Desde el anuncio del recorrido del Tour de Francia Femmes, en el equipo Movistar tenían esta contrarreloj como un objetivo prioritario de la temporada. Tanto, que le pusieron nombre en clave: «Proyecto Dijon». Ese proyecto se cumplió con la victoria de Marlen Reusser y el maillot amarillo sobre sus hombros en el cuarta etapa de la ronda francesa.
El propio nombre tiene su origen en una broma interna. «Vimos que el Tour empezaba en Suiza y que teníamos la contrarreloj de la cuarta etapa aquí, en Dijon. Y claro, dijimos que eso era el Proyecto Dijon, porque está el amarillo de por medio y Dijon es la ciudad de la mostaza. Así que lo relacionamos y lo llamamos así: Proyecto Dijon. Y claro, como en cualquier proyecto, sabes que puede salir bien o mal, así que estoy muy, muy contenta de este que haya salido bien», explicaba Reusser, entre risas, nada más bajar del podio.
La suiza tiene, además, una relación particular con la mostaza de Dijon: «Mi Tour del año pasado, que no era el gran objetivo de la temporada, pero sigue siendo una carrera importante, empezó con una intoxicación alimentaria relacionada con la mostaza. Estuve notando la mostaza toda la noche, hasta que ya no quedaba mostaza. Así que tengo una conexión especial con eso». La pregunta posterior era de cajón: ¿ahora te gusta la mostaza? «Antes me gustaba la mostaza. Ahora me gusta más el amarillo», respondió con humor.

Más allá de la broma, Reusser también habló del peso de afrontar la carrera como favorita, con toda la presión y expectativas que eso conlleva, sabiendo que nadie es infalible: «Yo me digo a mí misma que puedo hacerlo bien, que soy la favorita, pero también sé que habrá un día en que no gane una contrarreloj. Ya lo hemos visto en el pasado y volverá a pasar, es normal. Así que siempre intento dar lo mejor de mí, y eso es todo lo que puedo hacer. Creo que estoy más tranquila que mucha otra gente, porque sé que, al final, el resultado no depende de mí. Me centro en lo mío, y ganar es bonito, pero también creo que es bonito no ganar siempre, porque eso hace que todo sea más emocionante. Si todo el mundo estuviera a 2 minutos y sin opciones, ¿qué valor tendría este deporte para mí? Ninguno. Creo que este Tour está muy igualado, y va a estar tan reñido. Eso lo hace interesante y hace que valga la pena vivirlo. Al final, es un juego».
Desde el otro lado del proyecto, Sebas Unzué, director general de Movistar, no ocultaba la satisfacción ayer en la Avenida del General Gaulle del centro de Dijón, cerca de la meta. Llevaban meses de preparación para llegar hasta el día de ayer, combinando la recuperación física con la preparación para este momento, con estudios de aerodinámica y trabajos específicos. «Estamos súper contentos, la verdad, no te puedo decir otra cosa. Era un grandísimo objetivo para nosotros este día. Lo hemos preparado con mucho mimo. Marlen también ha estado concentradísima todo el día y la verdad que ha salido prácticamente perfecto», comentaba para VOLATA. El director recordaba, además, lo que estaba en juego: «Sabíamos que podía ser un día muy bueno para ella y que, si pretendemos ganar este Tour, todo empezaba por hacer una gran crono hoy. De momento se ha cumplido: estamos en amarillo y estamos muy, muy contentos».
Unzué también quiso poner en contexto lo que supone este resultado tras la recuperación de Reusser de su aparatosa caída en el Tour de Flandes: «Sin duda, está siendo un año difícil para Marlen, y en general para el equipo. No hemos estado como nos gustaría en la mayoría de los momentos que teníamos marcados. Seguir estando aquí, por lo final, te devuelve esa confianza que a veces se pone en duda. Para ella, personalmente, esto le va a hacer cambiar el chip para todo lo que nos viene por delante. Y para nosotros, como equipo, es un poco la confirmación de que tenemos una grandísima líder y estamos en la mayor carrera del mundo defendiendo el maillot de líder, que era el objetivo que nos habíamos marcado para hoy. Ahora toca defender y ver qué nos depara la carrera».
A partir de la quinta etapa del Tour, en la que empieza a haber mucha más montaña, se abren incógnitas sobre tanto la capacidad de Marlen Reusser de superar la montaña como del equipo Movistar para controlar la carrera. «Nosotros, como equipo, seguramente no somos un bloque tan fuerte como otros [para controlar la carrera], pero las diferencias que se han hecho en la contrarreloj también nos permiten centrarnos sobre todo en tres o cuatro corredoras y seguir peleando cada día. Espero que esto le dé un plus de motivación a todas las compañeras para afrontar los días que vienen y defender este amarillo hasta donde podamos», aseguraba Unzué. Por su parte la suiza se mostraba confiada en el equipo y en sus opciones. «¿Qué si el Movistar está listo para defender el amarillo? ¡Por supuesto! —aseguraba la ciclista—. Además, creo que soy una buena escaladora. Antes corría como gregaria y tenía que guardar fuerzas en la montaña para el equipo, así que nunca había tenido la oportunidad de demostrarlo. Ahora llego a este Tour por primera vez como líder y quiero enseñar que también puedo estar delante en la montaña.»

Al final de la larga de lista de compromisos que ayer tuvo que asumir Reusser, un periodista francés le preguntó si el Proyecto Dijon podría convertirse ahora en el Proyecto Niza. «En realidad este proyecto podría llamarse Niza, porque en realidad estamos haciendo todo lo que está en nuestras manos para llegar a Niza como líder, pero quedan muchas etapas, pueden pasar tantas cosas… No puedo asegurar que llegaré de amarillo a Niza, pero ahora mismo lo que sí puedo decir que es posible lograrlo».