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El Piamonte quiere su triplete de grandes vueltas

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Olga Àbalos | 29 Jun 2025

El Piamonte quiere su triplete de grandes vueltas

El Piamonte quiere su triplete de grandes vueltas

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“Hay que agradecer al Piamonte que por primera vez en su historia La Vuelta pueda cruzar los Alpes”. Con esta frase, Javier Guillén remarcaba un detalle que quizás para muchos podía pasar desapercibido durante la rueda de prensa institucional de la salida oficial de la carrera en Turín el pasado 11 de junio. No era un apunte menor. Será en la cuarta etapa cuando el pelotón saldrá de Susa y llegará hasta Francia a través del Montgenèvre, un puerto de segunda que Fabio Aru, presente en la sala, conoce muy bien. El ciclista de Cerdeña, embajador de esta grande partenza, asentía con la cabeza. En 2015 ganó una etapa del Giro d’Italia en Sestriere, no muy lejos de por donde pasará el recorrido de La Vuelta.


Javier Guillén, director de La Vuelta, con los medios italianos el día que se presentó la Salida Oficial de 2025 en Turín (foto: Sergio Giunipero)

 

Este detalle inédito, que permitirá a la ronda española añadir nuevos puertos a su currículum, llega en un contexto redondo: el año en que La Vuelta celebrará su 80ª edición y su 90º aniversario. Una efeméride que quedará conectada a una región profundamente ligada al ciclismo. Esta región, la segunda más grande de Italia después de Sicilia, es hogar de mitos como Fausto Coppi y Giovanni Brunero, pero también de talentos contemporáneos como Filippo Ganna, Elisa Longo Borghini o Elisa Balsamo. También fue el motor de la unificación de Italia en 1861 con el liderazgo de la familia Savoia, importantes dentro de la aristocracia europea, y cuna de movimientos obreros ligados a la industria automovilística. Una región fronteriza —al oeste, Francia; al norte, Suiza— de grandes contrastes y extremos, culturales y políticos.


El veterano periodista de ciclismo Beppe Conti con Fabio Aru, último italiano ganador de una Vuelta España en 2015 (foto: Sergio Giunipero)

 

Mientras Guillén explicaba estos detalles sobre el escenario, situado en la enorme estancia de la planta baja del Grattacielo Piemonte, los cocineros, en otra parte de la sala, ultimaban el catering: una versión italianizada del gazpacho, jamón de Parma cortado al momento y una curiosa paella reinterpretada con arroz carnaroli, producto emblemático de la región. De hecho, el propio chef subió al estrado para presentar el menú y escenificar un vínculo entre ciclismo y gastronomía nada casual. Es algo que el Giro d’Italia ha sabido cultivar en sus últimas ediciones, compartiendo en redes sociales recetas locales de cada territorio que recorre. En la presentación de La Vuelta 2025, el Piamonte quiso mostrar ya esa faceta hospitalaria y culinaria, que quizás todas las grandes vueltas deberían adoptar.

La rueda de prensa fue presentada por el veterano periodista Beppe Conti, auténtico sabio del ciclismo italiano, que recordó la importancia histórica de Turín para el deporte. Subrayó, por ejemplo, que la Milán-Turín, disputada por primera vez en 1876, es la carrera más antigua del mundo aún en activo, y conectó esta historia con la de La Vuelta. Conti fue quien repartía juego e intentaba devolver la narrativa al ciclismo cuando los parlamentos más políticos se aventuraban a explorar territorios menos deportivos. Quedó claro que, efectivamente, son las regiones, los destinos y los territorios los que pagan la fiesta del ciclismo. Por lo tanto, la apuesta por traer una gran vuelta a casa es, efectivamente, un acto político.


