet, príncipe de la constancia sin brillo. En el calendario menor aún consigue algunas victorias cada año, pero en los grandes escenarios habrá que confiar en la suerte de las fugas, cada vez más caras.

En una plantilla sin velocistas puros, Penhoët es lo más cercano a ello. Logra buenos puestos a lo largo del año, lo que se traduce en los necesarios puntos UCI para un equipo de este nivel, pero levantar los brazos sigue siendo algo esporádico: 22 top10 sin victorias en 2025 ilustran bien el tipo de velocista que es. Sin embargo, a veces a un ciclista así le basta un pequeño clic para lograr el éxito recurrente. Solo falta que se produzca.
Junto a los mencionados en apartados anteriores —Costiou, Tronchon, Gruel y Decomble—, otro corredor joven que puede protagonizar momentos interesantes es Brieuc Rolland, quien ya mostró pundonor y piernas en la pasada Vuelta a España.

 

Lotto Intermarché

Altas: Huub Artz (Intermarché - Wanty), Vito Braet (Intermarché - Wanty), Matthew Fox (Veloce Club Rouen 76), Matys Grisel (Lotto Development Team), Simone Gualdi (Wanty - Nippo - ReUz), Mathieu Kockelmann (Lotto Development Team), Lorenzo Rota (Intermarché - Wanty), Jonas Rutsch (Intermarché - Wanty), Luca Van Boven (Intermarché - Wanty), Taco Van der Hoorn (Intermarché - Wanty), Roel Van Sintmaartensdijk (Intermarché - Wanty), Jarno Widar (Lotto Development Team), Georg Zimmermann (Intermarché - Wanty), Felix Ørn-Kristoff (Wanty - Nippo - ReUz)

Bajas: Logan Currie (?), Jarrad Drizners (Red Bull - BORA - hansgrohe), Jonas Gregaard (se retira), Arjen Livyns (XDS Astana Team), Alec Segaert (Bahrain - Victorious), Eduardo Sepúlveda (Li Ning Star), Jarne Van de Paar (?), Lorenz Van de Wynkele (Lotto - Groupe Wanty), Brent Van Moer (Pinarello-Q36.5 Pro Cycling Team), Henri Vandenabeele (Team Flanders - Baloise), Elia Viviani (se retira).

La incorporación de Intermarché como segundo patrocinador supone un importante punto de inflexión para la estructura, acompañado además por la llegada de un buen número de ciclistas procedentes del antiguo equipo del mismo nombre: hasta diez en total, contando también a corredores que en 2025 formaban parte del plantel de desarrollo.

No puede decirse que lleguen los nombres más atractivos de Intermarché, pero tampoco lo contrario; el balance es más bien intermedio y variado. Zimmermann, Artz y Rota quizá sean las incorporaciones con más nombre, aunque el italiano no ha ofrecido recientemente sus mejores prestaciones. Aun así, en una plantilla modesta como la que nos ocupa, deberían ser piezas útiles. Van der Hoorn y Rutsch garantizan presencia en fugas y, en el caso del alemán, cabe aspirar a repetir la jugada de la pasada Roubaix, donde su anticipación le permitió finalizar en un meritorio sexto puesto.
Expectativas notables deben fijarse en los dos jóvenes procedentes del filial de Intermarché: Felix Ørn-Kristoff y Simone Gualdi, ambos con visos de construir una trayectoria a largo plazo en el World Tour. Del italiano hablaremos con más detalle en el siguiente apartado.

Las incorporaciones se completan con tres ascensos desde el propio equipo de desarrollo, entre los que destaca Widar, uno de los puntales de la estructura a corto y medio plazo y del que se hablará con más detenimiento en el apartado dedicado a las expectativas para 2026.
Dentro de la también extensa lista de bajas, sobresale la de Segaert, probablemente más prematura de lo esperado, pese a haber rendido en 2025 ligeramente por debajo de lo deseado. Van Moer y Livyns habrían seguido siendo corredores útiles, pero han optado por aceptar ofertas de equipos con mayores recursos.

Talento emergente 

Del mismo modo que en el caso de Seixas ya no resulta pertinente encuadrarlo en este apartado, dado que concentra parte de las esperanzas de su equipo para 2026, tampoco ocurre lo mismo con Widar. Aunque la proyección del belga no alcance la magnitud de la del francés, en una plantilla más modesta su impacto relativo puede ser igualmente significativo.

