Crónica de la décima etapa de La Vuelta entre Alcaraz y Elche de la Sierra de 184,7 km
En La Vuelta post Pogacar, cada etapa es un escenario abierto, y después de una jornada de descanso, todavía más. En esta décima jornada, todas las apuestas estaban centradas los esprinters, pero seguramente ninguna contaba con la victoria de Bastien Tronchon (Groupama-FDJ United) en el quebrado recorrido entre las localidades albaceteñas de Alcaraz y Elche de la Sierra. A sus 24 años, el francés ha conseguido este martes la victoria más importante de su carrera, la primera en una gran vuelta, en un esprint muy desordenado en el que ha batido a un veterano como Magnus Cort (Uno-X Mobility), ganador de seis etapas en la carrera española, y al belga Thibau Nys (Lidl-Trek). Ha sido una llegada masiva que estuvieron a punto de evitar Xabier Mikel Azparren y Yevgeniy Fedorov, últimos atacantes en el último kilómetro de una etapa de mucho movimiento.
Fue tan desordenado que ni Tronchon levantó los brazos para celebrarlo. «¡No sé cómo lo hice! Lancé mi esprint y no estaba seguro de si todavía había corredores delante o no. No levanté las manos… ¡Es una locura! No me lo puedo creer. Los últimos días fueron muy duros para mí y hoy me sentí bien. Le dije a Guillaume [Martin-Guyonnet]: ‘A darlo todo hasta la muerte’. Y me llevé la victoria. ¡Es increíble! No pensé que podría lograr algo así en La Vuelta», relató el corredor francés.

De nuevo, fue un día en el que hubo muchos intentos de fuga, como la que se formó a los 22 km con Enzo Paleni (Groupama-FDJ United), Michael Gogl (Alpecin-Premier Tech), Fredrik Dversnes (Uno-X Mobility), Jasha Sütterlin (Jayco AlUla), Fabian Weiss (Tudor), Sinuhé Fernández (Burgos-Burpellet-BH) e Iván Cobo (Kern Pharma).
Sin embargo, los equipos de los dos velocistas que ya habían logrado una victoria de etapa en esta edición, Cofidis y Visma-Lease a Bike, no quisieron dar opción a los aventureros. Tras una ventaja máxima cercana a los 3 minutos, el equipo de Bryan Coquard se puso serio en el Puerto de Ayna (3ª categoría, km 86,3) y acercó a los siete fugados a poco más de un minuto del grupo. Al paso por el esprint intermedio de Hellín (km 125), ya era el Visma-Lease a Bike liderado esta vez por Matthew Brennan —para jugar la carta Van Aert de cara a el esprint— quien tomaba la responsabilidad de la persecución en el pelotón, acercando a los aventureros a apenas un minuto en la cima del puerto de Socovos (3ª categoría, km 163,2), la última dificultad puntuable de la jornada.
Ahí los ataques fueron constantes, lo que intensificó el trabajo de control del Visma, pero sin poder dominar del todo. Tras estos kilómetros de batalla, ningún equipo fue capaz de controlar el esprint masivo, y de hecho prácticamente lo evitaron Xabier Mikel Azparren (Pinarello-Q36.5) y Fedorov (XDS Astana) con un movimiento en el último kilómetro.
Finalmente, ambos fueron atrapados casi en la misma recta de meta, donde el más rápido fue Tronchon, que ya sabía lo que era ganar en España tras una etapa en la Vuelta a Burgos de 2022, además de otras victorias notables como la clásica Tro-Bro Léon. El francés no podía reprimir las lágrimas de alegría en meta, tras un año, como contaría después, no demasiado bueno. «La preparación no fue muy buena; no me sentí bien la semana pasada. Fue un poco extraño, no como otros años. Decidí confiar en el proceso y ya veremos. Tomé la salida sabiendo que el trabajo estaba hecho, y luego se trataba de correr como me gusta e ir a por la victoria. Me pasé el día diciendo: ‘Estas carreteras son geniales, es tan bonito’. Me encantó. ¡Y al final gané!».

Enric Mas, que conserva el maillot rojo sin problemas, resolvió la jornada sin sobresaltos: «Sinceramente, solo quería pasar el día a salvo en una buena posición, y cuando Brennan estaba tirando, he ido detrás suyo para estar en cabeza. Hoy ha sido un día súper duro y súper rápido. Había corredores muy rápidos en cabeza y han ido a por todas».