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La velocidad como herencia: Wilier celebra 120 años con la Filante Ultimate

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Manuel Novik | 22 Jun 2026

La velocidad como herencia: Wilier celebra 120 años con la Filante Ultimate

La velocidad como herencia: Wilier celebra 120 años con la Filante Ultimate

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En Villa Contarini, a pocos kilómetros de Venecia, Wilier Triestina eligió celebrar sus 120 años mirando hacia dos lugares al mismo tiempo: el archivo y el mercado. La jornada comenzó con una exposición histórica en la Galleria delle Conchiglie, siguió con un adelanto de la colección 2027 en el Piano Nobile de la villa y terminó con la presentación de la Filante Ultimate, una edición limitada al aniversario de 18.000 euros concebida como la pieza más exclusiva que la casa ha puesto en circulación. Los 120 años de la empresa, fundada en Bassano del Grappa en 1906, llegan con la marca instalada en un momento de especial fortaleza.

La marca cerró 2025 con una facturación global de 70 millones de euros y comenzó 2026 con un crecimiento del volumen de ventas del 7% respecto al año anterior. Andrea Gastaldello, CEO de Wilier, lo situó dentro de una lógica de continuidad más que de balance conmemorativo. El logo de los 120 años, formado por puntos que trazan una línea, le servía como metáfora interna. “El logo describe puntos que van formando una línea. Ahora estamos en el último punto de esa línea, pero la línea puede seguir en el futuro”, explicó en conversación con VOLATA. “Nuestra esperanza es continuar, crear nuevos equipos y nuevos productos para satisfacer mejor las exigencias de los ciclistas, los consumidores y las personas que hacen deporte”.

Esa línea, sin embargo, atraviesa un mercado más incómodo que el de hace una década. La industria de la bicicleta vive desde hace años un proceso de concentración, con fondos de inversión entrando en marcas históricas, grupos empresariales ampliando carteras y nuevos fabricantes, y el crecimiento de los grupos asiáticos, compitiendo con precios agresivos, producción veloz y una relación distinta con el margen. Wilier no está fuera de ese mapa.

“Vivimos en un tiempo diferente al de hace diez años”, reconoció Andrea Gastaldello. “Competimos con grandes compañías, muchas de ellas compradas por inversores o fondos de inversión. Y si miramos a otras marcas italianas, casi todas son propiedad de personas extranjeras. Estamos orgullosos de que Wilier sea una marca italiana propiedad de una familia que todavía gestiona el negocio”. En su lectura, esa estructura no es solo una cuestión sentimental. “Con este tipo de pasión y con una forma de gobierno diferente podemos ser más creativos que los demás”.

La presencia de Pamoja Capital en el aniversario hacía inevitable esa conversación. Su llegada ha ampliado la visión de la empresa, pero durante la noche se insistió varias veces en que la gestión sigue en manos de la familia Gastaldello. El presidente de Pamoja Capital, John McCall MacBain, lo planteó desde una lógica de acompañamiento, no de sustitución. “Los tres hermanos dirigen la empresa. Ellos la controlan; nosotros intentamos colaborar con ellos”, afirmó. También subrayó que la inversión se produjo después de observar, durante la pandemia, el crecimiento de los deportes individuales y del ciclismo como práctica vinculada a la salud. “En Wilier vimos cuatro cosas: buena gente, grandes bicicletas, grandes colores y, sobre todo, pasión”.

Muchas marcas de bicicletas vivieron entonces un crecimiento artificial, empujaron inventarios, llenaron tiendas y después quedaron atrapadas en un mercado que se enfrió con violencia. Según Pamoja, Wilier eligió otro ritmo. “Después de la COVID vimos que muchas empresas estaban vendiendo muchas bicicletas y llenando sus negocios con demasiado stock. Hubo un gran cambio en el mercado. Nosotros podíamos empujar para vender más, pero los hermanos fueron prudentes. Decían que podía ser una burbuja y que querían construir un negocio consistente para los próximos 120 años”.

Esa prudencia también apareció en las palabras de Enrico Gastaldello. “A veces tomamos decisiones más conservadoras, pero traemos a casa buenos resultados”, dijo durante el acto. “Hemos demostrado en los últimos años que somos una empresa sana, que genera beneficios, y queremos continuar así”. 