Así, propongo conocer un poco más a Simone Gualdi, nacido en 2005 muy cerca de Bérgamo. Tras un exitoso paso por las categorías júnior, donde se proclamó campeón de Italia, Gualdi ha continuado su progresión dentro de la estructura de desarrollo del Intermarché-Wanty, logrando resultados destacados en pruebas sub-23, como el tercer puesto tanto en la Lieja de la categoría como en la Course de la Paix, además de una meritoria cuarta posición en el último Campeonato de Europa, ganado precisamente por su ahora compañero Widar.

Las dudas sobre si el pelotón élite le resulta todavía demasiado exigente deberían disiparse al comprobar que, en una de sus participaciones con el primer equipo en 2025 —nada menos que el Trofeo Laigueglia—, finalizó dentro del top-10. Gualdi es un corredor versátil, con buena aceleración tras carreras duras y un estilo de competición claramente agresivo. Las virtudes mostradas hasta el momento permiten encuadrarlo provisionalmente en uno de los perfiles clásicos de corredor italiano: competitivo en media montaña, eficaz en clásicas exigentes y protagonista en fugas dentro de vueltas por etapas. Con todo, su margen de evolución sigue siendo amplio y no puede descartarse una orientación futura más enfocada a la lucha por las generales.

¿Cómo pinta el 2026? 

Hay equipos modestos que sustentan su fortaleza en el rendimiento colectivo: una decena de corredores de perfil medio capaces de asumir protagonismo y de ir sumando pequeños o grandes éxitos a lo largo de la temporada. Otros, como el caso que nos ocupa, concentran buena parte de sus resultados en uno o dos ciclistas de referencia, responsables directos de convertir el potencial del equipo en victorias. En este contexto, resulta sencillo señalar a Arnaud De Lie como el corredor franquicia, el auténtico termómetro de la escuadra y quien marca si las cosas funcionan o no.
De Lie es un ciclista extraordinario —al menos en su mejor versión—, pero todavía no puede considerarse un número uno indiscutido en su especialidad. Esprinta muy bien, aunque no como los mejores; supera cotas cortas con solvencia, pero sin resultar diferencial; se defiende en el adoquín, aunque siempre hay especialistas superiores. Así, el valón garantiza una abundancia de buenos puestos, puntos UCI y un buen número de victorias de segundo escalón, pero sigue quedándose a un pequeño paso de la élite absoluta. ¿Puede dar ese salto definitivo? Resulta difícil negarle esa posibilidad con apenas 23 años al inicio de la temporada, aunque el camino no será sencillo frente a rivales como Van der Poel, Pedersen, Philipsen, Merlier, Milan o incluso Pogačar, por citar algunos de los nombres que se cruzan con él a lo largo del calendario.

Existe también quien hace la lectura de que ese último escalón solo podría alcanzarlo en una estructura más potente, con mayores medios, un escenario que por ahora no se contempla. De cara a 2026, por tanto, el deseo es sencillo de formular: que el De Lie que brilló el pasado verano aparezca ya en primavera, un periodo que tradicionalmente se le ha resistido. Si logra extender su pico de forma durante buena parte de la temporada, su consagración como estrella será un hecho y en Lotto Intermarché todo encajará.

En cualquier caso, el equipo necesitará apoyarse también en otros corredores de nivel, y el primer nombre que surge —aunque con un perfil muy distinto— es el de Lennert Van Eetvelt. Ligero y explosivo, situado a medio camino entre un escalador y un puncheur, su prioridad absoluta pasa por recuperar plenamente el estado físico, después de que la pasada temporada se viera truncada a finales de julio tras abandonar el Tour de Francia y permanecer de baja por una lesión de espalda. Si su restablecimiento es completo, será un ciclista a seguir en cualquier prueba: clásicas exigentes, vueltas cortas o rondas de tres semanas.

Por detrás, en la jerarquía del equipo, aparecería previsiblemente Widar. Su rendimiento frente al pelotón profesional despierta una enorme curiosidad, y las expectativas son prometedoras. De perfil similar al de Van Eetvelt, el equipo le ha diseñado de inicio un calendario ambicioso —Strade Bianche, Itzulia, Ardenas, Vuelta a España y Lombardía—. No se le puede exigir todavía regularidad ni solidez, pero sí destellos de calidad. Los tendrá; quedará por ver hasta dónde le alcanzan.

 

Movistar Team

Altas: Roger Adrià (Red Bull - BORA - hansgrohe), Raúl García Pierna (Arkéa - B&B Hotels), Juan Pedro López (Lidl - Trek), Pavel Novák (MBH Bank Ballan CSB), Cian Uijtdebroeks (Team Visma | Lease a Bike).

