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Christian Meier, un mundo de ciclismo y café (II)

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O. Àbalos | 08 Jun 2019

Christian Meier, un mundo de ciclismo y café (II)

Christian Meier, un mundo de ciclismo y café (II)

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"Estoy implicado en mil proyectos, como abrir nuevas cafeterías y delegaciones de Service Course en Europa". Christian Meier es un culo de mal asiento. Su vida está en Girona, pero su mente necesita expandirse constantemente mucho más allá. Tiene muchas ideas alrededor del ciclismo y del café —un mundo que del dió más datalles en la primera parte de este reportaje— que no compartirá en una entrevista y que se esconden detrás de una mueca de estar tramando algo. Sin embargo, sabe que la ambición de querer iniciar nuevos proyectos no es sinónimo de éxito inmediato. De hecho, la puesta en marcha de su cafetería emblema, La Fábrica, estuvo plagada de obstáculos.

Interior de cafetería La Fábrica, en el casco viejo de Girona (©La Fabrica)

"Cuando empezamos, cada día pasaba algo, ya sea algún problema con el Ayuntamiento por tema de licencias u otras cuestiones. Durante meses y meses, fue así cada día. Incluso llegó un momento en el que La Fábrica tuvo que cerrar. Nosotros nunca habíamos iniciado un negocio e hicimos cosas mal. No sabíamos si podríamos volver a abrir pero continuamos buscando y trabajando la manera de arreglar los problemas, hicimos más obras y finalmente conseguimos abrir de nuevo —se sincera—. Si hay algo que he aprendido del ciclismo profesional es que hay que trabajar mucho, mucho, y que siempre pierdes". Ante la mirada desconcertada de su interlocutora, Meier prosigue: "En cada carrera sólo hay un ganador y el resto del pelotón, pierde. Pero para los ciclistas lo normal es no ganar nunca. Pero después de la carrera hay una reunión en la que se habla de porqué hemos perdido y de cómo no vamos a perder mañana y de cómo vamos a hacerlo mejor al día siguiente. Así que en el fondo se trata de no parar nunca y de continuar aunque sepas que estás perdiendo. Porque, algún día, ganas".

Con esa filosofía el ex corredor de equipos com el Garmin, GrenEDGE o Scott-Mitchelton ha conseguido convertir lo que más le apasiona en su estilo de vida. "Si yo lo he podido hacer, seguro que más gente puede también. Pienso que mucha gente tiene miedo a tomar riesgos en su vida, de hacer algo que quizás puede fallar y no aprovechan cuando tienen la ocasión de probar-lo. Y si al final lo haces, y encima consigues hacer algo te gusta, vas cada día contento al trabajo y eso vale mucho más que ganar más dinero". Además, en Girona ha conseguido desarrollar sus proyectos empresariales, que codirige con su compañera Amber, casi sin necesidad de coger el coche. "De hecho, ¡no tengo ni carnet de conducir! Nunca pude convalidar mi permiso canadiense en España. Es una larga historia... Pero da igual porque Girona tiene la medida perfecta. Puedo ir andando o en bici a todos lados. Además para salir a entrenar o en bici de carretera, creo que es uno de los mejores lugares del mundo porque hay muchas opciones. Puedes salir de la ciudad en todas las direcciones, puedes ir a la montaña, a la costa...”

Cuando se le pregunta si la bici es el medio de transporte del futuro, asiente con rotundidad, cosa que le invita a hablar de su gusto por la ropa cómoda y por, de nuevo, la fijación por los tejidos técnicos y "buenos". En las entrevistas a ciclistas normalmente no se habla ni del mundo del textil ni del estilo. "Es cierto —Meier sonríe—. Los deportistas estamos acostumbrados a ir con ropa muy cómoda siempre y en mi caso busco lo mismo cuando me visto de calle. Llevo una vida muy activa y necesito ropa que responda a mi forma de vida. Pero cuando dejas de ser ciclista profesional, de algún modo, tienes que buscar de nuevo tu estilo, saber quien eres."

¿Y todavía sigue vivo el gusanillo de la competición? Meier mueve la cabeza. "No, ya no quiero competir contra los demás". Sin embargo, se ha lanzado de cabeza a practicar el gravel, una disciplina de ciclismo off-road que cada vez tiene más adeptos. "Me gusta ir a fondo pero sólo conmigo mismo. Por eso me gusta participar en marchas de gravel, porque que llega un momento en el que te quedas solo y se convierte en un reto personal —explica con entusiasmo—. Me atraen también los trails largos, de varios días, como la Pirinexus. Cuando superas las siete u ocho horas encima de la bici, llegas a un punto en el que el cuerpo va atascado pero después pasas a una fase como de flow y sólo en estos eventos puedo conseguir eso, que me encanta". También le llama mucho la atención la ultradistancia y confiesa que algún día quiere hacer la TransContinental Race. "El gran problema es el tiempo, cogerme diez o doce días de mis obligaciones para hacerlo".

En su nueva vida lejos de la competición en la élite, Meier tiene claro que ahora sólo quiere apostar por las cosas en le puedan motivar. "Ya no tengo patrocinadores así solo hago las cosas que me interesan", cuenta a la vez que asegura que participar en una campaña de Levis® en la que se le puede ver contando su historia le pareció una oportunidad muy interesante. "A veces hace falta algo muy pequeño para conseguir que alguien cambie de su forma de pensar y diga 'voy a probar'. En La Fábrica, por ejemplo, viene gente de otras partes del mundo que te dicen que han hecho su propia cafetería porque tú has sido la inspiración. En ningún momento nosotros pensábamos que podríamos hacer eso pero los riesgos que has tomado en tu vida, pueden inspirar a otros. Así que, si algo puedo hacer por demás, es contar mi caso.” 

 

 

Con la colaboración de Levis® Christian Meier viste Advanced Stretch Jeans, de la nueva linea All Seasons Tech.

#LiveInLevis