«Carapaz, eres capaz de ganar una vez más». Así reza el estribillo de la canción que el cantautor ecuatoriano Widinson compuso en 2018 y que parece escrito para explicar el Tour de Francia que está haciendo Richard Carapaz. Porque si alguien ha perseguido una victoria con insistencia durante estas tres semanas ha sido él. En la etapa 10 se quedó a las puertas, cuando Tadej Pogačar le alcanzó a menos de 4 kilómetros de meta cuando iba escapado. En Le Markstein, en la etapa 14, volvió a construir una oportunidad en forma de fuga que terminó frustrada cuando Pogacar también decidió moverse. Sin embargo, a la tercera, en Orcières-Merlette, ya no ha habido nadie capaz de arrebatarle el triunfo.
Este capítulo ha sido bastante parecido a los anteriores. Carapaz ha atacado en solitario en la última ascensión, ha dejado atrás a Valentin Paret-Peintre (Soudal Quick-Step), su principal rival en la lucha por el maillot de la montaña, y ha levantado los brazos en una cima con memoria. Allí, en 1971, Luis Ocaña derrotó a Eddy Merckx en una de las victorias más recordadas de la historia del Tour. Cincuenta y cinco años después, el ecuatoriano volvió a inscribir su nombre en Orcières-Merlette.

«Ha sido un día especial. Volver a ganar en el Tour es algo que ha costado mucho. Ha sido una etapa muy bonita; se la dedico a mi familia», explicó Carapaz, que llegó a este Tour con dos objetivos: ganar una etapa y conquistar el maillot de la montaña. Uno ya lo puede tachar de la lista.
De nuevo, la escapada tardó en consolidarse. En el kilómetro 41, Matteo Jorgenson, Mads Pedersen, Thymen Arensman, Felix Engelhardt, Tobias Johannessen, Pablo Castrillo y Nicolas Breuillard consiguieron abrir hueco. Romain Grégoire se unió después y, tras una intensa batalla por entrar en la fuga, Soudal Quick-Step consiguió filtrar a Paret-Peintre. También entraron Carapaz, Mathias Vacek, Raúl García Pierna —de nuevo, incansable—, Mauro Schmid —otro que tal— y Egan Bernal. «Habíamos intentado la victoria varias veces, pero nos había sido imposible llegar. Ha sido un día duro, había que estar atento a todos los cortes, ser muy listo, pero me he metido en el ataque decisivo», resumió el vencedor.

La carrera tuvo también dos batallas paralelas. Paret-Peintre fue acumulando puntos en las cotas para acercarse al maillot de lunares de Pogačar, mientras Pedersen aprovechaba el esprint intermedio de Corps para seguir sumando en la clasificación por puntos. La selección definitiva llegó a 49 kilóme-tros de meta. Jorgenson, Johannessen y Engelhardt tomaron unos metros, después conectaron García Pierna y Schmid y, 7 kilómetros más tarde, lo hicieron Carapaz y Paret-Peintre. La última subida decidiría el ganador. A 3,5 kilómetros de la cima, Carapaz aceleró y dejó atrás a todos sus rivales.
La general permaneció intacta, pero Pogačar no puede estar tranquilo: Brandon McNulty abandonó por enfermedad y Tim Wellens, también afectado por problemas de salud, sufrió para completar la etapa