Bajas: Will Barta (Tudor Pro Cycling Team), Davide Cimolai (se retira), Fernando Gaviria (Caja Rural - Seguros RGA), Ruben Guerreiro (?), Gregor Mühlberger (Decathlon CMA CGM Team), Mathias Norsgaard (Lidl - Trek), Antonio Pedrero (?).

Esta ventana de mercado resulta ilusionante y dibuja un mensaje bastante claro: el equipo apuesta decididamente por rejuvenecer su núcleo competitivo sin romper del todo con su ADN, puesto que al fin y al cabo solamente son cinco altas.

El fichaje que marca el rumbo es, sin duda, Cian Uijtdebroeks. La llegada del belga supone un golpe de efecto poco habitual en Movistar: captar a un talento joven que, a pesar de ciertas dificultades recientes, se puede considerar de alto nivel internacional. El objetivo inmediato debe ser confirmar las buenas sensaciones recuperadas durante la recta final de la temporada anterior para que apuntale así el bloque de generales. Y si todo marcha bien, convertirlo en pilar del proyecto de futuro para grandes vueltas. A su alrededor encajan bien incorporaciones como Juan Pedro López, que aporta experiencia reciente en WorldTour, fiabilidad en montaña, y Raúl García Pierna, perfil sólido y aún en crecimiento tras un buen 2025 en el que ha rendido en su terreno principal, la contrarreloj, pero también cuesta arriba. Roger Adrià suma polivalencia y rendimiento inmediato en carreras de un día y finales cortos y exigentes, mientras que Pavel Novák, joven escalador checo, representa una apuesta a medio plazo, sin presión excesiva inicial, pero conscientes de su potencial.

En el capítulo de salidas, Movistar asume pérdidas relevantes, pero en gran parte previsibles por tratarse de nombres más que de rendimiento reciente. La marcha de Fernando Gaviria, sin que haya llegado reemplazo, confirma el abandono definitivo de una estrategia centrada en el sprint puro, mientras que las salidas de Barta o Mühlberger restan fondo de armario y experiencia en trabajos de apoyo, pero no eran corredores diferenciales. Guerreiro y Pedrero dejan cierto vacío en el bloque de montaña, pero se trata de hombres que, por un motivo u otro, llevan ya un tiempo lejos de su mejor nivel.

Talento emergente 

Con Iván Romeo ya consolidado como uno de los estandartes del equipo y Uijtdebroeks situado en una jerarquía elevada pese a su juventud, merece la pena poner el foco en Lorenzo Milesi tras su notable campaña pasada. Un vistazo rápido a su hoja de resultados quizá no revele nada especialmente llamativo, más allá de algunos buenos puestos, pero cualquiera que haya seguido de cerca al italiano durante 2025 coincidirá en que los fríos números no hacen justicia a su desempeño.

A pesar de lo cargado de su calendario —81 días de competición, el segundo más alto del equipo—, Milesi se ha mantenido muy activo durante toda la temporada y, si cabe, aún más en su tramo final. Batallador e incansable en las fugas, prácticamente en cualquier terreno pero con especial predilección por los perfiles quebrados, la victoria todavía se le ha resistido. Sin embargo, con la perseverancia y el nivel mostrados —no siempre se escapa quien quiere, conviene recordarlo—, ese triunfo acabará llegando. A su perfil ofensivo hay que añadir, además, sus prestaciones en la contrarreloj, una disciplina en la que fue campeón del mundo sub-23 en 2023 y en la que, ya como profesional, ha rozado el éxito en más de una ocasión.

¿Cómo pinta el 2026? 

Desde la retirada de Alejandro Valverde, Enric Mas ha sido la referencia indiscutible del equipo, el corredor encargado de aportar los principales resultados. Sin embargo, no está tan claro que esta situación vaya a mantenerse en la presente temporada. La intervención quirúrgica a la que fue sometido el mallorquín el pasado otoño, a raíz de la tromboflebitis que sufrió, no invita al pesimismo, pero sí aconseja cierta prudencia a la hora de valorar su capacidad para recuperar a corto plazo su nivel habitual. A este factor se suma otro, de signo positivo: la irrupción y llegada de nuevos corredores, un contexto que incluso puede jugar a favor de Mas al aliviarle parte de la presión.

