Crónica de la decimocuarta etapa de La Vuelta, entre Jaén y la Sierra de la Pandera, de 154,5 km
A veces las estadísticas sirven para entender la magnitud de las cosas; otras, para añadir ruido. Marco Brenner, como seguramente todos sus compañeros y el staff del equipo Tudor, sabe que no está siendo una buena temporada: apenas cuatro victorias en lo que llevamos de año. Son datos que pueden añadir presión, pero para el corredor alemán, a tenor de sus palabras al cruzar la meta como vencedor de esta decimocuarta etapa de La Vuelta, esto era, simplemente, un triunfo que traía mucha alegría. Era la quinta victoria del conjunto suizo en la temporada, pero también su primer triunfo en una gran vuelta por etapas y el primero para el propio equipo Tudor. «No sabía esta estadística», comentaba el alemán a los micrófonos de Eurosport, abriendo los ojos. «Lo importante es que hoy habrá muchas caras de felicidad cuando lo celebremos todos juntos en el hotel».
Más allá de los datos, esta victoria da aire a un equipo que nació con mucha ambición pero no acaba de encontrar el golpe de pedal, pese a contar en esta Vuelta con nombres como Stefan Küng, muy discreto hasta el momento. Tampoco las bazas de Julian Alaphilippe o Matteo Trentin han sido muy fructíferas en lo que va de temporada; de hecho, el francés decidió renunciar a lo que le quedaba de contrato y dejar el ciclismo profesional al término del pasado Tour de Francia. Brenner, gracias a su victoria en el Tour de Polonia este agosto y ahora a esta en La Vuelta —la quinta del Tudor en la temporada—, da un respiro a los suizos a sus 24 años.

La fuga del día volvió ser muy numerosa (© Cxcling / Unipublic)
Lo ha conseguido, además, en una de las etapas más complicadas y pesadas de esta ronda española, con la correosa subida a la Sierra de la Pandera como punto culminante. La jornada volvió a arrancar con una batalla feroz por formar la escapada. Tras superar el Puerto de Los Villares, Kevin Vermaeke se marchó en solitario a 53 kilómetros de meta y consiguió pasar primero tanto por el sprint intermedio de Castillo de Locubín como por el Puerto de Locubín. Su aventura terminó en el muro de Valdepeñas de Jaén, donde Georg Steinhauser lo alcanzó y lo dejó atrás antes de afrontar la subida definitiva.
La Pandera esperaba con sus 11,9 kilómetros al 7,2% de pendiente media y, como suele ocurrir en esta ascensión, la carrera empezó a cambiar a medida que aumentaba la pendiente. Mario Aparicio fue el primero en intentarlo, con un ataque a 5,5 kilómetros de meta, aunque la batalla decisiva estaba todavía por llegar. Santi Buitrago movió ficha a 3,5 kilómetros de la cima y consiguió quedarse junto a Marco Brenner, Iván Sosa y Cristian Rodríguez.
Bahrain Victorious lleva varios días jugando sus cartas como un equipo que sabe que, en esta Vuelta, no todo pasa por ganar una etapa. Buitrago volvió a vaciarse en la subida final a la Sierra de la Pandera, después de haber pasado primero por el Puerto de Los Villares y de seguir ampliando su ventaja al frente de la clasificación de la montaña. Lo intentó de nuevo en la ascensión definitiva: atacó, seleccionó el grupo y, bajo la pancarta del último kilómetro, volvió a probar suerte. Esta vez no pudo rematarlo, pero el equipo sigue acumulando pequeñas victorias en una carrera en la que cada día encuentra una manera diferente de estar delante.

Santiago Buitrago en La Pandera (© Cxcling / Unipublic)
«Creo que es el mejor día de mi vida ciclista, todavía no me lo acabo de creer», reconocía Brenner tras la llegada, en la que acabó superando al colombiano al esprint. El alemán había llegado a esta Vuelta sin encontrarse todavía en su mejor versión. «No me estaba encontrando nada bien… digamos que hasta ahora. No me sentía a mí mismo, y estaba arrastrando unos días de enfermedad, además de una caída. Tenía muchas ganas de dejarme ver», explicaba. «Me he ido sintiendo cada vez mejor a medida que avanzaba el día. Luego, al final, me lo he empezado a creer. He hecho mi movimiento y Santiago me ha pasado, pero le he podido alcanzar. Al final, le he podido batir al esprint».
Buitrago, por su parte, firmó una nueva excelente actuación junto a su equipo. No pudo rematarla, pero fue protagonista desde el primer puerto y acabó disputando la victoria de etapa, mientras Pello Bilbao se convertía en una pieza fundamental para protegerlo durante toda la jornada. «Ha sido otra etapa dura aquí en La Vuelta y, una vez más, el equipo ha estado increíble. Pello ha sido como un ángel de la guarda durante todo el día y creo que ha dado incluso más de lo que cualquiera podría pedirle», explicaba después el colombiano. «Me habría gustado especialmente ganar por él, porque me ha ayudado muchísimo».
Mientras tanto, en la clasificación general, la ambición de Movistar volvió a tener premio. Enric Mas se movió una vez más y terminó cruzando la meta a 4:12 del vencedor junto a Felix Gall, mientras que Primož Roglič llegó a 4:37, perdiendo la segunda posición de la general.
La Vuelta afronta ahora el cierre de su segunda semana con una etapa entre Palma del Río y Córdoba, mucho más favorable a los velocistas, aunque recortada por el extremo calor.