Tour de Francia 2026, 3ª etapa: Haugset abre el casillero para Noruega

Olga Àbalos

3 agosto, 2026

Crónica de la tercera etapa entre Ginebra y Poligny, de 156,5 km

Así como en el pasado Tour de Francia Torstein Træen se vistió de amarillo y nos obligó a tirar de hemeroteca para recordar cuándo fue la última vez que un noruego lideró la carrera, la victoria y el liderato de la noruega Sigrid Haugset (Uno-X Mobility) hoy en la tercera etapa de Tour femenino nos ha obligado a lo mismo. Sin embargo, esta vez la hemeroteca ha quedado desierta: es la primera ocasión que una noruega se viste de amarillo en la corta historia del Tour de France Femmes avec Zwift, y lo ha hecho con una escapada imposible: 88,5 km rodando en solitario, con Lotte Kopecky (SD Worx-Protime) pisándole los talones, y bajo un calor infernal.

En esta tercera etapa, el pelotón dejaba suiza para entrar en Francia a través de la zona del Jura, donde los termómetros han llegado a marcar 37 grados. Para una corredora noruega no son temperaturas habituales. «Para preparar el Tour estuvimos en Girona, en un apartamento sin aire acondicionado, para intentar adaptar al máximo el cuerpo al calor, y luego hielo y agua para mantenerme hidratada y ser capaz de hacer grandes esfuerzos», explicaba Haugset.

© Billy Ceusters

A falta de pocos kilómetros para meta, la belga ha llegado a estar a 12 segundos de Haugset, que seguía exprimiéndose y dando cabezazos de cansancio. Pero Kopecky no ha podido romper esa barrera y ha terminado dándose por vencida. «Realmente pensaba que Kopecky me cogería, porque es una ciclista muy fuerte mentalmente —aseguraba la corredora del Uno-X—. Durante la escapada, lo único que pensaba era en bajar la cabeza y seguir pedaleando».

Haugset ha entrado en el último kilómetro, una larga recta franqueada por enormes árboles, dando cabezazos y totalmente fundida. Iba tan cansada que solo ha podido levantar un brazo a modo de celebración al cruzar la meta. «Ganar con el maillot de campeona de Noruega ha sido muy especial. Sé que la foto de la victoria no es muy bonita, pero es que estaba tan cansada que no he podido hacer nada más», ha explicado.

Esta tercera jornada ha vuelto a ser un día de gran desgaste, en la que las ciclistas se encontraron el primer puerto del día en el km 23,9, el Col de la Faucille (1ª), antes de afrontar un recorrido ondulado hasta meta en todavía faltaban 3 cotas más puntuables. El pelotón se fue reduciendo puerto arriba y velocistas como la maillot amarillo, Lorena Wiebes (SD Worx-Protime), o la maillot verde, Elisa Balsamo (Lidl-Trek), se quedaron descolgadas sin poder volver. Dina Boels (Lotto Intermarché Ladies) se retiraba de la carrera.

Puck Pieterse (Fenix-Premier Tech) salió a por todas para hacerse con el maillot de lunares, coronando primera tanto la Faucille como la Côte de Lajoux (3ª, km 36), lo que le permitió liderar la clasificación de la montaña por delante de Nikola Nosková (Cofidis), arrebatándole el maillot a Océane Mahé (Ma Petite Entreprise), descolgada desde el inicio.

Tras la Côte de Lajoux se formó una fuga de once corredoras —con Lucinda Brand, Kopecky, Liane Lippert o Loes Adegeest, entre otras— a la que se sumó Haugset. Al pie del Col de la Savine (2ª, km 73,1), la noruega atacó en solitario, coronando con 35″ de ventaja sobre un grupo ya reducido a 50 corredoras. Kopecky salió en su persecución, pero nunca logró darle caza. Haugset ha completado 88,5 kilómetros en solitario, la fuga ganadora más larga en la historia del Tour de France Femmes, superando el anterior récord de Annemiek van Vleuten (62 km, hacia Le Markstein, 2022).

«Diría que es un sueño hecho realidad, pero la verdad es que ni me lo había planteado. Nunca pensé que esto pudiera ser posible. Estar aquí es irreal. Cuando ataqué solo tenía unos segundos sobre el pelotón. Oí que Lotte Kopecky había saltado del grupo y estaba segura de que me cogería; pensé que podía sentarme y esperarla, porque quedar segunda tras ella ya era un resultado suficientemente bueno para mí. Pero seguí. Mis directores fueron increíbles desde el coche, haciéndome pensar en mis compañeras y en toda la gente animando desde casa y llevándome hasta meta. ¡Tenía que darlo todo!», ha explicado Haugset, que ni siquiera había pensado en qué, además, tendría el premio del maillot amarillo. «¿Qué si lo podré mantener en la etapa de la contrarreloj mañana? No, imposible».