De entrada, la incorporación de Uijtdebroeks permitirá que Mas no tenga que acudir al Tour de Francia de manera obligada. Tras varios años en los que la carrera francesa le ha dejado más sinsabores que alegrías, está previsto que en 2026 debute en el Giro de Italia —con objetivos aún por definir en función de cómo se desarrollen sus primeras competiciones— y que posteriormente llegue a la Vuelta a España con un mayor margen de frescura. De este modo, será el belga quien asuma la responsabilidad de firmar un buen papel en la prueba más mediática del calendario, así como en algunas vueltas cortas de prestigio previas.

El otro corredor con capacidad contrastada para firmar una buena clasificación general en una gran vuelta es Einer Rubio, que este año afronta un reto tan ambicioso como poco habitual: disputar las tres carreras de tres semanas. Habrá que ver qué objetivos competitivos acompañan a este planteamiento, aunque lo más razonable es pensar que, al menos en el Tour y en la Vuelta, su enfoque pase por la búsqueda de victorias de etapa en jornadas de alta montaña.

Que el colombiano pueda permitirse este calendario se explica, en parte, porque la clase media del equipo presenta a priori un nivel superior al de las últimas temporadas. A las ya mencionadas incorporaciones de Adrià, García Pierna y López se suman nombres como Castrillo, Romo, Romeo y quién sabe si alguno más. En conjunto, por número y calidad, este bloque puede garantizar presencia en carrera, opciones de triunfo parcial y también alguna clasificación general destacada en vueltas de una semana.

Para cerrar este repaso general y reflejar la amplitud de recursos de la estructura, conviene destacar el papel de Carlos Canal, del citado Lorenzo Milesi y, sobre todo, de Orluis Aular. El venezolano no es un velocista puro, sino un corredor versátil, capaz de superar puertos de dificultad media, una virtud que le permite aspirar a numerosos buenos resultados —y ojalá alguna victoria— a lo largo de buena parte del calendario. Así lo demostró en 2025 y todo apunta a que en 2026 puede consolidar ese rendimiento e incluso mejorarlo: a sus 29 años ha alcanzado la plena madurez deportiva.

 

Pinarello-Q36.5 Pro Cycling Team

Altas: Sam Bennett (Decathlon AG2R La Mondiale Team), Aimé De Gendt (Cofidis), Eddie Dunbar (Team Jayco AlUla), Thomas Gloag (Team Visma | Lease a Bike), Chris Harper (Team Jayco AlUla), Quinten Hermans (Alpecin - Deceuninck), Emmanuel Houcou (Arkéa - B&B Hôtels Continentale), Xandro Meurisse (Alpecin - Deceuninck), Brent Van Moer (Lotto), Fred Wright (Bahrain - Victorious).

Bajas: Enekoitz Azparren (?), Gianluca Brambilla (se retira), Giacomo Nizzolo (se retira), Jannik Steimle (se retira), Rory Townsend (Unibet Rose Rockets).

Es, al menos sobre el papel, uno de los equipos que da un mayor salto adelante de una temporada a otra. Aumenta tanto el nivel como la profundidad de su plantilla para afrontar con garantías un curso clave, en el que tendrá acceso a todas las pruebas del World Tour sin depender de invitaciones de los organizadores. Se trata de un proyecto claramente al alza, con recursos, cuyo objetivo debe ser asegurar la renovación de las invitaciones automáticas para 2027 y sentar las bases del ascenso al estatus de World Team de cara al próximo trienio.

Los refuerzos llegan en todos los frentes. En la montaña se da un paso adelante muy significativo con la incorporación de corredores capaces de ganar en grandes vueltas como Harper y Dunbar, además de un perfil más joven como Gloag, que podría alcanzar ese nivel si logra la continuidad que hasta ahora se le ha resistido. Desde Alpecin llegan Meurisse y Hermans, dos ciclistas con cierta capacidad escaladora, más orientados a la media montaña y a las pruebas de un día, y que además aportan experiencia.

El bloque destinado a las clásicas y a las carreras de perfil más rodador también se refuerza notablemente con Van Moer, De Gendt y, sobre todo, Wright, un ciclista llamado a convertirse en uno de los pilares del equipo. Por su parte, Bennett llega en la recta final de su carrera, pero aún debería ser capaz de lograr buenos resultados en sprints de pruebas de segundo nivel.

En cuanto a las bajas, son pocos los efectivos cuya ausencia se vaya a notar, ya que abundan los corredores veteranos que se retiran, entre ellos nombres ilustres como Nizzolo y Brambilla. En el caso del menor de los Azparren, cabe desear que deje atrás la lesión que le ha impedido colocarse un dorsal en todo 2025 y que su carrera pueda relanzarse en otro entorno, previsiblemente más modesto.   