El Grattacielo Piemonte, el edificio más alto de Turín

 

“El gobierno de la región siempre ha sido conservador, pero Turín, la capital, siempre ha tendido hacia la izquierda”, comentaba en voz baja Laura, la guía que tuvimos los periodistas durante aquellos dos días. No era un matiz menor. Ese apunte permitía leer entre líneas los comentarios irónicos que se regalaron Alberto Cirio, presidente de la Región del Piamonte, del partido Forza Italia, de la derecha, y Stefano Lo Russo, alcalde de Turín y representante del Partido Democrático, de centroizquierda. Sus intervenciones, que despertaron sonrisas entre los asistentes, giraron alrededor de alusiones sobre el azul y el rojo, colores con muchos significados. Este último, aparte de ser el color oficial de La Vuelta, también representa al Torino, uno de los equipos de fútbol de la ciudad, y una determinada tendencia política. Mientras que el azul se lo apropió Cirio, que físicamente se parecía a Gino Bartali y que es un confeso tifoso de la Juventus.

Lo Russo avanzó que la liga italiana de fútbol había aceptado retrasar un día el primer partido de la Juventus en Turín para no restar protagonismo a La Vuelta en su jornada inaugural. Una muestra más de la relevancia que la carrera española tendrá en tierras piamontesas el próximo 2025. También habló del laboro y la fatiga, dos conceptos muy ligados al ciclismo y al ADN de la ciudad, tradicionalmente obrera e industrial. Turín creció con la industria automovilística y la FIAT, que llegó a construir barrios enteros para sus trabajadores alrededor del icónico edificio Lingotto, ahora sede de la Universidad de Turín.


Desde la planta 43 del Grattacielo hay un mirador de 360 grados desde el que se puede ser todo Turín, como el edificio Lingotto, que en su día fue la fábrica de FIAT y el barrio sur, construido para sus trabajadores

 

Javier Guillén explicó que fue en 2022 cuando Turín empezó a llamar a la puerta de La Vuelta para hacer realidad un viejo sueño: completar la trilogía de las grandes salidas en Italia, tras el Giro y el Tour. La idea convenció rápidamente a la organización. “Queríamos salir de Italia porque es un país que entiende la cultura de la bicicleta como pocos. Y además, es la tierra de Fausto Coppi”, dijo Guillén, cerrando un círculo simbólico para esta edición especial. Además, el director de La Vuelta explicó que prefirieron posponer la primera contrarreloj hasta la quinta etapa, la CRE en Figueres, para explorar al máximo las características del Piamonte.

La rueda de prensa institucional fue el punto culminante del viaje de prensa organizado por la región para que algunos periodistas conociéramos un poco más esta parte del norte de Italia, segunda región más grande del país tras Sicilia. El Piamonte combina paisajes espectaculares con un patrimonio histórico, gastronómico e industrial de primer nivel: desde el legado aristocrático de la familia Savoia hasta el imperio de los Ferrero —la familia más rica de Italia gracias a su negocio de chocolate y avellanas—, pasando por todo lo que mueve la trufa blanca y lo que sigue significando una marca como FIAT. Y también lo que supone ser un territorio fronterizo. Durante aquellos dos días, resultaba interesante escuchar el italiano local, con erres afrancesadas, testimonio de la influencia lingüística gala. Nos faltó, eso sí, escuchar el dialecto piamontés.


Una incursión en el Piemonte

Durante las horas anteriores pudimos descubrir algunos de los lugares más icónicos del Piamonte que, a partir del 23 de agosto, podremos ver por televisión. El Lago Maggiore, por ejemplo, es el segundo lago más grande de Italia tras el Garda. En su interior alberga las islas Borromeas, diminutos islotes, la mayoría no visitables por ser de propiedad privada, pero en los que viven apenas 25 personas.

Otro de los lugares simbólicos por los que pasará La Vuelta será Arona, en la primera etapa. Situada a orillas del Lago Maggiore, es conocida por su monumental estatua de San Carlo Borromeo, de 35 metros de altura. En su época fue una de las estatuas más grandes del mundo y sirvió de inspiración para los arquitectos estadounidenses que proyectaron la Estatua de la Libertad en Nueva York, quienes visitaron Arona para estudiar su técnica de construcción.


