Las etapas cuarta y quinta del Tour de Francia han dejado, además de resultados en carretera, un frente abierto entre el UAE Team L’IMAD y parte de la prensa que cubre la carrera. Ya lo avanzábamos hace cinco días, en la primera etapa del Tour a través de la newsletter de VOLATA: se estaba creando un ruido irresponsable sobre el funcionamiento interno en el equipo y los roles de corredoras como Paula Blasi, Elisa Longo Borghini y Dominika Włodarczyk. Precisamente la ciclista italiana y la polaca han sido las más contundentes al defender la unidad del grupo frente a la narrativa mediática que ha acompañado a Blasi durante estos primeros días de carrera.
Włodarczyk fue la primera en pronunciarse, tras la etapa 4 ante los micros de Stanley Social: «Somos un equipo tan fuerte que, básicamente, cualquiera puede ser corredora de la general. Esa es realmente una fortaleza de nuestro equipo, y por eso también nos duele, como corredoras, que todos los periodistas quieran crear drama alrededor del equipo. Espero que después de la etapa de hoy —en la que Blasi trabajó para ella y Longo Borghini— no haya más rumores de que alguien no está trabajando para otra, o de que alguien quiere ser la líder, o de que alguien tiene que sacrificarse por las demás. Yo siento de verdad que somos un colectivo y, además, que somos personas. Y luego, en la cena, estamos sentadas todas juntas, y nunca sabes si algún periodista simplemente ha escrito algo distinto de lo que alguien dijo. Y eso es duro para nosotras como seres humanos, y encima estamos en la carrera más dura del mundo».
Longo Borghini fue todavía más directa. En declaraciones recogidas en un vídeo del periodista alemán Félix Mattis tras la contrarreloj de la cuarta etapa —y replicadas después por buena parte de la prensa especializada—, la italiana no se cortó: «Solo quiero decir una cosa: os lo estáis inventando y convirtiéndolo en algo mucho más grande de lo que es. Estamos bien». La corredora del UAE cargó también contra cómo se estaba retratando al equipo en redes: «No es agradable entrar en Instagram y ver todos esos artículos estúpidos que escribís, diciendo que no tenemos buen ambiente y haciéndonos parecer un equipo de mierda».
Longo Borghini pidió además pensar en el impacto de esta cobertura sobre la propia Blasi: «También deberíais pensar en Paula y en cómo se puede sentir. Seguro que no es agradable llegar a la mesa de la cena sabiendo que esos artículos están circulando. Prestad atención también a la persona que hay detrás».
Blasi, por su parte, ha vivido en primera persona el otro lado de esta historia. Llevar el maillot blanco durante cinco jornadas la ha situado en el centro de la atención mediática, con una exposición muy superior a la que esperaba tener en su debut en la carrera y mucho más al alcance de los medios. Preguntada constantemente por su rol dentro del equipo, la corredora catalana está todavía aprendiendo a gestionar estar bajo los focos. En VOLATA hablamos con ella al final de la cuarta etapa y se mostró confusa e inquieta con el comportamiento de algunos medios, especialmente holandeses y británicos, que le han atribuido declaraciones que nunca hizo o que fueron sacadas de contexto.
Le preguntamos cómo está sobrellevando toda esta situación: «Yo siempre sigo que tengo mucha suerte de tener a mi familia, me quiere por ser la Paula, no la Paula ciclista, ni la Paula mediática de ahora. Cuando veo que se hace una bola con todo, llamo a mi hermano, llamo a mi entrenador, a alguna amiga, y simplemente hablamos de cualquier otra cosa. Eso me ayuda mucho —comentaba—. Toda esta situación me recuerda que soy humana antes que ciclista, y todo lo que se está generando es una bola que dentro de dos días se olvidará. Yo creo que he venido aquí para ir en bici, no para salir en Instagram o lo que sea, así que tengo este objetivo bastante claro. Y además, creo que tengo suerte porque mi familia tampoco le da demasiada importancia a lo que sale».
Lo vivido estas primeras etapas nos debe hacer reflexionar donde está la separación entre tratar de entender para informar y crear tensiones donde no las hay para precisamente usar esas tensiones provocadas para crear noticias basadas en supuestos. El ciclismo femenino está viviendo un momento de crecimiento mediático enorme, y eso es una buena noticia, pero ese crecimiento también nos obliga, como periodistas, a ser más rigurosos y más responsables, especialmente para cuidar algo que tiene el ciclismo y que no tiene otros deportes profesionales: la cercanía y la accesibilidad a los deportistas.