Talento emergente 

Puede que este dato haya pasado relativamente desapercibido, pero, tras Pidcock, el ciclista de la plantilla de 2025 que más puntos UCI acumuló fue Fabio Christen. Quizá algo eclipsado mediáticamente por su hermano menor Jan, no deja de ser un corredor joven, de 23 años, cuyos resultados ya le sitúan en el entorno del top-100 mundial. Es posible que Jan tenga un techo más alto, pero a la vista de lo mostrado durante el último año conviene no relegar a Fabio al papel de simple “hermano de”.

Cómodo en la media montaña y en las pruebas de un día con cotas o puertos de dureza media o moderada, su perfil también encaja bien en carreras por etapas, donde dispone de la calidad y los recursos necesarios para filtrarse en escapadas y tratar de rematar cuando estas llegan a meta. Además, cuenta con un valor añadido muy útil: una punta de velocidad nada desdeñable para un corredor que no es esprínter. Esto le permite firmar buenos resultados en clásicas resueltas por pequeños grupos fragmentados e incluso colarse en el top-10 de llegadas masivas, como ocurrió en la pasada Vuelta a España.

La llegada de corredores de mayor nivel al equipo no debería restarle de forma sustancial la libertad de la que disfrutó en 2025, por lo que, teniendo en cuenta la progresión atlética y táctica que cabe esperar a su edad, es razonable pensar que esta temporada sigan llegando buenos resultados y quizá alguno de mayor impacto.

¿Cómo pinta el 2026? 

Con lo expuesto hasta ahora, debería deducirse que el equipo reúne ya el talento necesario para reducir su dependencia de Pidcock. Aunque en el momento de redactar este artículo aún no se había hecho público el calendario de los hombres más importantes de la plantilla, los refuerzos incorporados deben permitir brillar en un mayor abanico de terrenos y abarcar más carreras. Que esos mimbres se traduzcan en resultados concretos —y, más específicamente, en victorias— está por ver, pero el plantel parece capacitado para transitar 2026 de un modo más competitivo que el de no pocos World Team.

Más allá de nombres como Harper, Wright, Dunbar y compañía, Moschetti debería ser una pieza relevante del equipo. Evidentemente para los sprints, quizá incluso debutando por fin en el Tour de Francia, algo que por nivel y edad ya debería haberse producido. No parece que Bennett vaya a disputarle ese rol si ambos desarrollan la temporada dentro de los parámetros previsibles hasta el próximo mes de julio.

Aun así, y pese a esta mejora general de prestaciones, es probable que el conjunto siga siendo identificado como el equipo de Pidcock. Para algunos, el británico posee un perfil mediático algo superior a sus resultados, al menos si nos ceñimos exclusivamente a su rendimiento en carretera. Sin embargo, no debería haber dudas sobre su enorme valor ni sobre la solidez de su pasada temporada, en la que superó la mayoría de previsiones.
Quizá lo más destacable de su 2025 fue su presencia sostenida a lo largo de todo el año —con la lógica excepción del Tour de Francia, prueba a la que el equipo no tenía acceso—. Firmó una primavera muy consistente en la élite, a la que solo le faltó una gran victoria para hallar la excelencia. Posteriormente, su Giro d’Italia resultó algo decepcionante, al no encontrar un rol claro durante la carrera, ni en la lucha por etapas ni en una clasificación general relevante. A partir de agosto llegó la redención, especialmente gracias a una excelente Vuelta a España, incluso en terrenos de montaña. 

El podio en Madrid es el elemento que eleva las expectativas de cara a 2026. Ya se sabía que Pidcock era un corredor sobresaliente en clásicas del perfil de Strade Bianche o Lieja, y que con cierta libertad en una gran vuelta podía lograr parciales de prestigio. Ahora ha demostrado que puede rendir a lo largo de tres semanas, y el siguiente paso debería ser confirmarlo en el Tour de Francia. No se le va a exigir que lo gane, pero sí parece razonable pensar que está capacitado para pelear por el podio si las circunstancias le resultan algo más favorables que a algunos de sus rivales directos. 
En cualquier caso, conviene subrayarlo: no se trata de apostar todo y únicamente al Tour. Para que a finales de 2026 la foto global de su temporada sea realmente buena, lo principal será consolidar los resultados en el calendario de marzo y abril, un terreno que se ajusta especialmente bien a sus características.

