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Tour de Francia, etapa 12: 'C'est fini?'

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Olga Àbalos | 18 Jul 2025

Tour de Francia, etapa 12: 'C'est fini?'

Tour de Francia, etapa 12: 'C'est fini?'

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“La verdad es que no hay excusas, ha sido un mal día desde el principio y he tenido muy malas sensaciones.” Un Matteo Jorgenson bastante tocado anímicamente y con pocas ganas de hablar atendía a los medios después de la etapa.
—¿Qué significa esta etapa, se ha acabado ya el Tour o...?
—No lo sé, no sé los resultados.
—¿Cuál era el plan para hoy al empezar la etapa?
—El plan era meter a un corredor en la escapada como corredor satélite, y que alguno de nosotros pudiera enlazar con él... Pero nada de eso ha salido.
—¿Y ahora qué?
—Como he dicho antes, no sé los resultados.

Han sido poco más de 30 segundos de declaraciones en los que el norteamericano personificaba la cruz del día en la primera etapa de montaña pirenaica, la cita con el coloso Hautacam. Y eso que el Visma-Lease a Bike había salido con la idea de reventar la carrera y de hacer una escabechina histórica. Pero ejecutaron los planes con tanta virulencia, quizás antes de tiempo, que se canibalizaron a sí mismos y lograron justo lo que no querían: dejar a Vingegaard solo con Pogacar en las rampas de Hautacam.

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Precisamente en Hautacam, en 1994, fue cuando Miguel Indurain sentenció su quinto Tour de Francia con un ataque inédito en su forma de correr. Aquel día fue un día duro, de lluvia, de niebla. Tres décadas más tarde, en 2025, el sol y las altas temperaturas han convertido la jornada en un infierno, y muchos —demasiados— hombres importantes se han dejado una minutada (Enric Mas, ha entrado a 16 minutos). El calor y la táctica del Visma han heho mella: en el puerto anterior, el Col du Soulor, imprimió un ritmo que desfondó a Remco Evenepoel, Ben Healy, y algunos corredores del UAE, como Adam Yates. Pero cuando Jorgenson y Sepp Kuss empezaron a venirse abajo, eso propició que el equipo neerlandés se viera forzado a cambiar de estrategia, su estrategia. 


Fue entonces cuando el UAE, que se había mantenido a la defensiva, puso a trabajar a todo lo que le quedaba para Pogacar en la última ascensión: primero Tim Wellens y luego Jhonatan Narváez, que hizo de lanzador del esloveno para uno de sus ataques demoledores, a 12 km de meta. Entonces, Vingegaard ya estaba solo ante el peligro y no pudo seguir los demarrajes del actual Campeón del mundo, que se dirigía solo hacia la victoria de etapa.



“En 2022 hice esta subida —recordaba Pogacar en la entrevista en la antesala del podio—. Iba rezagado en la general, intentaba recuperar el maillot amarillo, pero Jumbo era un equipo muy fuerte en aquel entonces. Ya lo había olvidado... Solo pensaba en el día de hoy. Pero había gente que venía a decirme: ‘Es hora de la revancha’”. Aquel año el esloveno vio como Vingegaard ganaba su segundo Tour. 

 “Esta vez estamos en la cara happy”. El esloveno ha girado la tortilla: ha recuperado el amarillo y ha dejado al Visma lamiéndose las heridas, con Vingegaard a 3’31’’. “Mmmm… no diría que la diferencia con Jonas es enorme —matizó Pogacar—, pero sí que es una buena renta.”