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Burgos, referente del cicloturismo nacional

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Redacción | 19 Dec 2025

Burgos, referente del cicloturismo nacional

Burgos, referente del cicloturismo nacional

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Burgos se ha convertido en un destino de visita obligada para todo amante del cicloturismo. La provincia cuenta con infinidad de caminos y sendas naturales, rutas patrimoniales con una amplia historia, vías verdes por paisajes de ensueño o rutas enológicas. Y qué mejor manera de descubrir cada rincón sobre las dos ruedas que de la mano de los ciclistas profesionales del Burgos Burpellet BH, que recorren sus carreteras y senderos durante todo el año. Cinco de sus corredores nos desvelan seis rutas cicloturistas a lo largo y ancho de la provincia.

Siguiendo los pasos del Cid Campeador

Burgos cuenta con un personaje histórico emblemático y sus huellas pueden seguirse a lomos de nuestra bicicleta. La figura de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, se descubre recorriendo el camino que lo llevó al destierro, partiendo desde Vivar del Cid, como hiciera el célebre caballero castellano en el siglo XI. “El paisaje de esta ruta muestra la esencia de Castilla y León y nos permite seguir los episodios narrados en el Cantar de mío Cid”, nos cuenta Ángel Fuentes, natural de la capital burgalesa.

El Camino del Cid atraviesa espacios naturales como el sabinar del valle del Arlanza o el desfiladero de La Yecla, los monasterios de San Pedro de Cardeña y Santo Domingo de Silos o localidades con aroma medieval como Covarrubias. Un recorrido de 110 kilómetros con inicio en Vivar del Cid y final en Hinojar del Rey.

El peregrinaje a Santiago pasa por Burgos

La bicicleta es también uno de los medios de transporte elegidos por los peregrinos del Camino de Santiago y la provincia de Burgos protagoniza dos etapas del Camino Francés, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. De este a oeste a lo largo de 132 kilómetros, se atraviesa la zona central de la provincia, descubriendo localidades como Belorado, Rabé de las Calzadas o Castrojeriz. 

“Siempre es reconfortante seguir las famosas flechas amarillas, saludar a los peregrinos que realizan el Camino o hacer una parada para rellenar de agua tus botellines”, narra el también ciclista burgalés Rodrigo Álvarez. Una ruta llena de espiritualidad que permite descubrir el patrimonio de la provincia, desde la hermosa Catedral gótica de Burgos a las ermitas románicas enclavadas en parajes naturales y sendas con cientos de años de historia.

 

Las Vías Verdes congregan a los amantes de la bicicleta

Si deseamos recorrer la montaña y afrontar terrenos más desafiantes, lo ideal es probar el Camino Natural de la Vía Verde de la Sierra de la Demanda. A través de bosques y siguiendo la estela del antiguo ferrocarril minero, esta ruta asciende desde las cercanías de Burgos hasta la sierra de la Demanda. “Fue uno de los primeros recorridos que descubrí cuando me mudé a Burgos y exploraba la zona buscando montañas para entrenar. Me fascinaron las cumbres nevadas durante el invierno”, relata el uruguayo Eric Fagúndez.

Esta ruta de 54 kilómetros parte desde Arlanzón y se dirige hacia Barbadillo de Herreros pasando por Urrez o Pineda de la Sierra. La parte inicial es más llana, pero poco a poco nos adentramos en la sierra, bordeando el pantano del río Arlanzón y ascendiendo el puerto de El Manquillo, que cuenta con una preciosa vista panorámica de la zona. Siempre nos acompañará un entorno mágico, con bosques de pinos, hayas y robles, una variada fauna, antiguos glaciares y restos de las minas ya abandonadas.

La otra gran Vía Verde que recorre la provincia de Burgos de norte a sur es la del ferrocarril Santander-Mediterráneo. Partiendo desde la capital, existen dos rutas completamente adaptadas para la práctica cicloturismo. Hacia el sur disponemos de 50 kilómetros de recorrido hasta Cascajares de la Sierra. Un trayecto por la campiña meridional burgalesa y la comarca de Tierra de Lara. Si nos dirigimos hacia el norte, contamos con más de 100 kilómetros, gracias a la reciente inauguración del tramo que conecta con Las Merindades. Una forma de descubrir localidades como Medina de Pomar, Oña o Poza de la Sal, pudiendo llegar hasta el túnel de la Engaña. “Un recorrido ideal para desconectar cuando llega el final de la temporada. Sus senderos son prácticamente llanos, lo que permite atraer a muchos amantes de la bici en cualquier época del año”, nos cuenta Sergio Chumil.

Explorando la provincia junto a los ríos Duero y Ebro

Siguiendo la ribera del río Duero existe otra ruta cicloturista que atraviesa el sur de la provincia, circulando junto a los viñedos de la Ribera del Duero. Esta comarca goza de un rico patrimonio histórico y cultural, presentando a los viajeros sus costumbres, fiestas y tradiciones. Una zona que conoce a la perfección Mario Aparicio, natural de Aranda de Duero: “Son rutas tranquilas para disfrutar en familia y con amigos. La combinación de viñedos y campos de cereal hace que la experiencia sea aún más refrescante”. 

El recorrido comienza en Langa de Duero, donde se encuentran las famosas ‘chimeneas de hadas’, unas curiosas formaciones rocosas cercanas al río. Desde allí se adentra en Aranda de Duero, la zona vitivinícola más representativa de la región y continúa hacia Roa de Duero. El sur de Burgos es reconocido por su cultura enológica, contando con dos Denominaciones de Origen: Arlanza y Ribera del Duero. Lagares y bodegas subterráneas son parada obligada para quienes exploran la zona.

Al norte de Burgos encontramos el Camino Natural del Ebro, una aventura de cinco tramos junto al caudaloso río que comienza en la pintoresca Orbaneja del Castillo y se adentra en el Parque Natural Hoces del Alto Ebro y Rudrón. Las pedaladas nos llevan por el puente medieval de Pesquera de Ebro, el desfiladero de los Tornos o los fuertes rocosos de El Castillo y el Arroyón.

Tras atravesar la garganta de los Hocinos, el sendero llega al Parque Natural Montes Obarenes-San Zadornil, desde el que se continúa hacia el valle de Valdivielso y el desfiladero de la Horadada. La parte final del recorrido nos lleva por densos bosques hasta el valle de Tobalina, concluyendo en el desfiladero de Sobrón. “Hay una infinidad de alicientes y una variedad enorme de fauna y flora. Merece la pena dedicar varios días a perderse en los senderos con nuestra bicicleta”, detalla el burgalés Ángel Fuentes.

Más información en Cicloturismoburgos.es

*Contenido realizado en colaboración con Diputación de Burgos y equipo Burgos Burpellet BH.