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Tour de Francia, etapa 20: Reinvención

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Olga Àbalos | 27 Jul 2025

Tour de Francia, etapa 20: Reinvención

Tour de Francia, etapa 20: Reinvención

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A estas alturas del Tour, los nervios están a flor de piel. Si en la etapa del viernes vimos a Thymen Arensman llorar desconsolado tras lograr su segunda victoria de etapa, ahora ha sido el turno de Kaden Groves. El velocista australiano del Alpecin-Deceuninck se ha emocionado profundamente al cruzar la línea de meta en solitario en Pontarlier, firmando su primer triunfo en el Tour de Francia. Ya sabe lo que es conseguir victorias en grandes vueltas: tiene dos etapas en el Giro de Italia y siete en La Vuelta. Pero esta tenía otro sabor. Era especial. Y no solo por ser su estreno en la Grande Boucle, sino por cómo lo logró: escapado, en solitario, reinventando el guion habitual de los esprínters.

Groves fue el más fuerte y astuto del grupo de trece fugados que protagonizó una etapa que se asemejó más a una clásica que a una jornada previa al paseo triunfal de París. Atacó a 16,5 kilómetros de meta y resistió con valentía hasta levantar los brazos. Tenía buenas piernas, decía. “El equipo me había dado libertad en los últimos días. La idea era guardar fuerzas para mañana, pero con la lluvia me sentí bien. Siempre rindo mejor con frío”, explicó tras su triunfo. “Es la primera vez que gano en solitario. Siempre me pregunté si era lo suficientemente bueno para ganar en el Tour de Francia, y hoy lo he demostrado”, añadió emocionado.

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Su victoria representa, además, la segunda reinvención del equipo Alpecin-Deceuninck. Después de los abandonos de Jasper Philipsen —el esprínter titular— y de Mathieu van der Poel —el Big One—, la formación belga había transitado de forma discreta la última semana en la carrera, hasta que un esprínter decidió cambiar su propio guion. Este movimiento, además, puede tener una lectura más profunda. En un contexto en el que el Tour de Francia ha lanzado un mensaje claro a los equipos con velocistas —pidiendo más ambición en etapas llanas o se eliminarán del recorrido—, ver a un tipo de grandes espaldas y gemelos como Groves en una fuga y superando cotas de segunda categoría podría marcar tendencia. Quizá el futuro del Tour pase menos por los esprínters puros y más por perfiles híbridos, resistentes, versátiles.



Quien también supo cambiar de guion fue el francés del TotalEnergies Jordan Jegat, infiltrado en la fuga del día para conseguir arrebatar a Ben O'Connor la décima posición en la general. Su presencia en la escapada no fue bien recibida por otros corredores, como Simone Velasco (XDS-Astana), que lo veían como una amenaza. “Todos los demás corredores de la escapada entendieron mi estrategia. Esto es ciclismo, todos estamos aquí para luchar. Desgraciadamente, Velasco… no hablo italiano, pero entendí perfectamente que me estaba insultando en cada relevo, y me pareció muy triste. Y los otros corredores lo entendieron”, explicó a la televisión francesa.

Jegat obligó a O'Connor a tirar él mismo del pelotón por detrás, pero desistió al no encontrar colaboración. Sin duda, cada uno debe jugar sus cartas y escribir su guion.