Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso.

Tour de Francia, etapa 11: Respect

SUSCRÍBETE

Olga Àbalos | 17 Jul 2025

Tour de Francia, etapa 11: Respect

Tour de Francia, etapa 11: Respect

Compartir

Thor Hushovd, mánager general del Uno-X, corría endemoniado por el Boulevard Lascrosses de Toulouse para abrazar a Jonas Abrahamsen. ¡Habían ganado una etapa en el Tour! Le dio un abrazo de vikingo y todos empezaron a gritar de euforia. Sin embargo, Abrahamsen pasó de la excitación a quedarse callado de golpe, en estado de shock, abrumado y con la mirada perdida, mientras recibía infinitas palmadas en la espalda. ¿Esto es ganar una etapa en el Tour? Lo sabe bien Hushovd, que tiene diez en su currículum, la primera en 2002, la primera de un noruego.

Así como el maillot amarillo de Ben Healy significaba conectar con el amarillo de Stephen Roche en 1987, esta victoria de Abrahamsen es la primera del país escandinavo desde la conseguida por Alexander Kristoff en 2020. Pero, sobre todo, supone el primer gran triunfo de un equipo joven que, tras ser invitado de nuevo al Tour, recoge el fruto de un proyecto cuyas raíces son profundas en el ciclismo de base noruego y danés.
Minutos después, ya recompuesto pero aún algo acelerado por la emoción, Abrahamsen contaba que hacía cuatro semanas estaba en casa haciendo rodillo con cabestrillo, tras haberse roto la clavícula. “Estaba llorando en casa sin saber si podría participar. ¡Y ahora estoy aquí!”, aseguraba.

Suscríbete a VOLATA, tu revista de cultura ciclista

El noruego se ha disputado la etapa al esprint con Mauro Schmid (Jayco AlUla), otro cazaetapas, y casi han necesitado fotofinish. Los dos han estado escapados desde el kilómetro cero: 154 km de agonía. Pero con estos dos ya estamos acostumbrados. En el Tour del año pasado: fuga que se formaba, fuga en la que Abrahamsen se metía. Durante varias jornadas vistió también el maillot de la montaña, y eso nos permitió descubrir su historia: había perdido peso y había pasado de ser un esprínter a un escalador.

 

A aquella fuga inicial, a la que se sumó Davide Ballerini (Astana), luego se unirían otros tres corredores, pero por detrás era donde se sucedían los ataques y contraataques. Como el de Jonas Vingegaard, que obligó a Tadej Pogačar y demás favoritos a reaccionar. Fue un toque de atención que movió la carrera y permitió que corredores como Mathieu van der Poel (otra vez), Wout van Aert y Quinn Simmons formaran otro corte perseguidor.

Se estaba quedando una etapa de lo más disputada, que tenía en la última cota del día —el nuevo muro Côte de Pech David— su gran aliciente final, a 8 km de meta. Lo que no anticipábamos era que Pogačar se fuera al suelo poco después a causa de un afilador con otro corredor del Uno-X, Tobias Johannessen. Hubo un momento de pánico general. "Cuando hay una caída, no tiramos, no tiramos", decían desde el coche del Soudal a sus corredores. Ben Healy, líder de la carrera, también ayudaba a apaciguar el ritmo. Pogačar se incorporó aparentemente sin dificultades. “All good, all good. Respect to the bunch. Respect to everyone. Thank you”, dijo por la radio. Sabía que lo íbamos a escuchar todos en televisión. "Respect" por el "fair play". Y por Abrahamsen.

* Nota final: sin embargo, no hay "respect" para los aficionados que llevan horas atacando a Tobias Johannessen por haber provocado de forma involuntaria la caída de Pogacar: 

>

Efectivamente, tanto odio da mucho miedo.