Hablamos con la corredora del Laboral Kutxa después de la caída que sufrió en la etapa quinta con final en Bellevile En-Beaujolais
Suele decirse que detrás de cada ciclista hay una historia y en un Tour de Francia, donde el nivel de exigencia es tan alto, este relato se multiplica. Todos los aspectos vitales se llevan a los extremos, especialmente cuando hay meses de preparación tanto física como mental para esta cita deportiva. Kim Le Court-Pienaar, ganadora de la sexta etapa, lo repitió varias veces en la jornada de ayer: la victoria es fantástica y hay que celebrar cuando llega, pero cuando las cosas no salen como has planificado —como le ha sucedido a la de las islas Mauricio esta temporada—, tienes que aprender a lidiar con las dificultades y saber ponerlas de tu parte.
El caso de Usoa Ostolaza, líder del equipo Laboral Kutxa, tiene vasos comunicantes con la experiencia de Le Court. Venía a este Tour con el objetivo de poder hacer una buena general, animada por una temporada muy positiva en la que terminó cuarta en la Vuelta a España femenina. La buena actuación en la tercera etapa de Poligny, donde entró cuarta en meta, marcaba una progresión excelente que se truncó con una discreta contrarreloj en Dijon y la caída en la etapa de Belleville-en-Beaujolais, que han desmontado los planes previstos. «Estoy un poco dolorida de la caída de ayer. Tengo algunas molestias en la rodilla, pero también estoy dolorida personalmente. He trabajado muy duro para llegar bien a este Tour y tenía mucha ilusión. Creo que he hecho las cosas bien, pero bueno, las cosas no están saliendo como quería, pero aun así es el ciclismo. Al final competimos muchos días y a veces pues entra en juego la suerte también», aseguraba para VOLATA en la jornada de ayer. «Pero todavía quedan etapas por delante, y como ahora ya no tenemos nada que hacer en la general, entonces nos queda pues disputar las etapas que quedan, intentar entrar en una fuga de calidad que pueda llegar a meta. Tenemos que agarrarnos ahí».

© Jon Olarte
Reconoce que no será nada fácil, porque el nivel de las fugas está siendo muy alto, lo que también se traslada al nivel general de la carrera. «Es increíble lo que está progresando todo, el nivel de las corredoras, la organización del Tour, los espectadores —comentaba—. Este año me estoy quedando impresionada. Ahora, solo plantear el objetivo de hacer entre las 10 primeras en la general, tienes que llegar en tu mejor forma, que no te hayas puesto enferma… Todo tiene que ir perfecto para que puedas optar a hacer la general y para pelear una etapa también. El nivel de las corredoras se está incrementando mucho y yo creo que todavía va a ir a más. Los números que estamos viendo son impresionantes».
Que el ciclismo femenino progrese es una buena noticia, pero ¿también lo hacen los equipos más modestos? «Para los equipos más humildes es verdaderamente difícil. Pero la victoria el otro día de Sigrid Haugset, la corredora del Uno-X, demuestra que no hay que rendirse, que siempre hay esa posibilidad y hay que luchar siempre en todas las etapas. Bueno, hay que ser inteligente también: hay que elegir la etapa adecuada e invertir todas las fuerzas en esos momentos determinados. En el ciclismo de hoy en día, tanto en los chicos como en las chicas, hay que ser muy inteligente para conseguir algo bonito en una carrera como es el Tour de Francia, y para eso también están las estrategias de equipo».
Ostolaza seguirá buscando su oportunidad en este Tour de Francia Femenino. Un caída, un cambio de planes… ¿Una oportunidad no prevista? «Eso es», responde con una sonrisa.