 

Soudal Quick-Step

Altas: Steff Cras (Team TotalEnergies), Alberto Dainese (Tudor Pro Cycling Team), Laurenz Rex (Intermarché - Wanty), Jasper Stuyven (Lidl - Trek), Dylan Van Baarle (Team Visma | Lease a Bike), Fabio Van den Bossche (Alpecin - Deceuninck), Jonathan Vervenne (Soudal Quick-Step Devo Team), Filippo Zana (Team Jayco AlUla).

Bajas: Mattia Cattaneo (Red Bull - BORA - hansgrohe), Josef Černý (Kasper - crypto4me), Remco Evenepoel (Red Bull - BORA - hansgrohe), Antoine Huby (?), James Knox (Team Picnic PostNL), Luke Lamperti (EF Education - EasyPost), Pieter Serry (se retira), Jordi Warlop (se retira).


En el apartado de bajas, el equipo protagoniza la pérdida más relevante de la temporada. La salida de Evenepoel tiene un impacto enorme, no hay duda, y lo razonable es asumir que en 2026 se obtendrán menos resultados que en los últimos años. Sin embargo, no se trata únicamente de una cuestión cuantitativa, sino de un cambio de enfoque.

La estructura que durante décadas dirigió Patrick Lefevere se caracterizó por su marcada orientación hacia las clásicas y las victorias parciales en vueltas, muchas de ellas al sprint. La irrupción de Evenepoel a partir de 2019-2020 obligó a una adaptación progresiva a una nueva realidad, basada en rodear al joven prodigio belga de corredores capaces de acompañarlo en la medida de lo posible cuando la carretera se empinaba.

Ahora toca regresar al planteamiento que convirtió a este equipo en una auténtica máquina de ganar, renunciando en buena medida a la ambición por las clasificaciones generales, y los fichajes realizados son una clara muestra de ello. En lugar de buscar un sustituto —aunque fuera de menor entidad— para Evenepoel, se ha optado por reforzar el bloque de clásicas con corredores veteranos, llamados tanto a disputar sus propias opciones como, sobre todo, a acompañar en su desarrollo a Paul Magnier, uno de los pilares del presente y del futuro de la escuadra. Desde este prisma se entienden las incorporaciones de Stuyven, Van Baarle y Rex. 

Dainese llega como tercer velocista, ocupando el lugar de Lamperti, mientras que los fichajes de Cras y Zana, estos sí de perfil más escalador, deben interpretarse como fondo de armario: piezas destinadas a cubrir —y quizá incluso mejorar— las bajas de Knox, Cattaneo o Serry, pero no a reemplazar la de Evenepoel. 

Talento emergente 

Magnier es el corredor más joven de la plantilla, pero ya debe ser considerado un líder, por lo que el nombre que quizá encaja mejor en este apartado es el de alguien que todavía no disfruta del estatus mediático del francés: Junior Lecerf.

El belga es un ciclista algo atípico dentro del panorama de su país. Pequeño, ligero, de marcado perfil escalador y con buena adaptación a las Ardenas, su fisonomía y características recuerdan en cierto modo a las del malogrado Bjorg Lambrecht.

Lecerf se encuentra en ese punto clave de la carrera de un corredor joven en el que debe demostrar si su progresión continúa y puede acercarse a la élite, o si, por el contrario, ya hemos visto gran parte de su techo y su destino será el de un muy buen ciclista, sólido en un segundo plano y con algún resultado destacado de manera puntual. Aún necesita consolidarse en grandes vueltas y mejorar en contrarreloj para dar el salto definitivo. La salida de Evenepoel libera espacio en la jerarquía del equipo y abre oportunidades reales de liderazgo para perfiles como el suyo, especialmente en vueltas de una semana y como co-líder en grandes vueltas.

¿Cómo pinta el 2026? 

El último párrafo del apartado anterior plantea una cuestión central: ¿quién será capaz de aprovechar el vacío dejado por Evenepoel? Lecerf es uno de los nombres a considerar, pero también lo es Mikel Landa, aunque el pasado año apenas coincidieron en carrera debido a las lesiones de uno y otro. El alavés afronta ya su decimosexta temporada como profesional, lo que aconseja ser prudentes con cualquier proyección. En su programa figura el doblete Giro–Tour, con la intención de disputar la general en Italia y buscar una victoria de etapa en Francia. Habrá que ver hasta qué punto ese planteamiento resulta realista.