En Stresa, en el Lago Maggiore, pudimos tomar uno de los barcos que conectan las islas Borromeas. Y en Arona, visitamos la imponente estatua a San Carlo

 

Justamente en Arona conocimos uno de los datos más sorprendentes, mientras degustábamos un risotto durante la comida. El Piamonte produce el 50 % del arroz carnaroli que se consume en Italia y el 30 % del arroz de este tipo a nivel europeo. No es de extrañar que el risotto sea uno de sus platos más emblemáticos. Y no fue la única muestra de producto local: durante la primera comida del viaje probamos la fassona piamontesa, la ternera local, servida tanto asada como en tartar, acompañada de un vino tinto —potente y de sabor intenso— elaborado con uva nebbiolo, la variedad local que también se usa para vinos dulces. Y qué decir del Gorgonzola, otro de los productos típicamente piamonteses.

Alba, la ciudad desde donde saldrá la segunda etapa de La Vuelta, es conocida internacionalmente por la trufa blanca (tartufo bianco), su vino y sus avellanas. Allí se cultiva una variedad muy especial de avellana, la tonda gentile, que da su sabor tan característico a la gianduia, la pasta de chocolate y avellana que es la base del Ferrero Roche y la Nutella, dos de los productos más universales nacidos en el Piamonte. La familia Ferrero, propietaria de la marca, financió incluso una escultura en una de las plazas más céntricas del pueblo. Además, en la cercana ciudad de Roddi se encuentra la llamada Universidad de los Perros de Trufa, donde se entrenan los animales para encontrar este preciado hongo.

Risotto con salsiccia di Bra a base de fassona

El vínculo entre patrimonio, historia y ciclismo estuvo muy presente en la presentación oficial. La salida será desde el municipio de Venaria Reale de Turín, conocida por La Reggia, conocido como el Versalles de Turín, antigua residencia real de la familia Savoia, primeros reyes de Italia tras la unificación en 1861. Es un lugar con una historia compleja, ya que los Savoia están también asociados a episodios ambiguos de la Segunda Guerra Mundial, lo que genera sentimientos encontrados cuando la región quiere poner en valor su legado aristocrático. El Piamonte está plagado de antiguos palacios y antiguos cotos de caza que hace que sea imposible escapar de su huella. Un detalle a tener en cuenta cuando veamos la salida de La Vuelta desde su interior, tal y como hizo el Giro d’Italia en 2024.

La Reggia o Palacio Real de Venaria Reale será el inicio de la primera etapa de La Vuelta 2025

 

El palacio estuvo durante mucho tiempo en estado ruinoso hasta que se decidió invertir unos 300 millones de euros en su restauración. Hoy es un emblema del Piamonte: recibe unos 600.000 visitantes al año y su jardín tiene el doble de superficie que la Ciudad del Vaticano. En él trabajan unas 500 personas y consigue ser uno de los motores económicos locales.



El tour turístico terminó en el Museo Nacional del Cine de Turín, que alberga una excelente colección permanente de memorabilia cinematográfica dentro de un edificio histórico, la Mole Antonelliana, cuya cúpula, situada a 167,5 metros, sobresale inevitablemente en el skyline de la ciudad. Fue durante décadas el edificio más alto de Turín, hasta 2011, cuando se construyó el Grattacielo Piemonte, de 209 metros, precisamente donde tuvo lugar la rueda de prensa. Como curiosidad, dentro de la colección hay uno de los tiburones animatrónicos que se usaron en 1975 para rodar Tiburón, de Steven Spielberg. El cartel que lo acompaña es la versión italiana de la película, Lo squalo, un título con claras connotaciones ciclistas. Un guiño involuntario al ciclismo que sirvió para poner punto y final a 48 horas en el Piamonte.

Más información en La Vuelta y Visitpiemonte.com/es