La Vuelta 2026: la conquista del sur

Iskandar Hamawy Lopategi

20 agosto, 2026

Todos los perfiles y etapas de las edición 81 de la tercera gran ronda ciclista del año.

Parafraseando a la gran Raffaella Carrà, para ganar la Vuelta a España 2026 hay que venir al sur. La organización lo sabe, los corredores lo saben y el recorrido de esta 81ª edición lo confirma con una claridad que no deja lugar a dudas: de los 21 días de carrera, diez transcurren en Andalucía. La mitad del trazado. El juez de la general no estará en los Pirineos ni en los Alpes, sino en las sierras andaluzas, bajo un sol de septiembre que puede ser tan determinante como cualquier rampa al diez por ciento.

El punto de partida, sin embargo, está muy lejos de allí. Mónaco acogerá la salida el sábado 22 de agosto, convirtiéndose en la tercera ciudad en haber dado el pistoletazo de salida a las tres grandes vueltas: ya lo hizo con el Giro en 1966 y con el Tour en 2009. El Principado de los Grimaldi, residencia fiscal de medio pelotón profesional, abre así una ronda que atravesará cuatro países — Mónaco, Francia, Andorra y España — antes de cerrar el círculo en Granada, donde la Alhambra espera para coronar al sucesor de Jonas Vingegaard.

Un recorrido lineal, atípico, sin Madrid en el horizonte —la Fórmula 1 se ha adueñado de la capital ese fin de semana— y sin los clásicos finales asturianos de Lagos de Covadonga o L’Angliru. Lo que faltó en 2025 aparece en 2026, y viceversa. Casi 60.000 metros de desnivel acumulado en 3.275 kilómetros de recorrido, dos contrarrelojes individuales, siete finales en alto y un trazado que, como el corredor mediterráneo ferroviario que lleva décadas prometiéndose, avanza de norte a sur pegado a la costa antes de internarse en el interior andaluz. Una Vuelta para escaladores que sepan moverse en solitario. Y también puedan soportar mucho calor.

Como cantaba la Carrà, al sur se va a buscar algo. Al final del camino, en Granada, están las llaves. Las mismas que Boabdil entregó a los Reyes Católicos en 1492 cuando cayó el último reino moro de la península. Esta vez las entregará la montaña.

Imágenes y perfiles: © Unipublic

Primera semana: del Mediterráneo a la montaña

Etapa 1 — 22 de agosto | Mónaco › Mónaco | 9 km | Contrarreloj individual

La carrera arranca en Mónaco con una contrarreloj de nueve kilómetros por las mismas calles que cada mayo acogen el Gran Premio de Fórmula 1. Técnica, rápida, decidida por detalles. Los especialistas marcarán las primeras diferencias antes de que el pelotón haya tenido tiempo de calentar motores. El primer maillot rojo se decidirá donde cada primavera cae la bandera a cuadros.

Etapa 2 — 23 de agosto | Mónaco › Manosque | 215 km | Etapa llana

La jornada más larga de esta edición abandona el Principado y se adentra en la Provenza francesa por la Costa Azul. Un día para velocistas resistentes, de los que pedalean en clásicas y no se asustan con los repechos. Manosque no es una llegada llana: los últimos kilómetros pican hacia arriba y el viento de la región puede complicar los planes de cualquier escuadra.

Etapa 3 — 24 de agosto | Gruissan › Font Romeu | 166 km | Media montaña

El bloque francés se cierra con la primera llegada en alto de la carrera, en plenos Pirineos orientales. No es una subida para escaladores puros — nueve kilómetros al cinco por ciento — pero servirá para una primera toma de contacto entre los favoritos. Antes, el Col de Mont-Louis, diecinueve kilómetros de ascenso tendido, marcará el ritmo de una jornada que irá ganando dureza a medida que avanza.

★ Etapa 4 — 25 de agosto | Andorra la Vella › Andorra la Vella | 104 km | Alta montaña

La etapa más explosiva de la primera semana. Ciento cuatro kilómetros, casi tres mil metros de desnivel y cuatro puertos encadenados sin apenas respiro: el Port d’Envalira — veintitrés kilómetros de aperitivo —, la Collada de Beixalís con rampas al ocho y medio por ciento, el Coll de Ordino y La Comella como colofón. Una jornada diseñada para hacer daño desde el primer kilómetro. El que llegue aquí con debilidades no tardará en pagarlas.

