La Vuelta 2026, etapa 16ª: Brennan conquista el póker de triunfos

Iskandar Hamawy Lopategi

8 septiembre, 2026

Crónica de la decimosexta etapa de La Vuelta, entre Cortegana y La Rábida. Palos de la Frontera, de 181 km

Hay días que parecen diseñados para arrancar una hoja del calendario, jornadas de las que nadie se acuerda porque no coinciden con un aniversario de boda propio o con el cumpleaños de un familiar. Son esas mañanas en las que uno se va al trabajo con el café del día anterior que sobra en la italiana, cerrando la puerta suavemente para no despertar a la familia. Cuando uno es ciclista, son etapas en las que la fuga casi avisa para formarse, y Visma dice: «adelante, pero que sepáis que os vamos a coger». Y el viento tampoco sopla por no molestar.

Así hizo camino Kevin Vermaeke (UAE Emirates-XRG) cuando tan solo se habían disputado 14 kilómetros de los 181 que separaban Cortegana de la costa, con Valentin Madouas (Groupama-FDJ United), Simon Dalby (Uno-X Mobility), Jasha Sütterlin (Jayco-AlUla) y Roland Thalmann (Tudor) de compañía. La ventaja rozó los 3 minutos y luego se deshizo despacio, sin urgencia: 2 minutos, 1 y medio… Cada referencia era una cuerda que se acortaba mientras los cinco fugados pedaleaban sabiendo que la sentencia ya estaba escrita. A 24 kilómetros de meta, entrando en Palos de la Frontera, el pelotón los alcanzó sin necesidad de levantar demasiado la voz.

La meta esperaba en el monasterio de La Rábida, donde Colón terminó de convencerse de que el mundo era más grande de lo que nadie quería admitir. En esta tierra de conquistadores, Matthew Brennan (Visma-Lease a Bike) firmó la suya sin necesidad de métodos violentos: «Confié en Wout y seguí su rueda todo el tiempo. Es increíble que pueda llevarte a una posición tan perfecta en una carrera tan caótica», comentó en la entrevista para la señal internacional. Era la sexta victoria para Visma-Lease a Bike en esta Vuelta y la cuarta del británico, un póker que empieza a parecer costumbre más que hazaña.

Bryan Coquard (Cofidis), segundo, fue poco más que un espectador de lujo, como el vigía que gritó por primera vez «¡América!» sin quedarse con la gloria del desembarco. Jordi Meeus (Red Bull-Bora-Hansgrohe), que esta mañana hablaba de sentirse cerca de la victoria y de un trazado hecho a su medida, arrancó muy tarde y volvió a quedarse en el papel de comparsa.

Y aquí terminó una jornada de trabajo sin demasiada más historia. Brennan se lleva el póker y la Vuelta sigue su camino. Cerramos la puerta despacio. Mañana será otro día.

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