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La Vuelta, etapa 2: Vingegaard no espera

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Olga Àbalos | 25 Aug 2025

La Vuelta, etapa 2: Vingegaard no espera

La Vuelta, etapa 2: Vingegaard no espera

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Podría haber esperado, reservar energías tras una caída y mantener un perfil bajo hasta más adelante, pero Jonas Vingegaard prefirió sacar ya la cabecita y empezar a jugar al juego de los finales en alto de La Vuelta. El danés del Visma-Lease a Bike, doble ganador del Tour de Francia y gran favorito al triunfo final en Madrid, convirtió la llegada a Limone Piemonte en un golpe de autoridad: una victoria por centímetros al esprint sobre Giulio Ciccone (Lidl-Trek) que le ha dado el maillot de líder. Un gesto contundente, que lanza un mensaje inequívoco: si está aquí, es para ganar. 

La jornada, de 159,6 km entre Alba y la estación de esquí de Limone Piemonte, tuvo todo lo que se espera de un día pensado para la fuga y para que el formato monopuerto resultara decisivo. En el control de firmas, el ambiente festivo de un domingo de ciclismo contrastaba con el minuto de silencio inicial en memoria de Iván Meléndez, el joven ciclista canario fallecido recientemente en la Vuelta Junior Ribera del Duero. Un homenaje sobrio que los corredores decidieron prolongar sobre la bicicleta.

Pronto se formó la fuga del día con Nico Denz (Red Bull-BORA), Gal Glivar (Alpecin-Deceuninck), Jakub Otruba (Caja Rural) y Liam Slock (Lotto), a la que más tarde se uniría Sinuhé Fernández (Burgos). El quinteto encontró cierta permisividad, pero nunca más de dos minutos de renta. Desde atrás, el Q36.5, que contaba con Tom Pidcock como baza para la etapa, fue el equipo que más energía destinó en el control, relevado después por Ineos Grenadiers, UAE Team Emirates y el propio Visma. El guion se trastocó a 45 km de meta, cuando la lluvia apareció y el asfalto se convirtió en una trampa. Una primera caída forzó la retirada de Guillaume Martin (Groupama-FDJ), mientras que una segunda, más numerosa, se llevó por delante a medio Visma y a Pidcock. Vingegaard, entre los afectados, se levantó sin consecuencias y regresó al grupo principal mostrando el pulgar arriba a la cámara de televisión. “En ese momento, por la radio nos íbamos comunicando para confirmar que todos estábamos bien —explicó ya en meta Matteo Jorgenson con una sonrisa de satisfacción—, y, como se ha visto, Jonas estaba bien”.

En los kilómetros finales, la fuga se fue desintegrando hasta que solo quedó Slock, neutralizado a 6 km de meta, justo cuando empezaban las rampas de Limone Piemonte. Una ascensión tendida, casi siempre en torno al 5 %, pero con un par de kilómetros finales por encima del 10 %, donde los favoritos se pusieron en orden de batalla. El pelotón se estiraba y, dentro de los últimos 600 metros, comenzaron los ataques: primero Marc Soler movió ficha, después aparecieron Ayuso, Almeida, Gaudu, Bernal, Hindley…

El más rotundo fue Giulio Ciccone, que soñaba con imponerse en casa. El italiano apretó los dientes, pero por detrás apareció Vingegaard y le arrebató la victoria con un último golpe de riñón. “Empecé con demasiado desarrollo”, se lamentó el corredor del Lidl-Trek, incapaz de culminar el trabajo de su equipo.

 

Fotos: Unipublic / Cxcling Creative Agency