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Barcelona, Biniam Girmay y el nuevo equipo NSN Cycling Team

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Olga Àbalos | 24 Dec 2025

Barcelona, Biniam Girmay y el nuevo equipo NSN Cycling Team

Barcelona, Biniam Girmay y el nuevo equipo NSN Cycling Team

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Cuando preparábamos el número 49 de VOLATA, dedicado al ciclismo en África, hubo un nombre que estuvo durante meses encima de la mesa: Biniam Girmay. Algunos lectores os preguntaréis por qué no formaba parte de ese número. La respuesta es tan sencilla como reveladora del momento: no fue posible entrevistarlo porque nadie consideró que era un buen momento. Durante semanas insistimos a través del equipo por tierra, mar y aire, pero la petición fue declinada —y también ignorada— en todas las ocasiones.

Empezamos las gestiones a mediados de año y con semanas de antelación al Mundial de ciclismo de Ruanda, pero su entorno nos dio a entender que el contexto no era el más propicio por activa y por pasiva. Girmay terminaba contrato este 2025 con el Intermarché-Wanty, equipo que estaba inmerso en complicadas negociaciones para una posible fusión con el Lotto y, al mismo tiempo, circulaban rumores insistentes sobre su fichaje por el Israel Premier Tech. Esos rumores se materializaron justo cuando la estructura israelita estaba en el foco mediático durante una convulsa Vuelta a España marcada por las protestas a favor de Gaza en la calle y en contra de la participación del equipo en competición. Por decirlo en palabras suaves, alrededor de Girmay había demasiado ruido y nadie consideró que era un buen momento para una entrevista.

Su reaparición a la escena pública tras el Mundial de Kigali se produjo hace apenas unas semanas en Barcelona, durante la presentación del equipo NSN Cycling Team, la estructura que recoge el relevo por sorpresa del ahora ya oficialmente desaparecido Israel Premier Tech y que ocupará su licencia WorldTour al menos durante las próximas tres temporadas.

La presentación fue una puesta en escena austera pero con una fuerte carga simbólica, que permitió esclarecer algunas dudas, pero también alimentar de nuevas. No todas las piezas del puzzle estaban sobre la mesa y costaba ver la foto general, aunque hay que decir que en un deporte financiado en su enorme mayoría por patrocinios privados nunca lo están. Si algo no es el ciclismo como actividad económica, es transparente.

En el acto estaban presentes el exfutbolista Andrés Iniesta y Joel Borràs, ambos cofundadores y copropietarios de la compañía internacional de deportes y entretenimiento NSN (Never Say Never), junto con Jaume Sabater, fundador de Stoneweg, una plataforma de inversión hispano-suiza, ahora nuevo accionista en NSN; y el manager general del equipo, Kjell Carlström. También apareció el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, en un movimiento tan estratégico como oportunista, para reforzar la voluntad del equipo de asociarse a la marca Barcelona y la ciudad, a su vez, posicionar la ciudad ante la llegada del Grand Départ del Tour de Francia en 2026. Aquella mañana se nombró mucho a Barcelona mientras que se recordó con la boca pequeña que la sede legal del equipo estará en Suiza y la base de operaciones en Girona.

Al ser preguntado por la gestación de este movimiento inesperado, Borràs insistió en el carácter excepcional de la oportunidad. “Hace unos meses, Jaume [Sabater] puso esta oportunidad encima de la mesa y vimos que podíamos dar este paso. Como empresa lo vimos como una oportunidad única”. También se subrayó el valor de una licencia que sitúa directamente al proyecto en el WorldTour: “Estar ahí es un sueño. El equipo humano es increíble y queremos conectar el ciclismo de una manera global. Somos una empresa de entretenimiento. Intentamos conectar experiencias con los fans y los usuarios, aportar valor, y conectar con valores como los del fútbol y llegar a más gente”. Por su lado, Iniesta aseguró: "Me veréis algún día en el coche en alguna carrera", pero no habló de objetivos deportivos. 

Ambiciones y preguntas

El acuerdo con el fondo de inversión catalán-suizo Stoneweg ha permitido a NSN comprar la licencia del equipo, lo que refuerza una tendencia cada vez más visible en el WorldTour: estructuras en las que patrocinadores y propietarios son, cada vez más, la misma cosa. Ahí es, precisamente, donde radica una de las incógnitas que seguramente iremos resolviendo a lo largo de las próximas semanas. Así como equipos como Decathlon o Lidl Trek ya poseen la mayoría de las acciones o son propietarios de facto de las licencias de los equipos que patrocinan, queda muy claro lo que venden a través de la publicidad en el maillot; en el caso de NSN y Stoneweg todavía queda por resolver en qué consistirá ese retorno a nivel publicitario. Asi que es esperable que vayan apareciendo nuevos patrocinadores en el lienzo del maillot.

