Paisajes polares, una fuga y un debut, el Caja Rural en la Arctic Race of Norway

Olga Àbalos

18 agosto, 2026

Así ha sido la Artic Race of Norway 2026 del equipo Caja Rural Seguros RGA, en la que han conseguido una quinta plaza en la general con Sebastian Berwick

En el norte de Noruega, la carrera por etapas Arctic Race of Norway (categoría 2.Pro) se convierte en un mundo paralelo a más de 200 km por encima del Círculo Polar Ártico; un refugio climático en medio del mes de agosto en el que los corredores deben correr con manguitos y perneras mientras el resto del pelotón profesional consume kilos de cubitos de hielo debido a las altas temperaturas. Es un prueba que permite pensar distinto, por lo excepcional de la localización y por las condiciones en las que los equipos compiten: al competir en un lugar tan remoto de Europa, toda la flota de vehículos es proporcionada por la organización y los equipos deben adaptarse a la logística disponible.

Uno de los conjuntos que ha descubierto la carrera noruega por primera vez ha sido el Caja Rural Seguros RGA, que llegaba a Noruega todavía con la resaca de haber participado en el Tour de Francia. El objetivo era hacer una buena general con uno de los hombres fuertes del equipo, el australiano Sebastian Berwick, pero también seguir recuperando sensaciones después de julio excepcional para el conjunto navarro.

Uno de los integrantes de la expedición ártica, Joel Nicolau llegaba a la Arctic Race todavía con las consecuencias físicas y, sobre todo, mentales de tres semanas de competición al máximo nivel en Francia. «Lo he pasado bastante mal», reconocía al hablar de las semanas posteriores a lo que ha sido su primer Tour. Después de enlazar la ronda francesa con la Clásica de San Sebastián, el objetivo era recuperar el cuerpo y volver a encontrar sensaciones. «Al final genera mucha fatiga, son tres semanas, mucha tensión; es la mejor carrera del mundo», explicaba Nicolau. «Yo ya había corrido dos Vueltas a España, pero la mayor diferencia que encontré con respecto al Tour es que no hay día que digas ‘hoy puedo ir tranquilo’. Es que todos los días se iba muy rápido y había mucho estrés todos los días. Para mí es la mayor diferencia que hay con otras carreras».

El equipo del Caja Rural para la carrera nórdica: Iker Villar, Marc Rubirola, Joel Nicolau, Joseba López, Alex Díaz y Sebastian Berwick (Foto: © Thomas Maheux / ASO)

A pesar de la tensión acumulada y de las bajas que fueron acumulando —como las de Alex Molenaar y Fernando Gaviria— la experiencia del Caja Rural ha sido positiva. ¿Hay ganas de más? «Creo que en el equipo tienen ganas de volver [al Tour], así que intentaremos lucharlo todos para poder volver y poder estar otra vez en la salida de la mejor carrera del mundo», explicaba el corredor catalán.

Y mientras la Arctic Race llegaba, por tanto, en un momento de reconstrucción para Nicolau, para Joseba López, en cambio, la carrera noruega era una oportunidad para dejarse ver, meterse en alguna fuga, sin olvidar el objetivo de ayudar a Berwick. En la segunda etapa pescó una oportunidad.

En esa jornada, el movimiento tardó en consolidarse y, cuando vio que podían entrar equipos importantes, decidió probar suerte. El objetivo era, al menos, intentar llegar a la bonificación, aunque la presencia de dos oportunidades claras para los velocistas hacía difícil que la fuga pudiera prosperar. Pero hubo una recompensa inesperada: mirar el paisaje con una perspectiva que desde el pelotón resulta mucho más difícil. «Es mi primera vez aquí, en la Arctic Race, y la verdad es que es una carrera por unos paisajes increíbles», explicaba López, que confesaba que desde la fuga, «los paisajes se ven más que en el pelotón, donde hay más tensión». Eso reduce el margen para levantar la mirada.

