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El ciclismo polaco va a la escuela

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Albert Rabadan | 12 Oct 2019

El ciclismo polaco va a la escuela

El ciclismo polaco va a la escuela

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Situada en el centro-norte del país y bañada por el río Vístula, uno de los diez más largos de Europa, Toruń es una ciudad de doscientos mil habitantes conocida por ser el enclave natal del histórico astrónomo Nicolás Copérnico. A pesar de no encontrarse ni entre los quince núcleos de población con más habitantes de Polonia, tres de los vecinos de Toruń forman parte del selecto grupo de la élite del ciclismo profesional: todo un campeón del mundo como Michał Kwitakowksi, Michał Golas y Lukasz Owsian.

Pequeños secretos que nos guarda el Este de Europa, muy a menudo desconocido en un deporte cada vez más globalizado pero que va ampliando sus focos selectivamente. Junto con ellos muchas veces entrena Łukasz Wiśniowski, nacido en Ciechanów pero formado, como todos ellos, en el Pacific Torunski Klub Kolarski, desde su época de juvenil. Los dos primeros – Kwitakowksi y Golas— continúan en el Team Ineos, antes Team Sky, donde junto con los masajistas Marek Sawicki y Jacek Walczak formaban la "Polish mafia" del equipo más exitoso del momento. Los dosŁukasz, aunque Wisniowski también formaba parte de aquel clan polaco en el equipo británico, corren ahora con el CCC Team, la herencia del equipo BMC que ahora continúa con el mismo patrocinador polaco que desde el año 2000 impulsa el equipo continental profesional.

Michał Kwitakowksi durante la presentación del curso 2019 el pasado mes de enero (Foto: Facebook)

No se puede negar que el ciclismo polaco pasa por un buen momento. Junto a los citados, otros corredores importantes buscan sus éxitos en la máxima categoría mundial: todo un medallista olímpico, triple ganador de etapa en el Tour y podio en la Vuelta como Rafal Majka sigue siendo de los mejores escaladores del mundo en el equipo alemán Bora-hansgrohe, acompañado de Pawel Poljanski y del veterano Maciej Bodnar, mientras un trotamundos como Tomasz Marczyński ha encontrado su sitio en Lotto-Soudal. Otros tres polacos (Kamil Gradek, Paweł Bernas y Szymon Sajnok) se han ganado también su hueco en la máxima categoría gracias a su promoción desde el CCC continental, que ahora sirve de vivero para el equipo que dirige Jim Ochowicz después de casi dos décadas en el pelotón.

El CCC –el antiguo, el Continental— ha participado tres veces en el Giro d'Italia y además ha acogido a históricos ciclistas polacos que lograron hacer carrera en la Vieja Europa como Dariusz Baranowski. La estructura del ya clásico equipo polaco ha vivido siempre gracias al impulso del empresario Dariusz Miłek, gran aficionado al ciclismo y fundador de esta marca de zapatos, pero también ha contado con importantes apoyos. Destacan los de la principal televisión del país, Polsat, o el patrocinio público de la ciudad de Polkowice, pequeña población de la Baja Silesia en cuyo club, la sección de ciclismo del Górnik Polkowice, Miłek empezó a competir y acabó dirigiendo. Ahora le acompañan otros tres equipos polacos en categoría continental registrados en la UCI para esta temporada 2019. Son el Hurom-BDC Development, dirigido por Marcin Pec y fundado el año 2016 juntamente con el ex ciclista Andrzej Sypytkowski; el Voster-ATS Team, dirigido por otro reciente ex ciclista como Mariusz Witecki; y un último llamado Wibatech-Merx. Una cifra nada desechable. Sin ir más lejos, toda una potencia mundial ciclista como España cuenta con solamente una estructura continental más, con cinco.

 

Una representación de las júniors de CCC Copernicus durante los pasados Juegos de la Juventud. 

 

Todo ese ramaje ciclista necesita, evidentemente, de su red de formación inicial para sustentarse. Una labor encomiable en un país frío como Polonia, donde no se puede “asegurar que el ciclismo sea el deporte más popular, pero creo está dentro del top5”, como se aventura a apuntar ya en este mismo número de VOLATA Michal Kwiatkowski. El ex campeón del mundo en Ponferrada fue el impulsor de la Akademii Kolarskiej Michała Kwiatkowskiego Copernicus, en marcha desde la temporada 2013, cuando “el equipo de la escuela en el qué corrí estaba pasando por un mal momento” y que da oportunidad a los jóvenes de una zona bastante rural como Toruń desde los diez años hasta, en este momento, la categoría sub23. Tras cinco años, varios ciclistas salidos de allí están logrando títulos europeos.

“Las escuelas de ciclismo en Polonia siguen estando en ciudades y regiones un poco pobres, y los jóvenes vienen de familias que viven en condiciones duras o son del campo, donde los chicos tienen que ayudar a sus familias en el campo. Así que en general creo que la gente tiene ya metido en los genes que somos una sociedad que tiene que trabajar y luchar duro”, apunta Marek Sawicki, el asistente de confianza de Kwiatkowski y un buen conocedor de la evolución del ciclismo polaco. En ese sentido, no solamente se está consolidando una red de formación de ciclistas sino también de eventos de promoción de la bicicleta a cualquier nivel, como la Velo Toruń que Kwiato organiza anualmente y que cuenta ya contó 2.000 participantes en su última edición.

En la tierra de Copérnico, ahora nuestro centro por unos momentos, se muestran las evoluciones del trabajo hecho con ilusión. El club donde dio sus primeros pinitos uno de los mejores ciclistas del pelotón actual, que mantiene actividad desde los años 50, la activó también para las mujeres en 2013 y de sus filas ha salido también ha salido una referencia mundial como Kasia Niewiadoma. Nicolás Copérnico, fundador de la astronomía moderna ni se podía imaginar que de su Toruń natal saldrían tantas estrellas para brillar en el universo ciclista. Él se rebeló contra todos para revolucionar el campo científico; la generación de ciclistas polacos actuales también ha agitado el panorama mundial.