Esa estrategia se entiende mejor al mirar la gama actual de Wilier, que no se limita a las unidades tope de gama. La Filante SLR ID2 ocupa el espacio más alto de la carretera aerodinámica, la Verticale SLR responde al ciclista que busca ligereza y escalada, mientras la Rave SLR ID2 lleva ese mismo lenguaje de competición al gravel de alto rendimiento. En paralelo, la marca también trabaja segmentos más amplios, con bicicletas pensadas para quienes buscan una entrada más racional al universo Wilier sin llegar necesariamente a sus montajes más exclusivos. Ahí aparece la Rapida, una bicicleta de gama media que parte desde los 2.899 euros y que Andrea Gastaldello cita como ejemplo de cómo la marca intenta ser competitiva en precio sin renunciar a su identidad de diseño.

En ese equilibrio entre ambición y cautela se entiende mejor la Filante Ultimate, en un lanzamiento limitado de 120 unidades. La bicicleta del aniversario no pretende abrir volumen, sino fijar posición. El cuadro utiliza carbono Toray M40X y un laminado con seis tipos de fibra, desarrollado para reducir peso, limitar pérdidas de energía y mejorar la respuesta en los cambios de ritmo. La configuración se completa con componentes específicos: poleas sobredimensionadas CeramicSpeed, plato Miche X2 RD, tija a juego, detalles anodizados, aerokit propio, cubiertas Vittoria y una serie de acabados pensados para elevar el carácter de pieza numerada. La unidad número 7, según se anunció durante la presentación, será para Romain Grégoire, corredor de Groupama-FDJ, y la bicicleta debutará en el Tour de France.

Andrea Gastaldello también habló sobre la presión de nuevos actores y precios bajos. “Nos adaptamos haciendo algo diferente, con la cultura de la velocidad”, dijo. “La cultura de la velocidad (“culture of speed”) significa hacer algo antes que los demás. Si haces algo antes que los demás, el precio deja de ser el único problema. Lo más importante es ser innovadores”. Al mismo tiempo, mencionó la Rapida como una bicicleta de gama media con una relación precio-producto más competitiva y buenos resultados en el mercado.

La velocidad, en Wilier, no se presentó solo como un atributo aerodinámico. Michele Gastaldello la conectó con la evolución de materiales de la marca, desde el acero de Fiorenzo Magni hasta el aluminio del Alpe d’Huez de Marco Pantani, los primeros carbonos, la 101 de Alessandro Ballan y los desarrollos recientes de Filante, Verticale, Supersonica y Rave. “Cada cambio de material que introdujimos en el mercado fue para nosotros un motivo de crecimiento y desarrollo”, explicó. El salto actual no se limita al cuadro. “Hoy la aerodinámica y el peso son indispensables para hacer un producto de alta gama”, añadió. “No pensamos solo en la bicicleta, sino en el sistema bicicleta-atleta”.

Ese sistema se apoya en tres bases: pruebas en túnel de viento, simulaciones CFD y escaneo tridimensional del atleta. La frase que mejor resume la dirección técnica de la marca no fue una cifra de gramos ni un coeficiente aerodinámico. “No hacemos únicamente bicicletas rápidas; intentamos crear sistemas que hagan rápidas a las personas”.

La noche reunió también a parte de ese ecosistema deportivo. Estuvieron nombres vinculados a distintas épocas y disciplinas: Daniele Bennati, Beppe Saronni, Alessandro Ballan, Gilberto Simoni, Simone Velasco, representantes de Groupama-FDJ y figuras asociadas a otras áreas del rendimiento, como el esquí, el atletismo, el gravel y la montaña. 

Andrea Gastaldello dejó una imagen más personal al final de la conversación. Su modelo favorito sigue siendo la Filante, porque es la bicicleta que más utiliza para carretera. Ahora espera otra. “Estoy esperando la nueva Filante Ultimate número 77”, contó. “El 77 corresponde a mi año de nacimiento. Estoy muy emocionado por recibirla: es un producto nuevo, con una nueva fibra de carbono y un color muy diferente”.

Wilier llega a sus 120 años con capital externo alrededor, competidores más grandes, presión de precios y un mercado que ya no perdona excesos de inventario. Su respuesta no parece ser elegir entre tradición o adaptación, sino gestionar la tensión entre ambas. La familia conserva el mando. El fondo acompaña. La fábrica intenta correr antes que el mercado. Y la línea de puntos del logo, por ahora, sigue abierta.