Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso.

La Vuelta, etapa 9: 'Grow some balls'

SUSCRÍBETE

Olga Àbalos | 01 Sep 2025

La Vuelta, etapa 9: 'Grow some balls'

La Vuelta, etapa 9: 'Grow some balls'

Compartir

Se cierra la primera semana de La Vuelta con un final en alto en la Estación de Valdezcaray en el que el Visma Lease a Bike y Jonas Vingegaard han salido momentáneamente de su letargo en las últimas etapas. Y se llega a la primera jornada de descanso con un líder algo inesperado: continúa el noruego Torstein Træen (Bahrain Victorious) como maillot rojo con su divertida incredulidad.

La jornada había arrancado con un guion previsible: tras varios intentos, Michal Kwiatkowski (INEOS) y Harry Ryan fueron los grandes agitadores en el kilómetro 48, formando la escapada buena del día junto a Vermaerke y otros dos corredores. Llegaron a tener hasta 2’45’’ de margen, pero Lidl-Trek y Q36.5 no dejaron que el experimento fuera demasiado lejos, así que la fuga se desintegró nada más empezar la subida final: Kwiatkowski, Ryan y Vermaerke fueron neutralizados a 12,5 km de meta, en cuanto la carretera se empinó. Entonces llegó la gran jugada del día: Matteo Jorgenson tensó el grupo de forma inesperadamente agresiva y preparó el terreno para Vingegaar, que continuó el ataque con la misma violencia, dejando secos de respuesta al resto de favoritos. Solo João Almeida (UAE) y Tom Pidcock (Q36.5) intentaron seguirle, aunque sin éxito.



El danés voló en solitario hasta la meta de la estación riojana, donde firmó su cuarta victoria en la Vuelta a España y volvió a dejar la sensación de que, cuando decide atacar, el resto solo puede limitar daños y que lo visto hasta ahora era una forma de ganar tiempo. El grupo del líder Træen cedió 1’46’’, pero logró salvar la camiseta roja por un margen que le permitirá presentarse como líder en el primer día de descanso. “No esperaba que Jonas fuera tan rápido —admitió el noruego—. A partir de su ataque solo intenté sobrevivir. Por suerte tuve algo de ayuda de dos de sus compañeros. ¡Ahora solo pienso en comerme una hamburguesa esta noche!”, bromeó con su tono habitual. Quizás es leer demasiado entre líneas, pero el noruego dejó entrever una especie de pacto entre Visma y Bahrain para que Vingegaard no asumiera todavía el liderazgo y el equipo de Træen pudiera gozar de un día más subiendo al pódio (algo clave y necesario para muchos equipos)

 

 


Más allá de la exhibición de Vingegaard, que se impuso bajo la lluvia y el frío de un día de perros, el otro foco del día estuvo en la persecución que protagonizaron Almeida y Pidcock. El portugués tiraba con fuerza e intentaba que el británico le diera algún relevo, pero este no le dio ni un respiro. "Grow some balls", le decía Almeida a Pidcock, que iba al límite de sus fuerzas. "Si hubiera ido un poco más lento, podría haberle dado algún relevo, pero no pude darle ni uno —confesó Pidcock en meta—. Y cuando en el último kilómetro me dejó, fue impresionante. Solo pude alcanzarle en la meta, pero estoy contento [de cómo ha salido la etapa]". Al final, Pidcock y Almeida entraron segundo y tercero respectivamente a 24''. El portugués dejó la sensación de que sigue creciendo en esta Vuelta, a pesar de que Vingegaard le pilló algo desprevenido.