La Vuelta 2026, 2ª etapa: Los dos planes del Visma Lease a Bike


23 agosto, 2026

Crónica de la segunda etapa de la La Vuelta, entre Mónaco y Manosque, en la Provenza francesa, de 214,3 km, la más larga de esta edición.

Esta noche el británico Ethan Hayter volverá a soñar con Tadej Pocagar. Después de perder una victoria y el maillot rojo en la jornada de ayer por nueve centésimas, Ethan Hayter decidió hacer algo diferente al día siguiente: fabricar su propia segunda oportunidad. En esta segunda etapa que sumaba 214,3 kilómetros y más de 3.000 metros de desnivel hasta Manosque, se metió en la fuga del día, buscó las bonificaciones de los esprints intermedios y, durante buena parte de la etapa, llegó a soñar de nuevo con el liderazgo. De hecho, durante muchos kilómetros y hasta casi la linea de meta fue el virtual líder de la carrera.

No era, además, un movimiento demasiado habitual para Hayter. Especialista contra el reloj, potente y rápido, el británico no es precisamente uno de esos corredores que acostumbramos a encontrar en las fugas de las grandes vueltas. Pero después de lo ocurrido el sábado había que volver a intentarlo. Y Hayter lo hizo, casi como un desquite, como una rabieta.

A los 25 kilómetros de la salida se incorporó a la escapada junto a Koen Bouwman (Team Jayco AlUla) y Diego Uriarte (Kern Pharma). Tras el paso por el Alto de Chateauneuf-Grasse (3ª categoría, km 32,3) se sumó también Sinuhé Fernández (Burgos-Burpellet-BH), completando una fuga de cuatro que el pelotón —controlado de cerca por Visma-Lease a Bike, Lidl-Trek e Ineos, todos con ambiciones para la victoria de etapa— nunca dejó tomar más de tres minutos de ventaja. Bouwman aprovechó la escapada para sumar el primer liderato de la montaña de la carrera, tras coronar en cabeza el Col de Saint Andrieu (3ª categoría, km 92,4), el segundo y último puerto puntuable del día. Pero el objetivo de Hayter era otro. En el esprint intermedio de Gréoux-les-Bains, a 48 kilómetros de la llegada, consiguió 6 segundos de bonificación y se convirtió en líder virtual de La Vuelta.

© Cxcling / Unipublic

Hayter todavía quiso ir un poco más allá. Se marchó en solitario y trató de mantener el pulso con el pelotón. Quizá pensaba que, si conseguía resistir, aquella segunda oportunidad podía convertirse en una realidad. Pero había gastado demasiado durante el día y el final de Manosque se le atragantó. El pelotón acabó alcanzándolo y, cuando llegó la parte decisiva, el británico ya no tenía piernas. Perdió 31 segundos en meta y con ellos desaparecieron también las bonificaciones que había acumulado.

«Habría sido fantástico vestir el maillot rojo; no se presentan muchas oportunidades así en las grandes vueltas —reconocía después en meta—. Pensé que, disputando el esprint, sería muy difícil acabar entre los tres primeros, así que consideré que no tenía nada que perder». ¿Qué podía salir mal? ¿Qué Pogacar siguiera mandando en la clasificación general?

Pero Hayter no era el único que tenía plan alternativo en la etapa. El Visma-Lease a Bike también había llegado a Manosque con un plan B. O, mejor dicho, con un plan A y otro preparado para cuando el primero no funcionara. El primer movimiento lo ejecutó Wout van Aert. A menos de 3 kilómetros de la llegada, el belga atacó y consiguió abrir un pequeño hueco de unos 6 segundos aprovechando que ese tramo final picaba hacia arriba. Pogačar fue el único que pudo seguirle inmediatamente.

Pero el esloveno no quiso colaborar. Se pegó a su rueda y dejó que fuera Van Aert quien asumiera el riesgo. Sin relevos, el ataque perdió fuerza y el pelotón volvió a juntarse.

Entonces entró en juego el segundo plan. Christophe Laporte apareció en cabeza del grupo para hacer el trabajo que había estado previsto desde el principio: colocar a Matthew Brennan y conseguir la victoria de etapa. El británico, de solo 21 años y debutante en una gran vuelta por etapas, había permanecido protegido mientras Van Aert intentaba romper la carrera. Cuando el ataque no prosperó y el ritmo cayó, llegó su momento. Laporte lo guió en medio del caos y Brennan hizo el resto.

El resultado fue una victoria contundente, con 41 corredores disputando el esprint, por delante de Pau Miquel y de un Tadej Pogačar que volvió a aparecer en los primeros puestos. Mads Pedersen (Lidl-Trek) también intentó disputarlo, pero no pudo estar a la altura del joven británico.

Pau Miquel (Bahrain Victorious) terminó segundo de la etapa (foto © Sprint Cycling)

«Empezamos con la ambición de que Wout intentara conseguir ponerse de líder hoy. Se presentaba una buena oportunidad para atacar en el tramo final, y Wout tenía muchas ganas de hacerlo; ese era nuestro plan —explicaba Brennan—. Por mi parte, yo debía mantenerme a la espera para disputar el esprint en caso de que la situación se calmara, y eso fue exactamente lo que ocurrió. El ritmo bajó en cabeza y Christophe hizo un gran trabajo guiándome en medio del caos. Estoy muy contento de haber podido rematar el trabajo. ¡Ojalá no sea mi última victoria en una gran vuelta! Porque es algo fantástico. Los compañeros rodaron muy bien durante toda la etapa, lo dieron todo y confiaron en nosotros para lograr un buen resultado hoy. No podría estar más agradecido. Estoy muy feliz de empezar así». Dos planes, dos escenarios posibles y una ejecución casi perfecta.

Pau Miquel (Bahrain Victorious) también encontró su propia segunda oportunidad. Después de un final en el que supo leer perfectamente los movimientos, fue remontando posiciones hasta colocarse en la lucha por la victoria y terminó segundo. El catalán había dicho que este tipo de llegada le gustaba y que se adaptaba a sus características. Lo demostró cuando más importaba. Y mientras todos buscaban su oportunidad, Pogačar volvía a estar allí, imperturbable, siempre bien colocado y con una confianza que asusta.