Quizá Ilan Van Wilder sea quien más margen tenga para beneficiarse de la ausencia de un líder indiscutido. En las últimas temporadas fue poco menos que la sombra de Remco, tanto por rol deportivo como por cuestiones prácticas, ya que incluso su talla de bicicleta se adaptaba perfectamente al ahora corredor de Red Bull–BORA–hansgrohe. El techo de Van Wilder parece relativamente definido: en las clasificaciones generales necesita una presencia notable de kilómetros contrarreloj para tener opciones, algo cada vez menos frecuente en el ciclismo actual. Aun así, debería poder firmar buenos resultados en vueltas de una semana y, con algo de fortuna, encontrar algún día la fuga adecuada para rematarla. No será sencillo, pero la mayor libertad para intentarlo es un hecho.

Tampoco fue ni evidente ni especialmente previsible la victoria de Valentin Paret-Peintre en el Mont Ventoux el pasado mes de julio, y terminó llegando. El menudo escalador francés es otro de los corredores que podrá competir con mayor autonomía y, a diferencia de Van Wilder, él sí se ve favorecido por la progresiva marginación de las contrarrelojes. De él cabe esperar alguna buena actuación en vueltas de una semana con abundantes ascensiones y un papel habitual en las fugas de las etapas de montaña del Tour.

Con todo, si la temporada transcurre con normalidad, los sprints deberían constituir el principal coto de caza del equipo. Pocos conjuntos pueden presentar una dupla comparable a la que constituyen Merlier y Magnier, ya desde la fonética. ¿Alpecin con Philipsen y Groves? ¿Lidl-Trek con Milan y Pedersen? En las volatas más ortodoxas, la munición de Soudal Quick-Step parece superior, aun con el pequeño riesgo de que la edad —33 años— empiece a pasar factura a Merlier, aunque hasta la fecha no hay indicios claros en ese sentido. En el caso de Magnier, la expectación se centra también en observar cómo desarrolla su potencial en las clásicas adoquinadas. Quizá aún no esté preparado para los escenarios más exigentes de la especialidad, pero en pruebas como Omloop Nieuwsblad o In Flanders Fields From Middelkerke to Wevelgem —el delirante nuevo nombre de la Gent-Wevelgem— debería ser un rival especialmente peligroso.

En aquellas carreras de este perfil en las que no sea viable una llegada al sprint con Magnier y/o Merlier, el equipo tendrá que anticiparse y mover sus múltiples piezas, tan experimentadas como hoy en día limitadas para resolver en un cara a cara contra los mejores: Stuyven, Van Baarle, Lampaert, Rex, Van Gestel…

 

UAE Team Emirates - XRG

Altas: Benoît Cosnefroy (Decathlon AG2R La Mondiale Team), Adrià Pericas (UAE Team Emirates Gen Z), Kevin Vermaerke (Team Picnic PostNL).

Bajas: Juan Ayuso (Lidl - Trek), Alessandro Covi (Team Jayco AlUla), Rafał Majka (se retira).

Cuando algo funciona, conviene no tocarlo en exceso. Por eso, el equipo que rozó el centenar de victorias en 2025 apenas necesitaba retoques, más allá de los ajustes imprescindibles para compensar las pocas salidas producidas. La baja de Ayuso es, sin duda, sensible, pero en una plantilla donde la abundancia de posibles líderes estaba más cerca de convertirse en un inconveniente que en una ventaja sin matices, incluso podría resultar positiva. De este modo, corredores como Almeida, Del Toro y otros podrán encontrar espacios para su lucimiento personal al margen de Pogacar.

La retirada de Majka también exigía una respuesta, especialmente teniendo en cuenta que en la última temporada demostró seguir siendo muy valioso en su papel de apoyo en la montaña. Entre los refuerzos, Vermaerke parece el perfil más adecuado para cubrir esa función: un corredor joven capaz de fortalecer tanto las alineaciones en pruebas por etapas como en clásicas exigentes. La salida de Covi debería verse compensada con la llegada de Cosnefroy, quien, en su mejor versión, ofrece un mayor potencial de victorias que el italiano en el calendario de pruebas de un día de segundo nivel. No sería extraño que el normando lograse un buen botín en semiclásicas francesas e italianas, a la manera de lo que hizo Hirschi hace un par de temporadas. En cuanto a Pericas, el corredor más joven del primer equipo, su papel pasa por aprender, trabajar, adaptarse a la categoría y progresar de forma gradual.

