La Vuelta 2026, etapa 18ª: Künig gana y Mas respira

Olga Àbalos

10 septiembre, 2026

Crónica de la decimoctava etapa en formato contrarreloj de La Vuelta, entre El Puerto de Santa María y Jérez de la Frontera, de 32,1 km

Y llegó la jornada que llevaba varios días instalado en la cabeza de todos: la contrarreloj, el gran interrogante que quedaba por resolver para Enric Mas, un terreno que nunca ha sido su especialidad y en el que, en los últimos años, no ha conseguido las actuaciones que necesitaba para disputar una clasificación general con garantías. La pregunta no era tanto si podía ganar tiempo como cuánto podía perder sin poner en peligro una Vuelta que ha ido construyendo segundo a segundo.

Durante toda la jornada se hicieron cálculos. Matt White, el director deportivo australiano que este año se ha incorporado a la nueva estructura deportiva del Movistar, había explicado días atrás que el equipo consideraba asumible que Mas perdiera alrededor de 3 segundos por kilómetro respecto a Primož Roglič. Unos 90 segundos en total. Incluso dos minutos podían entrar dentro de lo previsto. Pero una cosa son los números sobre el papel y otra enfrentarse a los 32 kilómetros entre El Puerto de Santa María y Jerez de la Frontera, prácticamente llanos, rápidos y con apenas desnivel (217 metros).

Hasta que no salieron los tres hombres que se jugaban la general, todo eran hipótesis. Para entonces Stefan Küng (Tudor) ya había marcado la referencia que parecía la definitiva. El suizo, doble campeón de Europa de contrarreloj, había parado el cronómetro en 35:22, después de que el joven británico Callum Thornley (Red Bull – BORA) hubiera establecido el primer gran tiempo con 35:25. Ni João Almeida ni Wout Van Aert habían podido acercarse a la marca de Küng. Faltaba por saber qué ocurriría cuando llegara el turno de Roglič, Felix Gall y Enric Mas.

© Naike Ereñozaga / Unipublic

«Había que estar muy concentrado desde el principio. En una contrarreloj tan rápida, no puedes permitirte errores importantes. Y, al ser tan rápida, también resulta difícil marcar diferencias», explicó Küng. Tuvo un momento de dudas después de la segunda subida y reconoció haber calculado mal un par de curvas, pero consiguió recuperar el ritmo. «Ahí fue donde marqué la diferencia», contó.

El tiempo de Küng terminó siendo suficiente para conseguir su segunda victoria en La Vuelta, después de la que logró en la contrarreloj final de 2024 en Madrid. Este triunfo de etapa tenía además otra lectura: era el segundo del Tudor en esta Vuelta después del conseguido por Marco Brenner en la Sierra de la Pandera. Dos victorias que llegan para rescatar la temporada de un equipo que no estaba encontrando los resultados esperables pese a contar con una plantilla con mucho potencial.

«Creo que es algo enorme lograr una segunda victoria para Tudor. Fue fantástico ver ganar a Marco. Compartimos habitación en esta Vuelta, así que creo que es un resultado magnífico para nuestra habitación», bromeaba Küng. Pero enseguida ampliaba el foco: «Estoy solo en el podio, pero puedo asegurar que hay mucha gente trabajando duro en la sombra». Especialmente, decía, en el área de contrarreloj, donde el equipo de innovación trabaja con las marcas asociadas. Küng quiso compartir la victoria también con quienes le ayudaron a recuperarse de la lesión que sufrió en febrero. Además, el regreso de La Vuelta a Jerez tuvo un componente sentimental. La última vez que La Vuelta terminó una etapa allí fue en 2014, en una edición que ganó Alberto Contador, el último español que se ha impuesto en la carrera. Küng tenía entonces 13 o 14 años. «En ese momento yo era un niño y él era mi ídolo, porque cuando yo tenía 13-14 años lo ganaba todo. Así que significa mucho para mí», recordó.

© Naike Ereñozaga / Unipublic

Cuando Roglič tomó la salida, la referencia ya estaba establecida. El esloveno fue el mejor de los tres aspirantes a la general y terminó cuarto, a 19 segundos de Küng. Desde el primer punto intermedio se vio claro que sería capaz de recortar tiempo a Enric Mas, pero no en la cantidad suficiente como para darle la vuelta a la carrera. Al final, Roglič solo fue 34 segundos más rápido que el líder y el mallorquín conservó 1:37 de ventaja en la general. El número que durante días había estado sobre la mesa terminó apareciendo en la realidad casi con una precisión matemática, y venía además a confirmar algo que llevamos observando en Mas desde hace ya varias etapas: esa manera suya, casi obsesiva, de no prometer nunca de más para no tener que dar explicaciones de menos.

«Bien, sinceramente muy bien. Teníamos en mente que este era el tiempo que podíamos perder», explicó Mas a modo de valoración. Había ido siguiendo la diferencia durante la carrera: 19 segundos en el primer punto intermedio, 26 después, 39 y finalmente 34 en meta. El resultado le permitía superar el examen más delicado que le quedaba antes de entrar en la última parte de la Vuelta. Mas, sin embargo, no quiso convertir los 1:37 en una garantía. «No, no es mucho. Todavía quedan dos días realmente importantes, y también el día final en Granada, así que tenemos que estar muy concentrados y trabajar duro.»