La Vuelta, 3ª etapa: Cancelación por granizada

Olga Àbalos

24 agosto, 2026

Crónica de la tercera etapa de La Vuelta entre Gruissan-Aude y Font Romeu de 174 km que ha tenido que cancelarse debido a las inclemencias meteorológicas.

A veces la vida te da sorpresas y la alta montaña, más. Cuando La Vuelta a España presentó el recorrido fueron inevitables las referencias al calor, a las altas temperaturas y a los potenciales incendios, porque buena parte de la carrera, más de la mitad del recorrido, iba a pasar por tierras andaluzas. La Vuelta parecía condenada a tostarse al sol, pero las montañas tienen sus propias reglas.

La tercera etapa, la primera con llegada en alto de esta edición, entre Gruissan-Aude y Font Romeu, acabó suspendida a falta de 17 kilómetros por una granizada que convirtió la carretera de Mont-Louis en un lugar impracticable. En ese momento, el luxemburgués Mats Wenzel (Kern Pharma) iba en cabeza de carrera después de coronar en primera posición el Col de Mont-Louis, de primera categoría. Era el último superviviente de la fuga del día. Tan cerca de la llegada y, al mismo tiempo, tan lejos. Por detrás, el UAE Team Emirates-XRG había controlado la carrera durante buena parte de la jornada y apretaba el ritmo en el momento en que la carretera empezaba a ponerse seria.

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Pero la carrera se detuvo antes de que la montaña pudiera decidir nada, ni que Pogacar pudiera atacar, que era lo más previsible. De hecho, uno de los primeros corredores que pareció tener claro que las condiciones no eran las adecuadas para rodar fue el propio esloveno, que levantó el brazo y empezó a hacer indicaciones al resto del pelotón para que redujeran el ritmo. La carretera había dejado de ser segura por el hielo y el granizo.

Las imágenes de esos minutos son inéditas, casi de otros tiempos. Ciclistas buscando refugio, entrando en coches, hoteles o cualquier espacio que pudiera protegerlos de la tormenta. Corredores tiritando de frío y auxiliares de los equipos repartiendo toallas y chaquetas. Minutos después llegaba la decisión definitiva de la cancelación de la etapa. La organización de La Vuelta y el presidente del comité de comisarios determinaron que la etapa quedaba anulada antes de la ascensión final y, con ella, también los resultados del esprint intermedio y del esprint de montaña. Se cancelaba también el podio y la clasificación se mantenía como en el día anterior.

Uno de los hoteles fue el IGESA Village Club Les Sorbiers, donde posteriormente algunos corredores dejaron buenas reseñas en Google por la atención prestada.

La Vuelta vuelve a encontrarse así con una situación que no le resulta del todo desconocida. Etapas que no pueden concluirse por circunstancias externas. Resulta casi irónico que la suspensión haya llegado precisamente el mismo día en que La Vuelta hacía público un comunicado en el que pedía a los aficionados extremar las precauciones para prevenir incendios durante el recorrido. El mensaje hablaba de calor, de sequedad y de la necesidad de proteger los espacios naturales que atraviesa la carrera. Horas después, la preocupación era otra: hielo, granizo, frío y carreteras impracticables.

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La Vuelta se traslada ahora a Andorra, previo paso por Francia antes de volver a España. Y allí, si el tiempo lo permite, volverán el sol, el calor y la montaña. De momento, todo sigue igual.