Talento emergente 

A estas alturas resulta innecesario advertir al aficionado sobre las virtudes de Del Toro. Algo muy similar ocurre con Jan Christen, un ciclista con un perfil mediático elevado desde hace tiempo, fruto de varios años deslumbrando en categorías inferiores y en distintas disciplinas. Sin embargo, las particularidades de esta megaplantilla y los precedentes de las últimas temporadas invitan a centrar la atención en una de las nuevas incorporaciones: el estadounidense Vermaerke. No tanto porque se espere de él grandes e inmediatas victorias, sino porque se trata de un corredor aún relativamente poco conocido en relación con el rendimiento que ya ha mostrado y con lo que cabe prever de su evolución a partir de ahora.

Nacido en Sudáfrica y de ascendencia belga, ya no puede considerarse un ciclista extremadamente joven, pero a sus 25 años y con su llegada al equipo más poderoso del mundo no sería extraño que, a medio plazo, aflore su mejor versión. De perfil escalador y también solvente en clásicas duras —como avala su victoria en la Lieja sub-23 de 2019 en su primer año en la categoría—, su trayectoria profesional ha sido, como se apuntaba, poco llamativa en términos mediáticos, aunque siempre en progresión. Hasta el pasado curso, eso sí, cuando una primavera lastrada por problemas físicos dio paso a una clara recuperación durante el verano. Su Vuelta a España fue un buen ejemplo: terminó vigésimo en la general casi sin buscarlo y, sobre todo, fue protagonista habitual al integrarse en la fuga del día en hasta seis etapas de dureza media o alta.

Aún no se ha hecho público su calendario para 2026, pero ya sea desempeñando labores de gregario o disfrutando de mayor libertad en pruebas secundarias, no sería sorprendente que su nivel termine acercándose más al de corredores como McNulty o Sivakov que al de un Großschartner ya en una fase más avanzada de su carrera.

¿Cómo pinta el 2026? 

¿Qué cabe esperar de la estructura que alcanzó 95 victorias en 2025? Básicamente, más de lo mismo, o muy cerca de ello, teniendo en cuenta que la plantilla apenas se ha visto diezmada y que sus corredores más jóvenes afrontan la nueva temporada con un año adicional de experiencia. Otra cuestión distinta es el deseo, compartido por buena parte de la afición, de que ese dominio no resulte tan aplastante y de que los rivales consigan imponerse con mayor frecuencia.

Tadej Pogacar seguirá aspirando a tiranizar el calendario, con los habituales objetivos del Tour de Francia y el Mundial, a los que suma una ambición muy concreta: conquistar las dos grandes carreras que aún se le resisten, la Milán-Sanremo y la París-Roubaix. Que llegue a anotar o no estas dos casillas en un palmarés que casi ya no tiene columna de debe es algo que admite mucha cháchara pero poco análisis: en 2025 estuvo muy cerca, lo que confirma que las condiciones no le faltan, más aún tratándose de un ciclista de dimensión histórica al que resulta estéril tratar de imponer límites. La posibilidad de verle ganar en Sanremo o en el velódromo más emblemático del ciclismo de carretera alimenta, y seguirá alimentando, buena parte de las conversaciones especulativas entre aficionados, y no deja de ser saludable que así sea. Quizá resulte incluso más sugerente preguntarse si no sería preferible que ese logro se hiciera esperar un año más, prolongando la expectativa.

Tras el prodigio esloveno, Joao Almeida e Isaac Del Toro ocupan el siguiente escalón jerárquico. El portugués llega a un punto de mayor madurez deportiva, mientras que el mexicano aún debe completar algunos ritos de aprendizaje, entre ellos su debut en el Tour de Francia, donde ejercerá como principal apoyo de Pogacar, una función que en principio no es incompatible con aspirar a una buena clasificación general. Almeida, por su parte, tiene señalado el Giro d’Italia como su primer gran objetivo del año en calidad de líder, a la espera de conocer la composición definitiva del equipo para la Vuelta a España.

Por detrás se despliega una amplísima clase media que sería alta en casi cualquier otra escuadra: Brandon McNulty, Jay Vine, Pavel Sivakov, Jan Christen, Adam Yates, Tim Wellens, Jhonatan Narváez… una auténtica constelación de semiestrellas llamadas a aprovechar los huecos que les deje el calendario, más allá de la lógica gratificación deportiva y económica que supone formar parte de los éxitos colectivos del proyecto. Un año más, el sprint será el terreno menos explotado por el equipo, aunque con Juan Sebastián Molano cabe esperar que llegue algún triunfo puntual.

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