Olga Àbalos | 26 Jul 2025
Tour de Francia, etapa 19: Ganar contra aliens
A veces, ganar una etapa del Tour de Francia no consiste en atacar con más fuerza, sino en resistir. En aguantar lo justo. En cruzar la meta por pura obstinación, cuando ya no queda energía ni para alzar los brazos. Así ha ganado hoy Thymen Arensman (INEOS Grenadiers), que ha conseguido su segunda victoria en este Tour de Francia con tan solo 2 segundos de ventaja sobre la dupla Jonas Vingegaard–Tadej Pogačar, que venía por detrás recortándole tiempo a toda velocidad en la ascensión a La Plagne.
El neerlandés lo ha dado todo. Y tanto se ha vaciado que, por televisión, lo hemos visto abriendo la boca, sin aliento, luchando con todo lo que tenía, y desplomándose contra las vallas tras cruzar la meta. Se ha quedado allí, inmóvil, jadeando y llorando de pura extenuación durante minutos, hasta que ha podido levantarse y recomponerse. Será, sin duda, una de las imágenes de este Tour. “Estoy totalmente destruido”, declaraba después en la entrevista previa al podio. “Ganar una etapa viniendo de la fuga ya me parecía increíble, pero hacerlo por delante de dos aliens como Jonas y Pogačar… es como si estuviera soñando”.
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La imagen de Arensman completamente vacío era la constatación de cómo había transcurrido esta decimonovena etapa tan inusual de apenas 93 kilómetros. La organización del Tour se ha visto obligada a recortarla por motivos sanitarios, debido a un brote infeccioso en el ganado en la zona del Col des Saisies. Si en su versión original de 129 km ya se preveía explosiva, con la nueva longitud lo ha sido aún más. La lluvia no ha hecho más que acentuar un día duro y correoso.
Ha sido un terreno perfecto para el caos y para intentar imposibles, como la escapada de Primo Roglič, que ha desconcertado (para bien) al Tour durante más de 50 kilómetros —¿dónde ha estado esta versión de Roglič hasta ahora?—. O como la aventura de Lenny Martinez para sumar puntos de la montaña e intentar —¿por qué no?— conquistar el maillot de lunares rojos. Ha conseguido el premio en el Cormet de Roselend, pero luego, en la siguiente ascensión a La Plagne, ya no ha podido sumar más. También Felix Gall se ha exprimido a fondo para asegurar su quinta plaza, y el Arkéa–B&B Hotels ha protegido de forma admirable a Kevin Vauquelin, rezagado del grupo principal, para que pudiera conservar el top 10. Bonita ha sido la batalla entre Lipowitz y Onley por el tercer peldaño del podio, que se ha decantado del lado del alemán con un minuto de ventaja sobre el escocés. Y para imposibles, el de Arensman, que ha decidido atacar a 14 km de la meta aprovechando un arreón de Felix Gall y el momento de vigilancia entre los favoritos. No tenía nada que perder.

Llegó a conseguir 30'' de ventaja respecto al mano a mano entre el danés y el esloveno, que ya se estaba cocinando en La Plagne. Hubo ataques y contraataques, pero ahí se quedó la cosa, porque Pogačar no salió a por Arensman para disputarle la etapa. “Hoy he defendido a mi manera, con lo que llamo ‘mi velocidad de defensa’”, dijo el esloveno. Su tercer Tour está cada vez más cerca.