Joseba López formó parte de la fuga del día de la segunda etapa (Foto: © Thomas Maheux / ASO)

La experiencia del Caja Rural en Noruega tenía, además, otra particularidad. La ausencia de la infraestructura habitual de los equipos obligaba a cambiar algunas rutinas. Sin autobús propio y sin la flota de vehículos que normalmente acompaña al pelotón durante toda la temporada, corredores y staff tenían que organizarse de una manera diferente. La organización proporciona una flota de coche eléctricos a todos los equipos —130 en total— y eso cambia algunas dinámicas. Tan solo equipos con sede relativamente cercana, como los noruegos Uno-X Mobility o los suecos Lucky Sport —que tuvieron que conducir hasta 19 horas desde el sur de Suecia—, tenían algo de infraestructura propia.

«En esta carrera, hay que hacer cosas que normalmente estamos acostumbrados a que las haga el staff o en en el bus», explicaba López, que destacaba el trabajo del equipo para conseguir que los corredores estuvieran lo más cómodos posible. La situación tenía incluso algo de regreso al pasado, como cambiarse en los coches, hacer los masajes sentados en el maletero con el capó abierto o improvisar una zona de descanso en el porche de una casa particular. «Son cosas que quizás hemos hecho más en amateur», reconocía con una sonrisa.

Por la particular orografía, los recorridos de la Arctic Race of Norway saltan frecuentemente de isla en isla (Foto: © Thomas Maheux / ASO)

Otro corredor, Marc Rubirola, en cambio, afrontaba la misma cuestión desde una perspectiva distinta a la de sus compañeros. «Yo no he notado cambio. Ellos sí que ven que hay como una diferencia. Normalmente ellos tienen su bus y todo, y aquí vamos un poco más con los coches que nos da la organización. Pero la verdad que estoy súper a gusto. Tenemos de todo, el staff está genial con nosotros, así que no me puedo quejar de nada». Para Rubirola, que tiene ficha con el filial Caja Rural – Alea, este era el primer contacto con el primer equipo y con la competición con corredores World Tour: «La verdad hago una valoración muy positiva de la experiencia. Es mi primer contacto con los profesionales, aprendiendo muchísimo con la gente, con los compañeros, la verdad que estoy súper a gusto», explicaba antes de la última etapa con cierto nerviosismo.

«Sí, sin duda, hay un cambio muy, muy grande. Es otro ritmo. Ayer se vio que hacia arriba esta gente tiene otro nivel, y nada, yo tengo intentar seguirlos cuando puedo», aseguraba con respecto la tercera etapa, terminada en el alto y ganado por Thomas Silva (Astana).

El catalán Marc Rubirola intentó meterse en la escapada en la última jornada de la Arctic Race (Foto: © Thomas Maheux / ASO)

Sobre el resto de la temporada, el plan del ciclista catalán pasaba por volver al filial: «Ahora iremos al filial un mes más y después seguramente volveré a hacer algo con el equipo profesional». Sin embargo, la continuidad para el año que viene con el Caja Rural quedaba, de momento, en el aire: «No lo sabemos… Así que ya lo veremos», zanjaba el tema sobre su futuro inmediato.

Al final de la cuarta etapa, el Caja Rural firmó una actuación más que destacable. El director deportivo Aritz Bagües valoraba positivamente el trabajo del equipo: «Veníamos esta vuelta con la intención de hacer una buena general con Sebastian Berwick. Creo que lo hemos logrado. Ha estado a un nivel muy, muy bueno». El australiano terminó quinto en la clasificación general, aunque Bagües reconocía que los finales explosivos de algunas etapas no eran el escenario que mejor se adaptaba a sus características: «Le vienen mejor finales más largos». Y concluía: «La única nota negativa sería la caída de Joseba López, que estaba realizando una buena vuelta, y tuvo que abandonar».

Descubrimiento, reconstrucción y consolidación: tres historias distintas bajo un mismo maillot en una de las carreras más particulares del calendario.