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Tour de Francia, etapa 9: A la caza de Mathieu

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| 13 Jul 2025

Tour de Francia, etapa 9: A la caza de Mathieu

Tour de Francia, etapa 9: A la caza de Mathieu

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«Estábamos comentando con Jonas [Rickaert] esta mañana que queríamos intentarlo hoy —aseguraba un todavía jadeante Mathieu van der Poel en la llegada a Châteauroux—. Uno de sus sueños era subir al podio del Tour de Francia, así que he intentado ayudarlo a que consiguiera el premio a la combatividad». No, Van der Poel no quería vol-ver a enfundarse el maillot amarillo ni luchar por los puntos de la regularidad: solo quería intentar que la fuga fraguara y poner en jaque al pelotón, por aquello de mover ficha y ver qué pasa en uno de esos días de perfil llano y sin historia.

Sin embargo, la ha tenido. Justo cuando Christian Prudhomme dio por iniciada la etapa desde el coche rojo de dirección, Jonas Rickaert y Van der Poel (Alpecin-Deceu-ninck) saltaron del pelotón sin oposición. ¿Iba aquel movimiento en serio? Pues ha resultado que sí, porque, gracias en parte al viento favorable, llegaron a tener 5’35” de ventaja en el km 46. Fue entonces cuando equipos como el Soudal y el Lidl-Trek, que no querían perder la oportunidad de conseguir la victoria de etapa, tuvieron que ponerse a trabajar y buscar aliados. «Una diferencia de 5 minutos ya era importante, así que varios equipos teníamos que organizarnos para cambiar la situación. Ha habido muchos nervios en el pelotón hoy», relataba Tim Merlier, que finalmente ha sido el ganador en la rebautizada Avenida Cavendish.

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Pero echar abajo la fuga no ha sido nada fácil debido a las altas temperaturas —con muchos auxiliares repartiedo bidones a lo largo del recorrido— y al viento, que en algunos puntos ha creado abanicos y ha cortado el pelotón. La gran velocidad a la que se ha rodado, con una media de 50,013 km/h, ha provocado mucha tensión, latigazos y el abandono de João Almeida, que no ha podido continuar debido al dolor por una costilla rota. Según ha compartido el Tour, ha sido la segunda etapa más rápida de la historia —excluyendo las contrarrelojes—, después de la que ganó Mario Cipollini en 1999 entre Laval y Blois con una media de 50,355 km/h.

Este dato es una buena muestra de cómo se ha competido hoy, gracias a la aventura temeraria de los Alpecin, que han renunciado a ser conformistas. Sin un velocista con garantías como Philipsen en el equipo, ¿por qué no dar una oportunidad a lo no previsto? Quizás se animaron al ver la fuga de los TotalEnergies en la etapa de ayer... Es cierto que la cabalgada tenía todos los números de fracasar, pero a punto ha estado de no ser así: Rickaert se ha dejado caer, fundido, a 6 km de meta, y Van der Poel ha continuado retando al pelotón en solitario hasta tan solo 500 m de la meta. En total, han sido más de 170 km en fuga.



La etapa se ha resuelto con una llegada masiva en la que el depurado estilo de Merlier se ha impuesto y tanto él como su equipo han respirado aliviados. Hoy celebrarán su tercera victoria en lo que llevamos de Tour. En casa de los Alpecin también habrá fiesta. «Esta era la única manera de conseguir subir al podio», comentaba un risueño Rickaert antes de recibir el Premio de la Combatividad. Misión cumplida.