Etapa 5 — 26 de agosto | Falset › Roquetes | 171 km | Etapa quebrada

La primera jornada en territorio español ofrece un respiro relativo. El perfil favorece a los aventureros que quieran escaparse, pero los equipos de los velocistas defenderán sus opciones en una de las pocas llegadas claras al esprint de la semana inicial.

Etapa 6 — 27 de agosto | Alcossebre › Castelló | 176 km | Media montaña con sterrato

Una de las novedades del trazado. La subida al Bartolo incluye tres kilómetros de tierra — terreno poco habitual en la Vuelta — que pueden introducir factores mecánicos y tácticos imprevisibles. La cima llega a veintiún kilómetros de meta, con un descenso vertiginoso hacia Castellón. Una jornada para valientes con nueve kilómetros al siete por ciento antes del tramo de gravilla.

Etapa 7 — 28 de agosto | Vall d’Alba › Aramón Valdelinares | 149 km | Alta montaña

La segunda llegada en alto lleva al pelotón hasta la estación de esquí turolense de Valdelinares, inédita en la Vuelta desde que Winner Anacona ganara allí en 2014. No es la subida más espectacular del trazado —9 kilómetros al 6%—, pero a estas alturas de la primera semana, con las piernas cargadas de Andorra y el Bartolo, puede abrir grietas entre los favoritos antes del intenso cierre de la semana.

Etapa 8 — 29 de agosto | Puçol › Xeraco | 168 km | Etapa llana

Último regalo para los velocistas antes del gran golpe final de la semana. La subida a Barx, a treinta y cuatro kilómetros de meta, filtrará a los sprinters más pesados. Los que superen el obstáculo se disputarán la victoria junto al mar en las calles de Xeraco.

★ Etapa 9 — 30 de agosto | La Vila Joiosa › Alto de Aitana | 187 km | Etapa reina

El cierre de la semana de apertura es una de las jornadas más brutales de toda la edición. Más de cinco mil metros de desnivel, seis ascensiones y un calor que en la Costa Blanca de finales de agosto puede ser tan agotador como el propio esfuerzo. El Miserat aparece a más de cien kilómetros de meta con rampas que superan el veinte por ciento. Los últimos seis kilómetros de la subida al Alto de Aitana promedian casi el ocho por ciento. Una etapa reina que puede dejar la general definida antes del primer día de descanso.

Segunda semana: Andalucía entra en escena

Etapa 10 — 1 de septiembre | Alcaraz › Elche de la Sierra | 184 km | Etapa quebrada

La carrera regresa tras el primer día de asueto con una jornada incómoda por la provincia de Albacete. El terreno quebrado, con tres puertos de tercera categoría y un final en falso llano, favorecerá los ataques y puede permitir que una escapada llegue hasta el final. Los equipos de los velocistas tendrán que trabajar desde lejos si quieren evitar sorpresas.

Etapa 11 — 2 de septiembre | Cartagena › Lorca | 156 km | Etapa llana

Una de las pocas oportunidades claras para los sprinters en la segunda semana. El Morrón de Totana, a treinta kilómetros de meta, puede filtrar a los velocistas más pesados, pero en condiciones normales la llegada a Lorca debería resolverse en un esprint masivo.

★ Etapa 12 — 3 de septiembre | Vera › Calar Alto | 166 km | Alta montaña

Andalucía da la bienvenida al pelotón con una jornada que no perdona. El encadenado de Velefique — trece kilómetros al siete por ciento, con herraduras infinitas y rampas al nueve en los primeros tramos — y Calar Alto — diecisiete kilómetros al cinco y medio, con un inicio devastador al nueve por ciento — configura uno de los días más duros de la carrera. A dos mil ciento cincuenta metros de altitud, la general puede cambiar de cara antes del segundo día de descanso.

Etapa 13 — 4 de septiembre | Almuñécar › Loja | 193 km | Etapa quebrada

La etapa más larga de la segunda semana parte de la localidad natal de Carlos Rodríguez con un perfil difícil de controlar. La dureza se concentra en los primeros ochenta kilómetros, lo que hace casi imposible frenar una fuga poderosa. El Puerto de Granada, a veintiocho kilómetros de meta, puede abrir la carrera si algún equipo decide arriesgar antes de Loja.

