Tour de Francia 2026, 8ª etapa: Vollering recupera el amarillo en un día dramático

Olga Àbalos

9 agosto, 2026

Crónica de la 8ª etapa entre Sisteron y Niza, de 171,9 km

Kasia Niewiadoma-Phinney estaba furiosa al llegar a meta de Niza en esta octava etapa. «¿Por qué me has cerrado contra las barreras? ¿Era parte del plan?», le decía, encarándose con Célia Gery, del FDJ United-Suez, mientras esta atendía a la prensa. La francesa optó por no contestar para no enzarzarse en una discusión pública y los soigneurs del Canyon//SRAM se llevaban a la polaca hacia otro lado para evitar que la situación escalara. ¿Pero qué había pasado? Lo cierto es que en televisión casi no pudo observarse el incidente que hizo estallar a Niewiadoma-Phinney y ha sido más tarde que hemos ido viendo algunas grabaciones de espectadores que estaban en ese punto. Según el relato de la corredora polaca, Gery la cerró a propósito en el repecho final de la etapa, un muro no catalogado en el recorrido oficial, justo cuando Vollering eligió ese momento para lanzar su ofensiva y así vencer en la etapa y recuperar el maillot amarillo.

Preguntada por el asunto, Vollering aseguró que no tenía nada que decir porque no vio la situación, ya que pasó detrás de ella. «Gery me ha lanzado a la perfección y lo ha dado todo. Es una compañera de equipo increíble y muy fuerte. Y estoy segura de que en el momento en que salió [de la curva], probablemente no vio a Kasia. Vamos, estoy segura de que no lo hizo a propósito. Y en el fondo, Kasia sabe que ese tipo de cosas pasan a veces en las carreras. Es la parte mala de correr, y también la parte más difícil», aseguraba Vollering en rueda de premsa. Mientras tanto, los comisarios de la UCI revisaban las imágenes del momento en un teléfono móvil en una esquina de la sala de prensa, sin que hubiera todavía un pronunciamiento oficial durante la tarde. De hecho, ya no lo habría: en la clasificación oficial, que incluía el resumen de incidencias de la jornada que suele publicar la UCI al final de la tarde, no hubo ninguna mención al asunto, lo que demuestra que para los jueces el tema estaba zanjado.

«Sin duda pensaba que iban a intentar algo. Siempre tienen un plan, así que no me sorprendió. Me molestó muchísimo al principio de la subida, porque Gery, a propósito, me cerró contra las barreras y tuve que dejar de pedalear. Siento que, si quieren competir, deberían hacerlo de forma limpia, y no buscar cerrarme contra las barreras, porque me parece muy infantil. Sinceramente, perdí todo el respeto por ellas por eso. Seguimos teniendo el mismo objetivo, conseguir el maillot amarillo, pero tenemos que hablar con el equipo y evaluar cuál es el plan ahora», explicó Niewiadoma-Phinney tras acabar tercera en la etapa y caer al segundo puesto de la general, a 8 segundos de Vollering.

Fuera o no intencionado —solo con la visualización de las imágenes no se pueden sacar conclusiones—, este pequeño momento, que apenas duró 3 segundos, hizo que la victoria de Vollering quedara en segundo plano. Un hecho totalmente injusto, porque la ejecución y el planteamiento del FDJ United-Suez fue de manual. Todas las corredoras del equipo participaron para que ese último repecho fuera decisivo, en una etapa pastosa que transitó por carreteras muy anchas durante gran parte del recorrido, lo que hizo que la media no fuera muy alta y se respirara una calma tensa durante horas a la espera de la resolución final, frenética, antes de llegar a Niza. Que el FDJ United-Suez impusiera un ritmo diabólico y llegara con varias corredoras para lanzar a Vollering demuestra la ejecución perfecta del equipo.

Si fue un movimiento sucio por parte del FDJ también es difícil de delucir, porque justo sucedió al salir de una curva en la que se iba a toda velocidad. Niewiadoma-Phinney se abrió a la derecha para dibujar la curva y ahí es donde Gery le ganó la rueda y la posición, lo que obligó a la polaca a frenar y salir al ataque de Vollering que se estaba produciendo en ese momento por el otro lado. Molestar el contrario y hacerle vida un poco más difícil, forma parte de la competición. Quizás no fuera el movimiento más elegante, pero fue lícito y astuto. Sea como sea, Vollering tuvo más piernas se fue en solitario hasta linea de meta. Niewiadoma-Phinney, quizás ofuscada mentalmente por lo sucedido, no tuvo su mejor día y tampoco luchó por las bonificaciones en meta.

La octava etapa, la más larga de esta edición con 171,9 km entre Sisteron y Niza, tuvo su fuga del día formada a los 27 km, con Maëva Squiban (UAE Team L’Imad) y Loes Adegeest (Lidl-Trek) como protagonistas, llegando a acumular hasta 6’15» de ventaja. El FDJ United-Suez fue apretando el ritmo en el último tramo, primero con Franziska Koch, Juliette Berthet y Célia Gery marcando un ritmo altísimo en la Côte de la Ginestière, y después con Vollering lanzando su ataque decisivo en aquel repecho de 500 metros al 13% de media, con rampas de hasta el 16%. Elisa Longo Borghini (UAE Team L’Imad) fue quien más aguantó el tirón, mientras Niewiadoma-Phinney sufrió para seguir la rueda de la italiana, insuficiente para evitar perder el amarillo por apenas 8″. Un grupo con el resto de favoritas a la general, encabezado por Kim Le Court-Pienaar (AG Insurance-Soudal), entró a 38″.

Vollering explicó después el estado mental con el que afrontó la jornada, marcado por una premonición que tuvo esa misma mañana: «Simplemente necesitábamos hacerlo. En una carrera por etapas vives día a día. Puedes estar decepcionada por la noche, pero a la mañana siguiente tienes que despertarte con energía nueva y volver a intentarlo. Haces un plan con el equipo y vas a por todas. Es curioso, pero esta misma mañana tuve un déjà vu durante la reunión, de un reconocimiento que hice en enero en esta zona, en el que me veía a mí misma poniéndome el maillot amarillo. En su momento no le encontré sentido, así que me olvidé de ello. Fue raro. Pero esta mañana el déjà vu volvió, y pensé que quizá se haría realidad, que quizá así es como debían ser las cosas. Durante la etapa intenté recordarme que podía hacerlo, que podíamos hacerlo. Que al menos debíamos intentarlo, y sacar fuerzas de donde fuera. Sufrí muchísimo, casi no puedo describirlo, pero lo conseguí. Esto demuestra que, si de verdad crees en algo, si sueñas a lo grande, no importa cuánto riesgo asumas ni cuánto sufrimiento tengas que pasar: lo terminas consiguiendo. Solo necesitas tener a la gente adecuada a tu alrededor».

Sobre la última etapa, que definirá el ganador final del Tour, la neerlandesa se mostraba prudente pero confiada: «En la última estapa el recorrido va a ser durísimo. Lo sabemos desde el principio del Tour. Puede pasar cualquier cosa, pero, en cualquier caso, llego de amarillo a este último día después de ganar dos etapas. Eso ya es especial de por sí, y vamos a intentarlo todo para conservar el maillot amarillo mañana. Creo que mi equipo ya lo ha demostrado hoy».