El cambio de identidad del Israel Premier Tech ha sido uno de los giros de guion más inesperados del ciclismo reciente. Aunque en los últimos meses, patrocinadores como Factor y Premier Tech habían exigido decisiones radicales para evitar situaciones de inestabilidad —incluidas no invitaciones a carreras como sucedió en Il Lombardia por motivos “de seguridad y polémica”—, pocos imaginaban un cambio de nombre y bandera tan profundo. La estructura interna, sin embargo, se mantiene en gran parte intacta: continúan los corredores con contrato, gran parte del staff —unas 170 personas— y responsables deportivos como Óscar Guerrero, que durante la pasada Vuelta a España ejerció como portavoz oficioso del equipo durante tres semanas muy especialmente tumultuosas. De manera informal y entre periodistas, expresaba el alivio por poder seguir adelante sin cargar con ese peso de nuevo. Al que no le han renovado el contrato ha sido al corredor-embajador Chris Froome, que a los cuarenta años se ve obligado a reinventarse aunque aún no ha anunciado si se retira o no. 

Por su lado, Kjell Carlström celebró poder mantenerse en el WorldTour y el hecho de hacerlo desde Barcelona. Sobre los objetivos deportivos fue claro: “El primer año va a ser importante. Nos gustaría ganar y hacerlo en Barcelona, en el Tour —comentó—. Somos un equipo multicultural, con muchas nacionalidades, y nos mantendremos ahí”. Este 2026 estará en sus filas Pau Martí, la única conexión catalana del equipo en el roster de corredores. 

Durante la presentación también se confirmó el cambio de proveedor de bicicletas. NSN correrá con Scott, dejando atrás la colaboración con Factor, una etapa que Carlström definió como “una situación complicada”, sobre la que prefirió no añadir más comentarios.

El técnico finlandés tampoco aceptó más preguntas, aparte de las de la breve rueda de prensa de presentación, pero hace unos días podíamos oírle en The Cycling Podcast, donde explicó más extensamente cómo se gestó el cambio de piel del equipo del que es manager desde 2019. “La realidad es que recibimos las exigencias de Factor y Premier Tech para cambiar el nombre y la nacionalidad, y fue entonces cuando empezamos a trabajar seriamente en ello. Entendimos que era necesario y muy importante hacerlo”. Relató que, tras el anuncio, llegaron varios contactos, algunos prometedores, pero que finalmente la oportunidad con NSN se consolidó gracias a la relación previa con Stoneweg. “Parecía una gran oportunidad para cruzar el ciclismo con otro deporte, en este caso el fútbol. Y el hecho de que NSN sea una empresa que trabaja de manera profesional el marketing y la promoción también era algo de gran interés”.

El propio Carlström respondió también a las preguntas que no aceptó aquel día en Barcelona, especialmente las relacionadas con la figura de Sylvan Adams, antiguo propietario del equipo y defensor de la política sionista del gobierno de Israel. “Su papel fue darnos el visto bueno para seguir adelante y así poder apartarse”. Y fue tajante respecto a la financiación: “No, en el equipo no hay dinero de Adams. Necesitábamos asegurarnos de hacer este proceso de la manera correcta y, afortunadamente, encontramos una solución que nos permitió contar con el presupuesto suficiente para que el equipo continúe como lo ha hecho en los últimos años”.

Bini es ahora el líder

Ese presupuesto permite pagar el sueldo del que ahora ya es, sin Froome, la gran estrella del equipo, el eritreo Biniam Girmay, que se mostraba sonriente y relajado. En declaraciones públicas fue claro sobre sus objetivos: “¿Qué por qué he elegido este equipo? Porque es una gran oportunidad para mí y creo que tiene un gran potencial para mis características como corredor. Mi objetivo es ganar una etapa en el Tour y conseguir el maillot verde”. También explicó su calendario: “Mi temporada empezará en la Volta a la Comunitat Valenciana, haré las clásicas y luego el Tour de Francia”.

En las conversaciones informales mantenidas fuera de los micros, Girmay se mostraba especialmente tranquilo —incluso aliviado, al igual que Guerrero—, descubriendo Barcelona por primera vez y con ganas de iniciar una nueva temporada sin tanto ruido alrededor. Quiere centrarse plenamente en lo deportivo y recuperar las sensaciones de 2024 arropado por un equipo que, según él mismo explicaba, responde a sus intereses como atleta y puede ayudarle a volver a ganar en 2026. Bini, ¿te podremos entrevistar ahora para VOLATA?, le pregunté. “Claro, cuando queráis”. Ahí queda.