★ Etapa 14 — 5 de septiembre | Jaén › Sierra de la Pandera | 152 km | Alta montaña

Las rampas de la Sierra de la Pandera no admiten disimulos. Once kilómetros al siete y medio por ciento, con un kilómetro entero al trece, bajo el calor sofocante del interior andaluz. A estas alturas de la carrera, con dos semanas de esfuerzo acumulado, un mal momento puede abrir brechas irreparables. Una etapa que puede decidir quién tiene opciones reales de llegar a Granada con el maillot rojo.

Etapa 15 — 6 de septiembre | Palma del Río › Córdoba | 181 km | Etapa quebrada

La Sierra Morena cordobesa cierra la segunda semana con una jornada de perfil clásico: terreno rompepiernas, subidas sin etiqueta de puerto pero con mordiente suficiente para seleccionar, y una llegada a Córdoba que puede resolverse entre un grupo reducido.

Tercera semana: el sur decide

Etapa 16 — 8 de septiembre | Cortegana › La Rábida | 186 km | Etapa llana

La semana decisiva arranca con una jornada sorprendentemente tranquila desde Cortegana, en la sierra onubense. La primera mitad presenta algunas cotas, pero el tramo final, cercano al mar, es casi completamente llano. El viento de la costa puede ser el único factor de desestabilización en una etapa que apunta a llegada masiva en La Rábida, a las puertas de Huelva.

Etapa 17 — 9 de septiembre | Dos Hermanas › Sevilla | 189 km | Etapa llana

La más llana de toda la edición. Ciento ochenta y nueve kilómetros por la campiña sevillana bajo un calor que en septiembre todavía aprieta en el Guadalquivir. Una fuga de salida intentará desafiar la lógica, pero los equipos de los velocistas no darán tregua en un terreno diseñado para la persecución. Las calles de Sevilla coronarán al rey del sprint en una llegada masiva de pura potencia.

★ Etapa 18 — 10 de septiembre | El Puerto de Santa María › Jerez de la Frontera | 32 km | Contrarreloj individual

La segunda contrarreloj es mucho más decisiva que la monegasca de apertura. Treinta y dos kilómetros entre la costa gaditana y Jerez, con el viento del Atlántico como factor imprevisible. Los especialistas contra el crono recuperarán tiempo; los escaladores deberán limitar pérdidas. Una jornada que puede reordenar completamente la clasificación general a tres etapas del final.

Etapa 19 — 11 de septiembre | Vélez-Málaga › Peñas Blancas | 205 km | Alta montaña

La etapa más larga de la tercera semana lleva al pelotón desde la costa malagueña hasta Peñas Blancas, en la Serranía de Ronda. Doscientos cinco kilómetros y cuatro mil metros de desnivel con un final que no engaña: dieciocho kilómetros al seis y medio por ciento, regulares, sin trampas, ideales para crear diferencias serias entre quien todavía tenga piernas y quien ya haya gastado demasiado en Jerez. El día después de la contrarreloj siempre pasa factura.

★ Etapa 20 — 12 de septiembre | La Calahorra › Collado del Alguacil | 187 km | Etapa reina

La penúltima etapa es la más dura de la Vuelta y probablemente la que decida el ganador. Casi cinco mil metros de desnivel en los que la sierra granadina muestra su cara más despiadada. El Purche — ocho kilómetros al ocho por ciento — se sube dos veces, coronando a noventa y dos y a sesenta y cinco kilómetros de meta. Luego el Puerto del Duque, siete kilómetros al ocho, sustituye al Alto de Hazallanas, cerrado por desprendimientos. Y cuando las piernas ya no pueden más, el Collado del Alguacil: ocho kilómetros al diez por ciento, la rampa media más dura de la carrera, inédita en la historia de la Vuelta. Sin escondite. Sin tregua. El que gane aquí ganará muy probablemente la Vuelta.

Etapa 21 — 13 de septiembre | Granada › Granada | 99 km | Etapa final

Granada no es Madrid. La última etapa no es un paseo. El circuito urbano por la ciudad nazarí incluye cuatro ascensos a la Alhambra — dos kilómetros al seis y medio por ciento — a cuarenta, veintiocho, dieciocho y ocho kilómetros de meta. El monumento que en 1492 vio rendirse al último rey nazarí, Boabdil, y con él al Reino de Granada, verá ahora coronarse al sucesor de Vingegaard. Una última oportunidad para los corredores explosivos, una última amenaza para el líder que venga con ventaja suficiente. Granada siempre ha sido una ciudad de finales dramáticos. La Vuelta no será una excepción.